¿Qué son los grimorios?

Libros de magia oscura, los grimorios tienen una existencia histórica muy real.

El estudio histórico de la magia

Los hemos visto citados o materializados en infinidad de obras de la literatura y el cine. Son grimorios, libros que recogen rituales, encantamientos e invocaciones a través de los que conseguir poder y riqueza.  Herramientas de los magos o de los que aspiran a serlo, se conciben como ejemplos de un saber arcano y oculto capaz de doblegar la naturaleza y sus leyes en beneficio propio.

Además de sus ejemplos en la ficción, los grimorios también se documentan históricamente y se cuentan por centenares, desde el manuscrito Rawlinson D. 252 del siglo XV que se conserva actualmente en la biblioteca Bodleian de Oxford hasta las versiones impresas de la Clavícula de Salomón y el Grimorio del Papa Honorio, que se popularizaron en el mercado europeo de los siglos XVIII y XIX. En las últimas décadas, el estudio de la magia desde un punto de vista histórico ha experimentado un auge sin precedentes con relación a la producción editorial, la circulación del conocimiento y la reformulación de los saberes de la antigüedad.

¿De dónde procede el término «grimorio»?

Clavícula Salomón
Imagen: Wikicommons

Se considera que el término grimorio deriva del francés grammaire, y este del latín grammaria, un vocablo genérico que, en origen, significaba «texto en latín». Probablemente, a partir del medievo derivó hacia una acepción de tono hechicero y mágico. El latín constituía una lengua culta. Su estudio y dominio probaba la capacidad intelectual del estudioso al tiempo que reconocimiento la valía intrínseca de un texto asociado a los saberes del pasado. El grimorio mágico recoge todas esas nociones de tradición y poder ligado al pasado: es la materialización de una sabiduría procedente de un tiempo remoto, un texto oscuro que fuerza al iniciado a estudiarlo y que lo posiciona, como también lo hiciese el latín entre la gente instruida, por encima de sus conciudadanos.

Los grimorios, en cuanto manifestación física del saber mágico, nacieron como un modo de preservar mediante la escritura un conocimiento transmitido y aprendido a través de la práctica y la oralidad. Por añadido, la escritura también constituía en sí misma un acto mágico y poderoso en sí mismo. Las palabras que se ponían por escrito, los dibujos y diseños de sigilos y letras, así como los materiales que se utilizaban en la fabricación del grimorio, poseían poder.  Desde la perspectiva de quien lo escribe o lo atesora, el grimorio no solo encierra conocimiento sobre magia, sino que también funciona como un objeto mágico en sí mismo.

Los libros de hechicerías medievales y modernos contenían procedimientos muy diversos. Algunos, como el Ars notoria, buscaban la elevación espiritual del practicante.  Muchos otros, sin embargo, describían cómo fabricar amuletos de protección, curar enfermedades o proteger las cosechas del granizo, pero también obtener favores sexuales, encontrar tesoros o evocar demonios.

El origen de los grimorios europeos

Sigilo Cipriano
Imagen: Wikicommons

Los grimorios despliegan una amalgama de tradiciones y lenguas en su redacción. El hebreo, el griego y el latín se funden con las lenguas vernáculas, y se superponen las referencias bíblicas, egipcias, islámicas y cristianas. En los manuscritos de magia, el conocimiento arcano suele atribuirse a personajes como Hermes Trimegisto, Toz Graecus y Simón el Mago, a papas y santos como Silvestre II y San Cipriano, o a figuras como Enoc, Salomón o Moisés, que se presentan en los textos como receptores de sabiduría de manos de los ángeles o del propio Dios.

El período helenístico, en el que los griegos dominaron Egipto y el próximo oriente, supuso el florecimiento de un período de hibridación de tradiciones, sincretismos y magia. En los papiros mágicos griegos se encuentra el germen sobre el que se asienta parte fundamental de la tradición mágica posterior. Producidos entre los siglos I a.C. y IV d.C., esta colección heterogénea de textos de contenido mágico y religioso tuvo un gran impacto tanto en la formación de los grimorios como en el estudio de la historia de la magia.

Durante la antigüedad tardía y la incipiente Edad Media, las elites cristianas se esforzaron por eliminar las herejías, incluidas aquellas que se vinculaban a la lectura y estudio de contenidos heterodoxos. Aun así, los libros de contenido mágico siguieron circulando y, con frecuencia, lo hicieron dentro de las instituciones monásticas, importantes centros de estudio, de formación teológica y científica, y de producción de manuscritos en los scriptoria. No era infrecuente que en los libros devocionales de los siglos X y XI se incluyesen encantamientos cristianizados, en los que se apelaba a la intervención de Dios, Jesucristo o cualquiera de las figuras del santoral para protegerse o curarse de un mal.

En paralelo, se desarrollaron textos de necromancia, que en el medievo aludía al arte de conjurar espíritus y realizar hechicerías con fines maléficos o egoístas. Se recogieron tradiciones de la antigüedad, se reformularon e incluso se inventaron otras nuevas a la sombra de los saberes del pasado. Los reinos islámicos de la Península Ibérica hicieron posible el acceso a obras científicas y astronómicas de la tradición árabe y se realizaron traducciones auspiciadas por Alfonso X. El Picatrix, por ejemplo, síntesis de conocimiento mágico y astrológico, se tradujo en el siglo XIII. Sus contenidos, versados sobre magia astral y las maneras de usar la influencia de los cielos para conseguir lo que se desea, gozó de gran predicamento.

La invención de la imprenta de Gutenberg y su paulatina implementación en la producción de libros también tuvo un fuerte impacto en los grimorios. Provocó una democratización del libro mediante el abaratamiento de su coste y los hizo accesibles al público general. En este contexto, los grimorios florecieron, se imprimieron títulos hasta entonces disponibles únicamente en versiones manuscritos y se produjeron nuevos títulos. Ejemplo de esta nueva producción de libros de hechicería fue La filosofía oculta (1531-1533) de Agrippa, que, con un componente filosófico fuerte, reflejaba los intereses intelectuales del Renacimiento con relación a los lazos entre la magia y la religión.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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