'La Tierra Maldita': la historia del obispo que salvó Barcelona

En el siglo IX, Barcelona era una tierra indómita y corrupta dominada por la ambición. La fascinante historia de su restauración, en la nueva novela de Juan Francisco Ferrándiz.

En el siglo IX, el condado de Barcelona se encontraba devastado y su población, gravemente mermada y sometida a la ambición de unos pocos nobles.

El enclave entonces conodico como la Marca Hispánica estaba rodeado de dos imperios enfrentados entre sí y en lucha constante por adquirir más territorio: al sur, el emirato de Córdoba; al norte, el Imperio Romano. Ante la situación de la ciudad, asolada por las invasiones de unos (los sarracenos del emirato) y las sublevaciones internas de otros, el rey francés que gobernaba la ciudad en aquel momento, Carlos el Calvo, se vio en la necesidad de enviar a un salvador. Es entonces cuando el arzobispo Hincmar, mano derecha del monarca, le encomienda al obispo Frodoí la difícil misión de restaurar Barcelona y lograr que salga adelante.

En este contexto histórico arranca La Tierra Maldita, la nueva novela de Juan Francisco Ferrándiz, que mezcla hechos históricos con ficción para trasladarnos a una etapa convulsa para España, y marcada por las invasiones, los conflictos políticos y la religión.

Con una exquisita introducción histórica, Ferrándiz nos va introduciendo en las aventuras de los personajes principales: sus lealtades y deslealtades, intrigas… que atrapan desde el primer momento.

Un romance secreto, rivalidades, conspiraciones, aventuras, traiciones e intrigas.

La novela introduce al lector, poco a poco, en la vida de los protagonistas históricos, que no pertenecen al plano de la ficción, para ser testigo, página a página, de lo que tuvo que pasar este obispo, junto a sus allegados, colonos franceses que buscan un hogar y prosperidad, para que Barcelona saliese adelante.

Esta fascinante etapa histórica se adereza con los ingredientes de una novela trepidante: un romance secreto, rivalidades, conspiraciones, aventuras, traiciones e intrigas.

El obispo Frodoí deberá enfrentarse tanto a la nobleza que, en aquella época, solo pensaba en llenar sus propios bolsillos y explotaban a los pocos habitantes; como a guerreros oscuros y peligrosos. Además, fue el promotor de la construcción de la Catedral, abogando por una restauración espiritual de la ciudad.

Finalmente, un hallazgo inesperado será clave para el futuro de la Barcelona, y también del propio Frodoí.

 

 

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