Las 4 muertes más patéticas de reyes en la historia de España

No todo es pompa y boato en los monarcas de nuestra historia.

 

Suele ser común pensar en los personajes destacados de la historia como protagonistas constantes en actos solemnes e importantes. Y en estos se incluye la muerte. El arte y las narraciones más sonadas sobre la muerte de reyes a lo largo de la historia nos ha retratado bien una ceremonia suntuosa en la que los presentes lloran la pérdida de un gobernante, o el heroico militar que pierde su vida en batalla luchando por su nación y la población para la que gobierna. La realidad del pasado suele mostrarse de una manera más natural, con sus momentos majestuosos, pero también están las ocasiones modestas. Precisamente la muerte es el elemento que iguala a todos los seres humanos. Para morir solo se necesita estar vivo. Y, por supuesto, no todos los reyes y gobernantes destacados tuvieron un final solemne y digno de un cuadro en el Museo del Prado. Sin ir más lejos, en la historia de España tenemos algunos ejemplos de reyes que murieron de una manera... vamos a decir patética. Cabe aclarar que nos referimos al territorio de la actual España, con los distintos reinos que se suelen estudiar en la historia del país que, sin embargo, no existía como tal durante el reinado de los monarcas aquí mencionados.

La muerte de Favila. Pintura del Ayuntamiento de Oviedo.
La muerte de Favila. Pintura del Ayuntamiento de Oviedo.

Asesinado por un oso

La “Crónica de Alfonso III” cuenta que cuando murió Don Pelayo en Cangas de Onís en el año 737, su hijo Favila le sucedió en el trono. Por desgracia, el nuevo rey de los astures no gobernó más de dos años, pues se topó con un oso que quiso pasar a la historia como regicida. 

Según se cuenta lo que, a todas luces, parece una hecho cebado y convertido en leyenda, Favila se fue de montería y fue atacado por un oso:

“El rey subió por un monte que está cerca de la vega […] metióse en un vallecillo […] y yendo sólo se topó con un oso; osada y atrevidamente, soltando el pájaro que llevaba echó mano de su espada y embrazó el pavés, cerró con el oso dándole una estocada por los pechos o hijadas, más no bastó en quitar al oso que no se abrazase con el rey, y le hiriese hasta matarle sin tener quien le ayudase. En el lugar donde los suyos le hallaron muerto está hoy una cruz”.

Esta narración la podemos leer en una obra del siglo XVII: “Historias de Idacio obispo, que escribió poco antes de que España se perdiese”. Pero la muerte de Favila se ha transmitido así hasta nuestros días. De hecho, tenemos noticias del siglo XIX en las que se afirmaban haber encontrado el fósil del oso que mató a Favila. En el periódico “La lucha”, se publicó el 9 de abril de 1880 que habían encontrado un enorme oso petrificado:

“La magnitud de la bestia, el sitio donde ha aparecido y la remota antigüedad que revela su estado fósil ha dado margen a que varias personas aficionadas a reconstrucciones históricas traten de ver en dichos restos al oso que, según la tradición, mató a D. Favila”.

Sancho II en una miniatura del “Compendio de crónicas de reyes”. Wikimedia.
Sancho II en una miniatura del “Compendio de crónicas de reyes”. Wikimedia.

Un apretón en el trono equivocado

Sancho II de Castilla no se quedó conforme con el reparto de territorios que dejó en herencia su padre, el rey Fernando I de Castilla y León. Quiso obtener por la fuerza lo que no le otorgaron legalmente y declaró la guerra a sus hermanos en Galicia y León. La hermana de Sancho, Doña Urraca, le plantó cara en Zamora con una dura oposición. Sancho asedió la ciudad y en el transcurso fue engañado por Vellido Dolfos, un noble leonés.

Dolfos había fingido ser un desertor del ejército de Urraca para ponerse a favor de Sancho. Le dijo al gobernador que podía mostrarle un punto débil en la muralla de Zamora para que su ejército terminara de conquistar la ciudad. En pleno reconocimiento, el 6 de octubre de 1072, Sancho tuvo que desahogar un apretón intestinal. Portaba una lanza que debió dejar apoyada en algún lugar mientras él se dedicaba a su mundana necesidad tras unos matorrales. Vellido Dolfos aprovechó la situación indefensa de Sancho y lo ensartó con la propia lanza del monarca, atravesándole desde el pecho a la espalda.

Enrique I de Castilla en la colección de retratos de reyes del Ayuntamiento de León. Wikimedia.
Enrique I de Castilla en la colección de retratos de reyes del Ayuntamiento de León. Wikimedia.

Un juego de niños

Enrique I de Castilla fue coronado en 1214, cuando solo contaba con 10 años. Tuvo la desgracia de que a su cabeza también fuera a parar un objeto más peligroso que una corona.

Lógicamente, Castilla quedó gobernada por nobles en calidad de regentes. Tres años después de ser nombrado rey, Enrique estaba jugando con unos amigos. Uno de los niños trepó hasta un techo en el que las tejas que lo cubrían estaban sueltas. Una de las piezas se desprendió y le cayó a Enrique en la cabeza, acabando con la vida del joven rey.

Ilustración de Carlos II de Navarra de las “Grandes Crónicas de Francia”. Wikimedia.
Ilustración de Carlos II de Navarra de las “Grandes Crónicas de Francia”. Wikimedia.

Flameado regio

Carlos II de Navarra, apodado “el Malo”, tuvo un final resplandeciente, pero no en el sentido suntuoso. Se cuenta que este monarca arrastraba unas dolencias que lo tenían postrado en la cama. Hacia finales del siglo XIV, los médicos de la época le recomendaron que se envolviera con paños mojados en coñac para calmar sus dolores. Una noche, mientras el rey recibía su tratamiento, uno de sus sirvientes acercó demasiado la vela que le permitía ver en la oscuridad. Los paños mojados en coñac prendieron en llamas súbitamente, acabando con la vida del rey.

Referencias:

Ad Absurdum. 2014. Muertes absurdas 2: Enrique I de Castilla. adabsurdum.blogspot.com.

Castillo, I. 2016. Sancho II de Castilla, el rey que murió cagando. ireneu.blogspot.com

García Marcos, E. 2018. Cinco muertes ridículas de la Edad Media. archivoshistoria.com.

García Parody, M. 2022. Muertes regias. Cómo murieron los reyes de España. Almuzara.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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