‘Vikings: Valhalla’: ¿qué es Valhalla?

Muchos guerreros vikingos soñaban con terminar en Valhalla, tras una gloriosa muerte en batalla. ¿Qué hizo tan importante a Valhalla en la mitología nórdica?

El éxito de las películas y series dedicadas a los vikingos confirma el interés del público por conocer mejor a estos guerreros y navegantes nórdicos de origen escandinavo. Cuando se producen las escenas de guerra, y en sus preparativos, hay una palabra que destaca por encima de todas las demás. Un término que se emplea con solemnidad, anhelo y esperanza por parte de quienes pueden perder la vida luchando. Ese término, vinculado a la muerte, es Valhalla.

La muerte está presente en todos los ámbitos de la sociedad escandinava de la Edad Vikinga (que cubre aproximadamente del 793 d. C. al 1066 d. C.), especialmente en su  mitología y creencias religiosas. Para comprender por qué es tan importante el concepto de Valhalla, es preciso recordar otro nombre clave en la mitología nórdica: Odín, el dios más importante del panteón nórdico y germánico.

Odín es el dios de la guerra para los vikingos. Entre sus tareas destacan las de proteger y guiar a los más valientes guerreros, así como acogerlos a su lado cuando mueran.

Asgard, la morada celestial donde viven los Ases, los dioses superiores que gobiernan la vida humana, cuenta con un lugar muy especial, el gran salón que habita el mismo Odín, desde cuyo alto trono gobierna a los humanos. Se trata del reino donde irán a parar los guerreros más valientes y entregados. Ese lugar es Valhalla.

La palabra Valhalla proviene del nórdico Valholl, y significa algo así como “sala de los muertos”. Casi todo lo que sabemos sobre Valhalla aparece en dos libros de poemas publicados en el siglo XIII, Edda poética y Edda prosaica, que recogían por escrito las creencias mitológicas y leyendas que hasta entonces se habían transmitido de forma oral, durante siglos, y que posteriormente recopilaron escribas cristianos.

Valhalla fue, para los vikingos, una especie de palacio de los muertos, el paraíso donde Odín convocaba a los héroes de guerra muertos en combate y a los reyes que merecían un lugar junto al dios padre.

La descripción del gran salón de Odín, detallada en el poema llamado Grímnismál, no deja lugar a dudas de que se trataba de un imponente lugar de privilegio. El gigantesco salón cuenta con 540 enormes puertas, por cada una de las cuales pueden pasar 800 guerreros. Está construido de lanzas y escudos, y los asientos se cubren con brillantes cotas de malla como elementos decorativos.

Los héroes fallecidos, elegidos por las diosas guerreras llamadas valkirias, eran conducidos hasta Valhalla para desempeñar una importante labor.

¿Qué función tenía Valhalla?

Fuente: Wikimedia
Fuente: Wikimedia

El gran salón de Odín no era un lugar de jubilación, únicamente destinado a disfrutar de placeres y juegos. Era, ante todo, un entrenamiento perpetuo para lo que les aguardaba.

Según la creencia vikinga, la extinción del mundo estaba predeterminada. Llegaría un día cuando el sol se oscurecería, las estrellas se apagarían del firmamento y la tierra se hundiría en el mar. Oscuros acontecimientos anunciarían el acabose de los tiempos, para culminar con la batalla final de Odín contra el lobo mítico Fenrir. Es el Ragnarök.

Con el fin de evitar ese terrible y anunciado final, Odín mandó construir Valhalla, persiguiendo el objetivo de reclutar su propio ejército para defender a los dioses. Una honorable misión que todo guerrero vikingo soñaba con cumplir.

Como recompensa por la entrega de aquellos guerreros unidos en Valhalla, que recibían el nombre de einherjar, Odín les obsequiaba, cada noche, con un festín de comida y bebida abundantes, que distintas criaturas mitológicas se encargaban de proporcionar.

Las heridas producidas durante los entrenamientos, sanaban por la noche. Los fallecidos combatiendo en el gran salón de Odín volvían a la vida con el amanecer. La cabra Heiðrún les proveía, con sus ubres, del mejor hidromiel. Un agua fresca y clara brotaba de las astas del ciervo Eikþyrnir. Y la carne de la bestia Sæhrímnir (quizá un jabalí), sacrificada de nuevo cada día, saciaba los estómagos de los guerreros, noche tras noche, en un ciclo divino.

No todos los guerreros van a Valhalla

Haciendo un paralelismo con sus instituciones terrenales, los vikingos representaban el más allá en forma de reinos, dentro de los cuales Valhalla se encuentra en el rango superior. Pero no todos los guerreros terminaban en Valhalla. Solo algunos escogidos, los que morían con más nobleza. En números, las fuentes antiguas hablan de la mitad.

Aunque Valhalla fuera el más grandioso y popular, era solo uno de los, al menos, cinco “reinos de los muertos” en los que creían los vikingos. Entre los otros reinos encontramos Hel (el reino de los jötunn, donde solían terminar los fallecidos por vejez y enfermedad), Ran (reino de la diosa Ran, situado en las profundidades el mar, que acogía las almas de los ahogados), y Fólkvangr (que podríamos traducir como “campo del ejército”, el reino de la diosa Freyja).

En Fólkvangr se localizaba el salón de Freyja, otro paraíso para muchos guerreros. En realidad, debía de ser más grande que Valhalla, si tenemos en cuenta que, además de la mitad de los guerreros, también terminaban allí las mujeres que morían con honor.

Ya sea en Valhalla o en Fólkvangr, la creencia en una vida plena después de la muerte pudo haber funcionado como estímulo para animar al combate entre los guerreros, además de convertirse en una idea muy útil para rehuir el temor a morir.

 

Referencias:

Lindow, J. 2002. Norse mythology: A guide to gods, heroes, rituals, and beliefs. Oxford University Press.

O’Donoghue, H. 2007. From Asgard to Valhalla: The Remarkable History of the Norse Myths. Bloomsbury Publishing.

Sturluson, S. et al. 2006. The prose edda: Tales from Norse mythology. Courier Corporation.

 

Para saber más:

Losquiño, I. G. 2020. Eso no estaba en mi libro de historia de los vikingos. Editorial Almuzara.

Luis Cortés Briñol

Luis Cortés Briñol

Formado en filosofía y antropología, con un barniz en biología, neuropsicología y bioestadística. Soy escritor, guionista y documentalista. Intento introducir la filosofía allá donde voy, aunque no hace falta (pues está en todas partes). Vivo en una biblioteca.

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