¿Qué fue la secta de los asesinos?

La secta medieval de los asesinos inspiró el videojuego Assassin’s Creed. ¿Qué hay de cierto en su oscura leyenda?

Los asesinos fueron un grupo militar perteneciente a los ismailíes nizaríes, un grupo religioso dentro del chiismo islámico. Su poder, que se concentró durante los siglos centrales de la Edad Media, dio pie a una serie de leyendas y tergiversaciones que perduraron durante siglos.

Se les atribuyó un carácter oscuro y malévolo hasta el punto de identificarlos con un grupo de homicidas despiadados. Despreciados por las demás sectas y grupos del islam, especialmente de las comunidades persas y sirias, la leyenda negra en torno al grupo fue adoptada por la imaginación occidental. Todavía hoy se les atribuye el primado del terrorismo islámico.

¿Quiénes fueren los asesinos?

Hassan-i Sabbāh
Hassan-i Sabbāh, fundador de los asesinos, según el Libro de las Maravillas. Imagen: Wikicommons

Esta orden militar nizarí funcionó como un poder subterráneo que, desde el corazón del califato de los selyúcidas, creció y se expandió hasta convertirse en una auténtica amenaza para la estabilidad del poder fatimí persa. Poseían un profundo interés por el estudio del Corán desde una perspectiva esotérica, que los llevó a buscar verdades divinas ocultas en los textos a través de la iniciación y del estudio guiado.

Se atribuye la fundación del grupo a Hassan-i Sabbāh en el siglo XI. Llamado el Viejo de la Montaña en los relatos viajeros de Marco Polo, se transformó en un personaje de leyenda en fuentes occidentales: la denominación Viejo de la Montaña, de hecho, se convirtió en el título genérico para designar al líder de los asesinos.

Hassan-i Sabbāh se instaló con sus seguidores en la región montañosa de Daylam, al sur del Caspio, un lugar que, por su carácter montañoso e impenetrable, resultaba propicio para actuar contra los selyúcidas. El uso de fortalezas a modo de refugios constituyó parte fundamental de la estrategia militar del grupo. Entre estos fuertes impenetrables se encontraba Alamut, la que se convertiría en centro neurálgico del estado ismailí nizarí. El grupo tomó el lugar en 1090 en la que sería su primera gran acción político-militar contra el poder imperial.

¿Por qué se les llamaba los asesinos?

Asesinato  Nizam al-Mulk
Asesinaro de Nizam al-Mulk según un manuscrito persa. Imagen: Wikicommons

El término “asesino” nace del árabe hashshashin o hashishiyya, que significa comedores o consumidores de hachís. Este modo despectivo de denominarlos nació de un bulo puesto en circulación por otras facciones musulmanas para desacreditarlos. Lo declaró el califa fatimí al-Amir, los cruzados lo repitieron y el abad Arnaldo de Lübeck lo puso por escrito a principios del siglo XIII. Según el rumor, Rashid al-Din Sinan, líder de la facción siria de los nizaríes, habría utilizado hachís para subyugar a sus soldados. El consumo de hachís estaba prohibido por la ley islámica.

¿De qué manera la palabra “asesino” cambió su significado de consumidor de hachís para dar paso al de homicida? Para los nizaríes, el asesinato era lícito y se ponía en práctica en aras de un bien mayor. Se percibía como un sacrificio necesario ante los desmanes de la tiranía y la opresión. La secta militar se denominaba a sí misma fidai o fedayeen “el que se entrega, el que se sacrifica”. Entrenados para combatir, espiar e incluso sacrificar sus vidas para conseguir objetivos políticos, cultivaban sus habilidades tácticas, además de la obediencia y la espiritualidad. La autoinmolación y el compromiso férreo con la causa formaban parte de sus deberes.

Sus tácticas de lucha se caracterizaban por la agitación y el enfrentamiento indirecto. Los asesinos perpetraron algunos de estos homicidios selectivos contra figuras de poder consideradas indeseadas como califas, jueces y visires. Así, en 1092 asesinaron a Nizam al-Mukh, que había emprendido una serie de ataques contra el grupo y los había denunciado como artífices de la destrucción del islam.

Los fidai siempre usaban dagas o cuchillos, y a menudo se aproximaban a sus víctimas en lugares públicos bajo una identidad falsa. Pronto, el término asesino se utilizó para designar a todo el conjunto de la comunidad religiosa de los nizaríes. La decisión, la ausencia del miedo a la muerte y el arrojo que demostraban en sus acciones desafiaban profundamente las convicciones de los cristianos, que forjaron numerosas leyendas y rumores en torno a los fidai. El occidente medieval se centró en los asesinatos y no en los aspectos religiosos y culturales de una comunidad mucho más amplia. En el siglo XIV, el término asesino ya se utilizaba en Europa con el significado de homicida profesional: Dante Alighieri lo empleó con este sentido en La divina comedia.

Aunque mantuvieron una oposición abierta con otras facciones del islam, los sectarios fedayeen se alinearon con la causa musulmana en Oriente próximo durante la Edad Media y se opusieron a los cruzados. En 1152 se cobraron su primera víctima entre los cristianos: se trataba del conde Raimundo de Trípoli. Se dice que también ordenaron el asesinato del rey de Jerusalén Conrado de Montferrat en 1192.

Los mongoles barrieron el poder nizarí en el siglo XIII. Alamut, la que parecía ser una fortaleza inexpugnable, fue devastada en 1256.

Referencias

Daftary, F. 1998. A Short History Of The Ismailis: Traditions of a Muslim Community. Edinburgo: Edinburgh University Press.

Pagès, M. 2014. From Martyr to Murderer: Representations of the Assassins in Twelfth- and Thirteenth-Century Europe. Nueva York: Syracuse University Press.

Taylor, D.; Gautron, Y. 2015. Pre-modern terrorism: the cases of the Sicarii and the Assassins, en R. D. Law (ed.), The Routledge History of Terrorism, pp. 28-45. Londres: Routledge. DOI: https://doi.org/10.4324/9781315719061

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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