Los dioses vikingos: ni tan poderosos ni tan terribles

Un estudio sobre la mitología vikinga resta importancia a sus deidades y echa por tierra la hipótesis de que la religión es clave para la formación de una sociedad moralmente sofisticada.


La hipótesis más extendida entre antropólogos, historiadores y psicólogos es que la religión es clave para fundamentar una civilización. La creencia en seres mitológicos, sobrenaturales, que son una referencia moral de comportamiento, contribuye a la cooperación social dado que implementan valores de ayuda, solidaridad y buen comportamiento con nuestros semejantes (incluso entre extraños), usando el miedo al castigo y la ambición de ostentar una ejemplaridad moral.

Pero una investigación revela que los vikingos pudieron no necesitar la fe para construir su civilización, perfectamente compleja, ordenada y cooperativa.


El estudio, publicado en diciembre de 2018 sugirió que los vikingos no buscaron en sus deidades (Odín, Freyr, Thor, Loki, Freyja, Frigga, Gefión o Iduna) la iluminación moral, ni esperaron que los dioses castigaran a los malhechores, a diferencia de otros pueblos de religiones monoteístas cristiana y musulmana.

No obstante, a pesar de su ausencia de guía moral, los vikingos desarrollaron una sociedad sofisticada.

Pero detengámonos a analizar las implicaciones de este estudio. ¿Son las creencias sobrenaturales clave para fundar sociedades complejas y cooperativas? La conclusión de este descubrimiento no es cosa menor: esto sugiere que incluso la creencia en deidades más pequeñas (o menos significativas moralmente) puede estimular igualmente la cooperación humana, tal como informaron los investigadores en la revista Religion, Brain & Behavior.

Esta investigación podría demostrar que la hipótesis de muchos antropólogos es incorrecta. De hecho, hay un debate abierto.


Poderosos, pero no omnipotentes, ejemplificadores o castigadores

Los textos y artefactos de los antiguos nórdicos indican que los vikingos creían que los seres sobrenaturales los observaban. Los contratos escandinavos mencionaban a los dioses, y los personajes de las sagas que no hacían sacrificios a los dioses a menudo morían de una manera ‘incómoda’. (Un final popular era empalarse en la propia espada).

Pero los dioses vikingos no parecían ser dioses 'grandiosos'. No eran sumamente poderosos, de hecho, la mitología nórdica sostiene que ni siquiera eran inmortales, sino que estaban destinados a morir en un cataclismo llamado Ragnarök, y no eran omnipotentes. Ni siquiera eran los primeros seres: Edda, Odín y sus hermanos nacieron del primer hombre (lamido de un bloque de hielo salado por una vaca) y la hija de un gigante de las heladas. Y, éticamente hablando, no representaban la encarnación de la altura moral.


Los investigadores reconocen también que la representación mitológica vikinga, a nivel moral, puede ser similar a la de las deidades griegas y romanas, representantes de las pasiones humanas. No obstante, ambas sociedades eran extremadamente complejas. La similitud en el valor moral de los dioses de la mitología vikinga y la griega y romana hace reflexionar sobre que, después de todo, las fuerzas sobrenaturales no son tan cruciales para la complejidad de las sociedades.

Podrían, o no, castigar a quienes violaron las normas sociales, y en algunos casos diseñaban activamente situaciones para dañar a los humanos, pero no estaban especialmente preocupados por mantener los estándares morales o castigar a los humanos que no lo hacían.

Como describe Ben Raffield  al sitio web LiveScience, antes de la llegada de los misioneros y viajeros cristianos a partir del 800 d.C., los pobladores de Escandinavia no utilizaban la escritura. En cambio, los poemas y baladas que registran las historias del panteón nórdico fueron escritos más tarde, entre los siglos 12 y 14. Eso significa que las personas que dejaron constancia de estos textos ya estaban en contacto con los cristianos y, por tanto, los valores y creencias originales vikingos pudieron verse contaminados por esta mezcla.

Aun así, los poemas sí revelan cierta información sobre las creencias escandinavas pre-cristianas, especialmente cuando se combinan con evidencias arqueológicas. Los autores del estudio analizaron artefactos vikingos y varios textos, incluyendo Poetic Edda, Prose Edda, varias sagas y cronologías de viajeros.


Los vikingos proporcionan un contexto intrigante y una respuesta difícil a la pregunta de si uno o más dioses pueden ayudar a facilitar el desarrollo de una sociedad compleja, porque pasaron por cambios importantes entre alrededor del año 750 y 1050 d. C.

Al comienzo de este periodo, Escandinavia estaba poblada por pequeñas tribus: una compleja sociedad jerárquica de reinos, políticas y leyes que fue capaz de lanzar expediciones marítimas hacia América del Norte. Raffield y sus co-autores querían saber si la moralización de los dioses elevados, o dioses "grandes" como el Dios de la Biblia, fueron necesarios para esta transformación.

Laura Marcos

Laura Marcos

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