Los almohades y la conquista de al-Ándalus

Un afán reformador llevó a un grupo de bereberes a invadir los territorios peninsulares y sustituir en el poder a los almorávides.

 

Un estandarte blanco se alzaba sobre los soldados como símbolo de la pureza que vienen a imponer. Los tambores marcaban el ritmo de la marcha. El ejército almohade se dispone a combatir. La formación es tan heterogénea como temible: árabes, bereberes, esclavos negros, arqueros turcos y hasta algunos mercenarios cristianos componen las fuerzas musulmanas que han viajado desde el norte de África hasta las tierras de al-Ándalus para restaurar el orden. Tuvo comienzo una guerra entre almorávides y almohades mientras los reinos cristianos presionaban por el norte. Esta división de poderes y conflictos entre los gobernantes y aspirantes a gobernar al-Ándalus supondría el final del control musulmán de la península ibérica.

Desde el punto de vista de la historia de España, la conquista musulmana se toma como una operación relámpago por la que la península ibérica quedó bajo control islámico durante unos quinientos años. Sin embargo, desde el punto de vista musulmán, los territorios peninsulares y la actividad llevada a cabo en ellos no son más que una fase dentro de la expansión, conflictos y movimientos políticos del gran imperio musulmán. Es en este contexto en el que nos debemos mover para comprender mejor los sucesos que nos disponemos a contar.

Auge y caída de los almorávides

Antes que los almohades estuvieron en la península ibérica los almorávides. Ambos movimientos tuvieron su origen entre los bereberes del norte de África y se sucedieron en el poder a la cabeza del imperio y, por ende, de al-Ándalus.

A inicios del siglo XI, el califato omeya de Córdoba estaba llegando a su fin y, tras su abolición, al-Ándalus quedó diseminada en pequeños núcleos de poder: los llamados reinos de taifas. Fueron los almorávides quienes volvieron a unir en un solo poder el territorio musulmán de la península: al-Ándalus se incorporó como una provincia más del imperio norteafricano que tenía su capital y centro de gobierno en Marrakech (actual Marruecos).

Pero los soberanos almorávides fueron tachados de corruptos. Forzaron el cobro de impuestos desmedidos y no respetaban la tradición musulmana. La población andalusí comenzó a rebelarse contra el poder almorávide y por ello acogió con agrado la alternativa almohade.

Mezquita de Córdoba
Mezquita de Córdoba

¿Quiénes eran los almohades?

Este movimiento político y religioso tuvo un artífice: Muhammad Ibn Tumart. Nació en un pueblo del Atlas africano hacia el año 1082. En su juventud viajó durante más de diez años por las principales ciudades de la época, obteniendo una formación notable en filosofía y religión. Con estos conocimientos, nació en Ibn Tumart un profundo celo reformador y no tardó en comenzar a predicar sus ideas y a combatir las prácticas que él entendía como contrarias al Islam. En sus predicaciones:

“Daba prioridad al «tawhid», «unicidad» –o más bien «defensa de la unidad»–, razón por la cual sus seguidores recibieron la denominación de «al-Muwahhidun», los defensores de la unicidad (en las lenguas europeas, «almohades»)”.

No tuvo un comienzo fácil, pues fue rechazado en muchos lugares donde predicó sus ideas reformistas. Pero lejos de rendirse, Ibn Tumart inició una rebelión desde Tinmal, que se convertiría en la capital espiritual del imperio almohade. Hacia el año 1121, Ibn Tumart empezó a ser tomado por un grupo en crecimiento como el mahdí, “el enviado”, el jefe guiado por la inspiración divina. Fue aupado a la categoría de jefe militar y religioso, aunque la inspiración divina parece que le duró poco. Murió en batalla en 1130.

Los almohades invaden al-Ándalus

Ibn Tumart fue sucedido por Abd al-Mumin. En 1145 cruzó el estrecho de Gibraltar con su ejército y se hizo con el control de Tarifa y Algeciras. Dos años más tarde, tomó Sevilla y Marrakech, poniendo fin a la época almorávide e iniciando el dominio almohade, que pronto extendería al resto del imperio. En cuanto a al-Ándalus, la población peninsular acogió con agrado la llegada almohade para quitarse de encima la opresión fiscal y militar de los almorávides. A la muerte de al-Mumin, en el 1172, los almohades dominaban toda la mitad al sur de Toledo de la península ibérica.

Una edad dorada

Los sucesores de al-Mumin continuaron incrementando el poder almorávide en al-Ándalus, con un momento cumbre en 1195, cuando derrotaron a los castellanos en la batalla de Alarcos. Tras esta victoria, los almohades vivieron su época de mayor esplendor.

El desarrollo de la filosofía y las ciencias tuvieron exponentes como Ibn Tufail y Averroes. El impulso del arte se pudo palpar en la capital andalusí: en Sevilla se levantó la  mezquita aljama y alminar que, tras la conquista cristiana, acabarían reformados en catedral y el campanario de la Giralda. Pero la edad dorada no pudo extenderse mucho en el tiempo. Diversas amenazas se cernían sobre los almohades.

El fin de los almohades

En el norte de África se sucedían incursiones contra los almohades. En 1198 pactaron una tregua de diez años con Castilla. La intención era preparar un gran ejército para enfrentarse a los cristianos. Pero los reinos del norte peninsular tuvieron el mismo tiempo para prepararse, y lo hicieron mejor, espoleados por la derrota en Alarcos. La caída de los almohades no se hizo esperar tras la tregua:

“En julio de 1212 un ejército conjunto de León, Castilla, Navarra y Aragón avanzó hacia el sur desde Toledo y se enfrentó a los almohades en Las Navas de Tolosa. Los almohades sufrieron tal derrota que su poder en España quedó prácticamente aniquilado”.

Referencias:

Watt, W. M. 2013. Historia de la España islámica. Alianza.

González Ferrín, E. 2016. Historia general de al-Ándalus. Almuzara.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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