El rincón de Stendhal

¿Cuál es el origen de la costumbre de regalar flores?

Las flores son un regalo muy habitual en determinadas ocasiones especiales o celebraciones, como cumpleaños, aniversarios, San Valentín e incluso en funerales. Pero, ¿por qué se regalan?

 

Las flores siempre han sido un símbolo de belleza que nos han servido para decorar y regalar en múltiples ocasiones. Pero, además tienen un significado, el cual es un motivo más de por qué regalarlas.

A lo largo de la historia, regalar flores ha sido el acto por excelencia para demostrar múltiples sentimientos. La primera noticia que tenemos nos llega de la mano de la diosa griega Afrodita, de quien se decía que era una amante de las rosas. Debido a ello, hoy en día el acto regalar rosas se relaciona directamente con el amor.

Sin embargo, la costumbre como tal de regalar flores viene de la Edad Media. En un principio, su uso se generalizó para ocultar los malos olores en las celebraciones de las bodas en los meses de calor. Además, la literatura de esa época, como la obra de Gonzalo de Berceo Milagros de nuestra señora, ya denota que la presencia de flores tenía una significado concreto.

 

La floriografía

El lenguaje de las flores, lo que se conoce como floriografía, le atribuye un sentido a cada flor, algo que va más allá de la belleza de la naturaleza que podemos ver u oler.

Esta especie de manual de las flores se creó en la época victoriana; y es ahí donde se codificó el significado de cada flor, la intención que puede existir detrás de ella y los códigos sociales que se les atribuyen.

Esto explica también el hecho de que las flores se entreguen en momentos tan dispares como un acto de amor, momento en el que suelen regalarse rosas o flores rojas o un entierro, en cuyos arreglos se ven habitualmente flores blancas, color de la pureza, de lo inmaculado, y también vinculado con el significado religioso que le da la Virgen.

Se cree también que la florigrafía proviene de Persia y que ese manual ya existía en el siglo XVII. Consideraban a las flores como instrumentos sagrados que, además de personificar emociones, eran imprescindibles para el culto religioso.

El conocimiento de los países árabes en relación a aromas y perfumes es un precedente que marca la importancia de las flores. Al reconocer su poder sobre la piel, los perfumistas mezclaron flores y descubrieron que con catalizadores como el alcohol y el aceite podían generar algo más que un simple aroma.

En definitiva, sabiendo todo esto nos podemos llegar a hacer una idea de la complejidad simbólica de las flores y del motivo por el que se regalan y usan para transmitir mensajes.

 

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