¿Cuánta gente murió por la peste negra?

La llamada peste negra, por las manchas que provocaba en la piel, tuvo su primer brote en Europa en 1346 y acabó con más de un tercio de su población.

La peste negra es considerada como una de las peores epidemias de la historia por su altísimo nivel de mortalidad y por la rápida expansión que tuvo. Producida por la bacteria Yersinia pestis, los estudios apuntan a que surgió en alguna región del este asiático, Mongolia probablemente, y se extendió a través de la ruta de la seda alcanzando Europa y África. La ‘zona cero’ del viejo continente fue el puerto siciliano de Mesina, donde atracó un barco lleno de marineros contagiados. Entre 1346 y 1353, su brote más fuerte, acabó con 25 millones de personas en Europa y entre 40 y 60 millones en África y Asia.

La enfermedad era letal y solía acabar con la vida de los afectados en apenas una semana o dos. Se caracterizaba por la aparición de ganglios inflamados en axilas, ingles y cuello que supuraban pus, necrosis que provocaba manchas negras en la piel y fiebres muy altas. Esta situación solía provocar delirios en los enfermos y un debilitamiento que llevaba a un fallo multiorgánico y a la muerte. Además de la peste bubónica existían otras variantes como la peste neumónica (afecta a los pulmones y es la más letal pero la menos común) o la peste septicémica (se contagia directamente a través del torrente sanguíneo).

Aunque durante años se culpó a la superpoblación de ratas de la rápida propagación de la peste, estudios posteriores apuntan a que fueron los propios humanos los que extendieron la enfermedad. Cada vez había más movimientos de población en los caminos y rutas marítimas por motivos de comercio, turismo o peregrinaciones y las malas condiciones de vida hacían muy fácil que las personas contagiadas pasaran la enfermedad a otros. Muchos puertos se cerraron para evitar la llegada de barcos con la peste y lo mismo ocurrió con algunas ciudades que se habían convertido en foco de la enfermedad. Una parte considerable de la población huyó al campo pensando que allí estarían más seguros.

Existen varios casos curiosos en el contexto de la peste negra. Uno de ellos es el uso generalizado que se hizo de las famosas máscaras de galeno, que permitían a los médicos tratar a los enfermos sin contagiarse y cuya forma de pico se ha convertido en un icono de la Italia medieval. También en Italia ocurrió el suceso del Castello Sant’Angello, en Roma, que recibe su nombre por la supuesta aparición de un ángel que avisó a sus ocupantes de que podían salir porque la epidemia de peste había desaparecido de la ciudad. El último caso llamativo se dio en Londres en 1666, cuando un incendio que dejó sin hogar a 80.000 personas sirvió para eliminar una plaga de peste que asolaba la ciudad desde hacía un año.

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