Magia vikinga: las 5 claves de la seidr

Asociada a la adivinación y el chamanismo, la magia seidr fue patrimonio de las mujeres vikingas.

Se sabe relativamente poco de la religión nórdica. La mayoría de los datos nos ha llegado a través de textos que, como las sagas y las Eddas, se compusieron tras la cristianización de los territorios escandinavos e islandeses. Por tanto, se dispone de pocas evidencias precristianas de primera mano que traten las prácticas religiosas y mágicas de los vikingos. Pero parquedad no quiere decir ausencia. ¿Qué sabemos de la seidr, la disciplina mágica practicada por las völvas?

1. Un conocimiento entre lo benéfico y lo maléfico

La seidr reúne un conjunto de prácticas mágicas que forman parte de una categoría más amplia de conocimientos y especialidades en las que se reconocen actividades como la magia rúnica, la capacidad de cambiar de forma o el control de los elementos atmosféricos y naturales. La seidr se caracteriza, sobre todo, por incluir prácticas adivinatorias de gran importancia social. Quien la ejerce, además, también puede mostrar la capacidad de comunicarse con los muertos, entrar en trance y abandonar el cuerpo en forma de espíritu.

La seidr posee connotaciones positivas y negativas: permite hacer tanto el bien como el mal. Las magas disponían de los conocimientos necesarios para realizar magia agresiva y conseguir robar la fuerza de las personas, lograr que enfermaran o que perdieran la cabeza. Del mismo modo, la magia también permitía incrementar la inteligencia o la potencia.

Odín volva
Odín y la völva. Imagen: Wikicommons

2. Freya y Heidr como creadoras de la seidr

A los conocimientos incluidos en la seidr se les atribuye una procedencia femenina. Según apuntan textos como Voluspa y la Saga ynglinga, los dioses la aprendieron de Freya y de otras figuras como Heidr. Según narra el texto Voluspa, Heidr fue una profetisa que predecía la buena fortuna por las casas, lanzaba encantamientos a los espíritus y era capaz de entrar en trance. Antes de convertirse en adivina, a Heidr se la conocía con el nombre de Gullveig. Quemada por los Aesir en el salón de Odín para castigarla por su avaricia, lejos de perder su poder, Gullveig renació como Heidr, la völva o maga adivina. El propio Odín, divinidad de la magia, acudió a una völva para solicitar sus servicios como bruja y adivina.

3. Una práctica femenina

La mayoría de las personas practicantes de seidr fueron mujeres. En los textos se las denomina, por lo general, völva o spákonur. La literatura también muestra a brujos y magos masculinos, los seidmenn, pero en menor medida. Se consideraba deshonroso que un hombre practicase seidr: si lo hacían, se los calificaba como ergi, un término despectivo traducible por “poco viril”.

Las practicantes de magia seidr ocupaban una posición ambigua en la sociedad. No estaban plenamente integradas en ella y eran percibidas con temor y respeto. Su función se volvía especialmente significativa en las épocas de carestía, enfermedad y desgracia, pues la aparición de la völva entre las gentes solía marcar el final del período de asperezas.

Las spákonur eran mujeres que viajaban de casa en casa ofreciendo sus servicios como augures. Profetizaban el resultado de las cosechas, el tiempo o el destino futuro de los habitantes de la casa. Las familias las recibían con honores, banquetes y regalos. En la Saga de Erik el rojo, por ejemplo, se describe el recibimiento de Thorbjorg, la sibila, a la que se acomodó en una silla alta cubierta con suaves cojines de plumas.

Ajuar volva
Hallazgos procedentes de la tumba de una supuesta maga. Imagen: Wikicommons

4. Los objetos mágicos

Los bastones de hierro o madera encontrados en ámbito funerario se han asociado con la práctica de la magia seidr. A partir de los años 90 del siglo XX se popularizó la interpretación de que se trataba de los bastones usados por las adivinas. El término völva, de hecho, significa “portadora del bastón”.

Los bastones solían medir entre 45 y 85 centímetros de largo y se han encontrado, sobre todo, en tumbas femeninas de la época vikinga. Una de estas tumbas se halló en Oseberg, Noruega: se trató de un enterramiento de una mujer en un barco que fue encadenado a una roca con un ancla de hierro. La difunta, que se identificó con una reina, se enterró junto a un baúl en cuyo interior yacía un bastón de más de un metro de longitud en madera de abedul.

5. Los vestidos

Según se describe en los textos nórdicos, las magas y adivinas podían utilizar máscaras, tocados y pieles de gato, el animal de Freya. La Saga de Erik el rojo describe con detalle el atavío de una völva. La maga lleva una capa azul con hilos de cuentas alrededor del cuello y apliques de piedras en la falda, un collar de perlas de vidrio y un tocado en piel de cordero forrado de armiño. Viste, además, un cinturón del que pende un gran saco en el que porta talismanes y encantamientos, y un bastón con un pomo ornamentado de latón y piedras preciosas.

Referencias

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Manrique Antón, T.  2009. Rituales mágicos en la religión nórdica precristiana: el seiðr en la Saga de Gísli Súrsson. ‘Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones, 14: 87-100.

McKinnell, J. 1998-2001. On Heidr. Saga-Book, 25: 394-417.

Mitchell, Stephen A. y Karras, Ruth Mazo. 2011. Witchcraft and Magic in the Nordic Middle Ages. Filadelfia: University of Pennsylvania Press. https://doi.org/10.9783/9780812203714

Price, N. 2002. The Viking Way: Religion and War in Late Iron Age Scandinavia. Uppsala: Department of Archaeology and Ancient History.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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