Black Douglas, amado y temido

El heredero del clan Douglas fue uno de los principales aliados de Robert the Bruce en las Guerras de Independencia de Escocia. Murió en Teba (España) en 1330.

James Douglas el Negro es uno de esos personajes históricos que perfectamente podrías ver en una épica epopeya haciendo frente a un ejército o matando dragones y rescatando princesas en un cuento de hadas. Conocido guerrero escocés y elemento clave en la Guerra de Independencia de su país y la causa de Robert the Bruce, su vida estuvo tan llena de aventuras que muchos podrían pensar que había un hado escribiendo cuál sería su próxima hazaña.

Su padre, William Douglas el Fuerte, apoyó desde un principio a William Wallace en su lucha contra los ingleses y el joven James fue enviado a Francia tan pronto como estalló la guerra. Estudió en París e hizo amistad con el obispo de Sant Andrews, William Lamberton. Durante su ausencia, y tras la muerte de su padre en 1298, Eduardo I de Inglaterra le arrebató sus tierras y se las entregó al barón de Clifford. Cuando James Douglas le pidió recuperarlas, el rey enfureció y se vio obligado a huir como un proscrito sin nombre ni tierras.

Tan pronto como se corrió la voz de que Robert the Bruce había vuelto a sublevarse contra los ingleses, Douglas fue a su encuentro y le ofreció sus servicios. Desde ese momento participaría en todas las grandes batallas que Bruce afrontó (Methven, Dalrigh, Loudoun Hill, la toma de Roxburgh o Bannockburn) y se convertiría en uno de los principales líderes militares de Escocia. Debido a la mala preparación, equipamiento e inferioridad numérica, Bruce y Douglas plantearon la guerra desde una postura más próxima a la guerra de guerrillas que al combate en campo abierto.

Siguiendo esta nueva estrategia, Douglas destacó por sus éxitos militares y su inteligencia estratégica. Además, resultaba ser un guerrero formidable y despiadado con sus enemigos: se infiltraba en los castillos, emboscaba a los soldados, seguía la idea de la tierra quemada por la que no debían dejar recursos ni refugios aprovechables para los ingleses y solía ejecutar a los prisioneros después de las batallas. Su fiereza le valió el título de Douglas el Negro entre los ingleses y casi lo convirtieron en una especie de “hombre del saco” para los niños del norte de Inglaterra. Sus compatriotas escoceses, por otro lado, le llamaban Douglas el Bueno.

Tras la muerte de Robert the Bruce, le fue encargada la misión de llevar su corazón en un relicario colgado del cuello hasta Tierra Santa y enterrarlo en el Santo Sepulcro. Douglas partió con seis caballeros hasta llegar a Flandes, donde su emocionante misión consiguió nuevos aliados. Desde allí decidieron partir a España y unirse a la cruzada de Alfonso XI contra el reino de Granada. Durante la batalla de Teba (Málaga) Douglas se vio rodeado de enemigos y se dice que, viendo próxima su muerte, arrancó el relicario de su cuello y lo lanzó gritando “¡Ve delante, Braveheart, que yo te seguiré a la muerte, como te seguí en vida!” justo antes de arrojarse al combate para morir como un guerrero.

Aunque con algunos cambios, la películaEl rey proscrito’ (2018) realiza un retrato bastante aproximado de cómo se tiene constancia que fue Douglas el Negro. Se destacan sobre todo su carácter guerrero, su habilidad militar y su temeridad o arrojo (según a quién se pregunte). Esta visión lo convierte en uno de los personajes más interesantes de la trama y da cierta visibilidad a su versión histórica.

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