¿Quién fue la primera y única emperadora china?

Wu Zetian (625-705) de la dinastía Tang fue la única mujer que reinó como soberana en China, llegando a proclamar su propia dinastía, a la que llamó Zhōu.

Muchas mujeres antes habían ejercido influencia sobre el poder imperial chino, pero solo ella logró alcanzar el trono desde su papel de consorte.

Nació en una sociedad patriarcal donde, desde la imposición de la ideología confucionista, las  mujeres habían perdido muchos de sus derechos, tales como escoger un marido con total libertad o participar en la vida pública.

De gran belleza e inteligencia, con catorce años entró a formar parte del harén del emperador Taizong, padre de su futuro esposo.

En el año 649, murió el emperador y ocupó el trono su enfermizo hijo, Gaozong, y a pesar de que no estaba bien visto en la sociedad china que una mujer fuese concubina de dos emperadores y era motivo de escándalo social, pero Wu Zetian consiguió serlo y ascender poco a poco en la jerarquía del harén hasta casarse con el emperador.

Cuando en 683 falleció su esposo Gaozong, uno de los hijos del emperador y Wu, Zhongzong, subió a un trono que continuó estando controlado por la mujer que había pasado a ejercer el papel de emperatriz viuda y regente.

Hasta que, en 690, decidió dar un paso más en su ambicioso camino hacia el poder dando un golpe de estado y proclamándose "emperadora", que no emperatriz. Los afines a la soberana fueron asumiendo los puestos clave en la administración mientras que los críticos fueron eliminados.

Según la leyenda negra se atribuye todo tipo de infamias a la emperadora Wu: envenenar a su esposo en los últimos años de su vida para poder llevar ella misma las riendas del poder y también se dice que hizo matar a su hijo mayor, con el que se había enfrentado.

Para un emperador tener un harén de mujeres, pero para una mujer era absolutamente escandaloso. Sin embargo, la emperadora Wu Zetian mantuvo un harén masculino hasta la avanzada edad de 70 años, lo que le valió tener fama de “lujuriosa” y “pervertida”.

Numerosos documentos atestiguan el carácter terrible de Wu y su mandato de terror. Sin embargo, el pueblo chino la quería. Al parecer, Wu aceptaba sus críticas, reconocía y valoraba las sugerencias de sus leales ministros, como la que hizo uno de los más cercanos al insinuar, en el año 701, que era momento de abdicar a sus casi 80 años.

En el Trono del Dragón

La primera y única mujer que ocupó el trono imperial en toda la historia de China e hizo del budismo la religión oficial del imperio en 691, para legitimar su poder.

Además, sentada en el Trono del Dragón, respetada por su fuerte carácter y capacidad para gobernar durante más de una década, ayudó a expandir el territorio del imperio, mejorar la educación, las infraestructuras y el ejército de China. Incluso, puso a disposición de los ciudadanos unas cajas de cobre por todo el reino para que pudiesen depositar en ellas las denuncias anónimas de todo aquello que les parecía malo.

Todo ello lo consiguió a pesar de convivir con muchos detractores que no aprobaban que una mujer ocupase el trono.

Murió pocos días después de haber abdicado a favor de su hijo Zhongzong.

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