Las sequías del siglo VI habrían beneficiado al islam

¿Qué relación tiene la extrema sequedad que se dio en el siglo VI en el sur de Arabia con la propagación del islam? Según un nuevo estudio publicado ‘Science’, las sequías, combinadas con los disturbios políticos y la guerra, habrían generado el caldo de cultivo perfecto para que el islam se expandiera.

Las sequías que tuvieron lugar en el sur de Arabia contribuyeron al declive del antiguo reino de Himyar en el siglo VI d.C. Estas condiciones de extrema sequedad, sumadas a los disturbios políticos y la guerra, dejaron a la región sin orden ni concierto, dándose así las condiciones perfectas para que el islam pudiera propagarse.

El reino de Himyar gozó en su día de gran poderío. En las mesetas de Yemen todavía se pueden encontrar restos de su antiguo esplendor, como los campos distribuidos en terrazas y las presas de agua, que formaban parte de un sistema de riego muy sofisticado, que hacía que los terrenos semidesérticos se convirtieran en campos fértiles. Durante siglos fue un reino destacado del sur de Arabia.

Las cosas cambiaron en el siglo VI d.C., pues el reino entró en un período de crisis que acabó con la conquista por parte del vecino reino de Axum, actual Etiopía. Lo que no se había tenido en cuenta hasta ahora, según un nuevo estudio publicado en Science, es que la extrema sequía que se vivió, pudo haber sido decisiva en las agitaciones que se experimentaron en la antigua Arabia y de la que surgió el islam.

Musulmán rezando
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El agua petrificada como registro climático

Los investigadores analizaron las capas de una estalagmita de la cueva de Al Hoota, en el actual Omán. El ritmo de crecimiento de la estalagmita y la composición química están directamente relacionados con la cantidad de precipitaciones que caen sobre la cueva. En consecuencia, la forma y la composición isotópica de las capas depositadas de una estalagmita representan un valioso registro del clima histórico. "Incluso a simple vista se puede ver en la estalagmita que debió de haber un periodo muy seco que duró varias décadas", dice Dominik Fleitmann, que ha dirigido el estudio. Cuando gotea menos agua sobre la estalagmita, esta corre menos por los lados. La piedra crece con un diámetro menor que en los años en los que la tasa de goteo es mayor.

El análisis isotópico de las capas de estalagmitas permitió a los investigadores sacar conclusiones sobre las cantidades de lluvia anuales. Descubrieron que, además de llover menos durante un período de tiempo más largo, también debió producirse una sequía extrema. Basándose en la desintegración radiactiva del uranio, los investigadores pudieron fechar este periodo de sequía a principios del siglo VI de nuestra era, aunque solo con una precisión de 30 años.

¿La sequía tuvo la culpa de la crisis del reino himyarita?

"Si hubo una correlación temporal directa entre esta sequía y el declive del reino himyarita, o si realmente no empezó hasta después, eso no fue posible determinarlo de forma concluyente sólo con estos datos", explica Fleitmann. Por lo tanto, analizó otras reconstrucciones climáticas de la región y revisó las fuentes históricas, colaborando con los historiadores para acotar la época de la sequía extrema, que duró varios años.

"Fue un poco como un caso de asesinato: tenemos un reino muerto y buscamos al culpable. Paso a paso, las pruebas nos acercaron a la respuesta", dice el investigador. Entre las fuentes útiles se encontraban datos sobre el nivel del agua del mar Muerto y documentos históricos que describen una sequía de varios años en la región y que datan del año 520 de la era cristiana, que efectivamente relacionan la sequía extrema con la crisis del reino himyarita.

"El agua es absolutamente el recurso más importante. Está claro que una disminución de las precipitaciones y, sobre todo, varios años de sequía extrema podrían desestabilizar un reino semidesértico vulnerable", afirma Fleitmann. Además, los sistemas de riego requerían un mantenimiento y unas reparaciones constantes, que solo podían realizarse con una buena cantidad de trabajadores bien organizados. La población de Himyar, afectada por la escasez de agua, presumiblemente ya no podía garantizar este laborioso mantenimiento, lo que agravaba aún más la situación.

Los disturbios políticos en su propio territorio y una guerra entre sus vecinos del norte, los imperios bizantino y sasánida, que se extendieron a Himyar, debilitaron aún más el reino. Cuando su vecino occidental de Axum invadió finalmente Himyar y conquistó el reino, el antes poderoso estado perdió definitivamente su poderío.

Los cambios en el clima pueden incluso desestabilizar estados y cambiar así el curso de la historia. Además, tal y como se apunta en el estudio, la población estaba pasando hambre y sufría las consecuencias de la guerra, condiciones estas que fueron ideales para que el islam prosperara. La gente estaba necesitada de esperanza y la nueva religión podía proporcionársela. Los investigadores señalan que la sequía no provocó directamente la aparición del islam, sino que fue un factor importante para ello.

 

Referencia: Fleitmann, D. et al. 2022. Droughts and societal change: The environmental context for the emergence of Islam in late Antique Arabia. Science. DOI: 10.1126/science.abg4044

Mar Aguilar

Mar Aguilar

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