Los mochicas. Así fue el dramático final de esta civilización sudamericana

Fabricaron canales de regadío y practicaron uno de los artes más bellos de la América prehispánica. Pero un ciclo de cambios climáticos extremos los llevó a un colapso inevitable.

 

Fueron la primera organización compleja de los Andes. Lograron controlar un sistema agrario muy productivo, un comercio próspero y dominaron como pocos la orfebrería, la cerámica y la arquitectura. Pero unos cambios climáticos extremos hicieron que la cultura mochica se desplomase.

Agricultura en el desierto

La cultura moche o mochica se desarrolló en la costa norte de Perú, delimitada el norte por el río Piura y al sur por el río Huarmey. Dominaron una franja estrecha entre la costa y la cordillera andina pero extendida a lo largo de 550 kilómetros. Su cronología abarca desde el siglo I al VIII, aunque hacia mediados del siglo VI es cuando se puede considerar una civilización conjunta. Con anterioridad, la cultura estaba compuesta por grupos separados que se asentaban básicamente allí donde era posible vivir.

Pues está claro que los ríos que descendían de los Andes eran la fuente de vida que hacía de muchos de aquellos valles un oasis de fertilidad. Fue alrededor de estos ríos donde los mochicas desarrollaron todo su potencial agrícola. Se impusieron al desierto que se extiende por la costa peruana fabricando un extenso sistema de acueductos para irrigar sus plantaciones. Algunos de estos canales fabricados con ladrillos de adobe se siguen utilizando hoy día.

La variedad de los cultivos fue muy amplia, entre los que destacan el cacahuete, el maíz, frijoles, pimientos, calabazas, chirimoyas y coca. El abono que utilizaban procedía en su mayoría de la acumulación de excrementos de aves marinas, conocido como guano, producto que supuso la materia orgánica más exportada por el Perú del siglo XIX.

Esta productividad agrícola produjo excedentes. Y ya sabemos lo que suele ocurrir en cuanto una cultura cuenta con excedentes. Los productos agrícolas empezaron a ser utilizado para comerciar. El beneficio producido por el comercio permitía la existencia de especialistas. Y allí donde hay especialistas, suele haber también diferenciación social. Estas características comunes a otras culturas en este plano tecnológico son las que definen a los mochicas.

Ingenieros y artistas

Los mochicas destacaron sobre todo en la orfebrería y la fabricación de cerámica. Sus refinadas obras de arte muestran una rica expresión alfarera y orfebre con una producción de cerámica y joyas que han maravillado al mundo de la arqueología y el arte.

Los artesanos de la arcilla crearon vasijas en las que se representaban personajes de la nobleza, guerreros, animales y hasta relaciones sexuales. Tal es el nivel de muchas de ellas, que los especialistas dudan que tuvieran un uso cotidiano, sino que más bien formaron parte de los rituales. En cuanto a la orfebrería, en 1987 se descubrió la tumba del Señor de Sipán, de la que se extrajo todo un tesoro, ejemplo de los delicados ornamentos y variadas técnicas que dominaban los mochicas.

Todavía hay un elemento más por el que esta civilización es famosa: las huacas. Son gigantescas pirámides fabricadas con adobe, auténticas montañas artificiales, sobre las que se levantaban palacios y templos. Estos lugares de culto fueron el centro político y religioso desde donde se controlaban las comunidades mochicas.

El soberano residía en la cima de estas huacas. Allí ejercían su papel como líder religioso, político y guerrero, caracteres típicos de los gobernantes de la mayoría de culturas prehispánicas en Mesoamérica y los Andes. La actividad de estos señores se centraba en la guerra y los ritos religiosos, en los que destacaban los sacrificios en honor a sus dioses.

El final de los mochicas

Con una estructura asentada, tierras fértiles, y la prosperidad visible en el arte, solo una tragedia medioambiental podía acabar tan rápido con esta civilización.

Unos cambios climáticos drásticos rompieron por completo el frágil equilibrio sobre el que se sustentaba toda esta cultura. El fenómeno principal que llevó al colapso a esta cultura es el conocido como El Niño:

“Una corriente oceánica cálida impide el afloramiento de las aguas más frías de la corriente de Humboldt, lo que favorece la evaporación del agua marina, que luego cae en forma de precipitaciones torrenciales”.

Prácticamente un siglo fue el tiempo en el que se sucedieron décadas de precipitaciones extremas con décadas de sequía insostenible. La lluvia incesante arrasó con palacios y huacas, pues el adobe con el que se construyeron se disolvía cual azucarillo. Los ríos se desbordaron erosionando gran parte de los terrenos fértiles. La hambruna empezó a hacer estragos en una población que también tuvo que hacer frente a las epidemias desatadas en tal ambiente.

Una vez cesaban las lluvias, el ciclo dramático continuaba con sequías que secaban todos los manantiales y ríos. El desierto se volvía implacable con dunas que cegaban canales de regadío y acababan engullendo asentamientos enteros.

La catástrofe desembocó en violencia, con unos gobernantes que no pudieron mantener el control sobre sus súbditos, que culpaban a las altas esferas de haber perdido el favor de los dioses. En estas horas tan bajas, los mochicas fueron invadidos por los huaris, una cultura de las montañas que terminó por hacerse con el control de la zona, poniendo fin a la civilización mochica.

Referencias:

Alcina, J. 2009. Las culturas precolombinas de América. Alianza.

Mayans, C. 2012. El dramático final de la civilización mochica. Historia National Geographic 106, 16-20.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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