Las 5 reinas más poderosas que gobernaron Jerusalén

En la Jerusalén medieval, cuatro generaciones de mujeres soberanas llevaron las riendas de la política e influenciaron el curso de las cruzadas.

El período de las cruzadas (1096-1291) estuvo marcado por las guerras políticas y religiosas en las que Oriente y Occidente, el islam y el cristianismo se enfrentaron en el teatro de la política internacional. Etapa especialmente violenta y convulso de la Edad Media, las cruzadas se piensan, sobre todo, en masculino, con masas de caballeros que se desplazan hacia el este y grandes ejércitos que se despliegan en el campo de batalla.

Estudios recientes como el presentado por la medievalista Katherine Pangonis ofrecen una visión político-militar distinta. Junto a personajes históricos tan relevantes como la soberana Leonor de Aquitania, las reinas de Jerusalén operaron con decisión para proteger el reino fundado en Tierra Santa en 1099. Unas veces, gozaron de libertad de acción; otras, sufrieron las limitaciones impuestas por sus maridos. Estas son las cinco reinas más relevantes que influenciaron la política internacional.

Fulco Melisenda
Coronación de Fulco y Melisenda. Imagen: Wikicommons

1. Morfia de Melitene

Esta reina de origen armenio fue consorte de Balduino II, soberano de Jerusalén, entre los años 1118 y 1126. Fundadora de una estirpe de mujeres soberanas, se la recuerda por se haberse ocupado de liberar a su marido cuando los turcos selyuquíes lo capturaron en 1123. Morfia gestionó su libertad contratando para ello una banda de mercenarios armenios. Una vez localizado el paradero de su marido, se desplazó a Siria para negociar su puesta en libertad.

Sus hijas (Melisenda, Alicia, Ioveta y Hodierna) también detentaron roles políticos de importancia, unas veces como vehículos para establecer relaciones con otros poderes por vía matrimonial, y otras ejerciendo de soberanas.

2. Melisenda

La hija de Morfia y Balduino ejerció como reina de Jerusalén entre 1131 y 1153. Heredó el trono de Jerusalén en cuanto hija mayor del rey. Balduino II le cedió por derecho una parte del reino, que Melisenda tuvo que compartir con su marido Fulco, conde de Anjou y Maine. Aunque Balsuino coronó a ambos, nombró a Melisenda la única responsable y guardiana del primogénito de la pareja. Excluido, Fulco procedió a boicotear y reducir en lo posible el poder y autoridad de Melisenda.

Educada para guiar el destino político de Jerusalén, Melisenda recibió la aceptación del consejo feudal de la Alta Corte de Jerusalén. Guillermo de Tiro la alabó como una política astuta y leal que montaba a caballo y debatía con hombres en total libertad. Fue mecenas de las artes y las letras, como testimonia el rico Salterio de la Reina Melisenda que se conserva en la British Library.

Melisenda tuvo que hacer frente a situaciones difíciles durante su reinado y luchar por ganarse la aceptación como soberana en las tierras de Ultramar, donde operaban una multitud heterogénea de poderes. Tuvo que hacer frente, además, a la rebelión de su hermana Alicia de Antioquía, que se había aliado con Ponce de Trípoli y Joscelino de Edesa. Durante la cruzada de 1144, Melisenda envió a su ejército para liberar la ciudad de Edesa y participó activamente en las decisiones estratégicas y político-militares de la Segunda Cruzada.

Coronación Guido
Coronación de Guido de Lusignan de manos de Sibila. Imagen: Wikicommons

3. Sibila

Hija del rey Amalarico, la reina Sibila gobernó entre 1186 y 1190. Se casó con Guido de Lusigan y tuvo un hijo que aspiraba a ocupar el trono de Jerusalén. Cuando el rey Balduino IV, hermano de Sibila, contrajo la lepra, decidió nombrar correinante y sucesor al trono a su sobrino, al comprobar que Guido carecía de las dotes de liderazgo necesarias para ponerse al frente del reino. Tras la muerte de Balduino, el hijo de Sibila tomó las riendas del reino, pero este no tardó en morir y Sibila reclamó el derecho al trono.

Sibila gobernó como reina junto a su marido. Llevó a cabo campañas militares durante las que se tomaron las ciudades de Jafa y Ascalón, y se encargó de defender la ciudad de la Jerusalén cuando las tropas de Saladino la invadieron en 1187. La reina murió durante el asedio de Acre, en la Tercera Cruzada, cuando se difundió una epidemia en el campamento en el que se encontraba.

4. Isabel I

Nieta de Melisenda, Isabel I gobernó como reina entre 1190 o 1192-1205. Acumuló cuatro matrimonios en sus escasos 30 años de vida, y ocupó el centro de un conflicto político en el que aspirantes al reino de Jerusalén utilizaron el matrimonio con Isabel para acceder al trono. Aunque no comandó grandes campañas militares, bajo su reinado se estableció el carácter hereditario de la corona de Jerusalén. Encarnó un modelo de reina menos agresivo que sus antecesoras Melisenda y Sibila.

5. Isabel II

Conocida como Yolanda de Jerusalén, la hija de la también reina María de Monferrato fue heredera del reino de Jerusalén. Se la coronó tras su matrimonio con Federico II Hohenstaufen, una estratagema urdida para conseguir que el emperador aceptase participar en la Sexta Cruzada. Incluso el papado de Roma intervino en la elección de marido. En su reinado entre 1212 y 1228, Isabel II se enfrentó a numerosos obstáculos que le impidieron gobernar y, de hecho, nunca llegó a ejercer de facto su poder.

Referencias

Pangonis, K. 2021. Queens of Jerusalem. The Women Who Dared to Rule. Londres: Hachette.

Summers, S. 2018. Gender, Power, and Regnant Queenship in the Latin Kingdom of Jerusalem. Ontario: Queen’s University.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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