La basílica de Saint Denis, patrimonio del estilo gótico

La basílica medieval de Saint Denis representa uno de los monumentos más representativos de la arquitectura gótica. Descubrimos algunas de sus curiosidades.

El origen de la basílica

Situada en la localidad homónima de Saint Denis, en las proximidades de París, la basílica-catedral de Saint Denis se considera una joya del patrimonio de Francia, no solo por su relevancia en el establecimiento de las bases artísticas que darían su rostro característico al estilo gótico, sino también por su significado histórico y político. Saint Denis fue el lugar elegido por la aristocracia para dar reposo a muchos miembros de la monarquía francesa, hecho por el que también se conoce la construcción como la Tumba de los Reyes. Aunque existen otras tumbas previas, como la de la reina y esposa de Clotario I Aregonda, se considera Dagoberto I como el primer monarca que recibió sepultura en la basílica y Luis XVIII el último. La basílica-catedral de Saint Denis, por tanto, custodia doce siglos de monarquía, con más de setenta reyes y reinas, como Enrique II y su esposa Catalina de Médici, además de otros tantos príncipes y aristócratas galos, reunidos bajo un mismo techo sacro.

La primera construcción se edificó en el siglo V sobre la tumba en la que reposa San Dionisio, mártir muerto decapitado en el siglo III d.C. durante las persecuciones de Aureliano a los cristianos. El lugar se convirtió en un traficado punto de peregrinación también para los reyes, que pronto mostraron su devoción ante los restos del martirizado. La relación de la basílica de Saint Denis con el poder real llegó a ser tan estrecha que el santo se convirtió en protector de la monarquía y su nombre se bordó en los estandartes utilizados en el campo de batalla.

El esplendor gótico

Saint Denis
Imagen: Wikicommons

La renovación gótica del edificio se produjo en el siglo XII gracias a Suger de Saint-Denis, abad, consejero de los reyes Luis VI y Luis VII, y diplomático que mantenía una estrecha relación con el papado. En la visión del abad Suger, el edificio debía convertirse en un enorme relicario capaz de acoger por igual tanto las reliquias santas como los peregrinos que las visitaban, de ahí el predominio de los espacios internos diáfanos y luminosos. El edificio gótico, por tanto, se construyó entre los años 1135 y 1144 sobre la tumba del mártir y se inauguró en ese mismo año de 1144 con la presencia de los reyes Luis VII y Leonor de Aquitania.

Las primeras secciones del edificio en ser renovadas por Suger fueron la fachada y el ábside. Diseñadas específicamente para lograr que oleadas de luz penetrasen en el interior del edificio, constituyen dos de los elementos arquitectónicos clave del estilo gótico que Saint Denis inaugura. Durante la construcción del nuevo edificio sacro, se aligeró la estructura arquitectónica gracias a la aplicación de nuevas técnicas constructivas que permitían la edificación de arcos apuntados, ojivas, una profusión de bíforas y un espectacular conjunto de vidrieras capaces de inundar de luz los interiores y romper con la oscuridad del románico. Si algo caracteriza el estilo gótico es la verticalidad y la luminosidad que se inspiran en una nueva percepción de lo divino más espiritual, y en una devoción basada tanto en el misticismo de textos como el Pseudo-Denys como en los mensajes de bondad, redención y salvación que promueve el Nuevo Testamento. La renovación gótica prosiguió en un segundo momento bajo Saint Louis entre 1231 y 1281, momento en el que se incrementó la sensación de altura a través de pilares con columnillas que se ramificaban en bóvedas nervadas. Todavía hoy puede comprobarse como Saint Denis sirvió de inspiración a Nuestra Señora de París.

Otro de los elementos más representativos de la basílica-catedral de Saint Denis se encuentra en las esculturas funerarias que adornan las tumbas de los reyes y aristócratas franceses. Constituyen uno de los conjuntos escultóricos fúnebres más importantes de Europa. En las lápidas tumbales que cubren el sepulcro, el difunto aparece representado tumbado, adornado con los símbolos de poder y, por lo general, con los pies posados sobre la efigie de un perro, guía del alma en el Más Allá y símbolo de fidelidad, en caso de que el difunto sea una mujer, y sobre la escultura de león, imagen de fuerza y esperanza de resurrección, si el que reposa es un hombre.

La basílica de Saint Denis ha vivido momentos clave de la historia europea. Así, con el triunfo de la Revolución Francesa, se retiraron las estatuas fúnebres en 1793 y se almacenaron en el Museo del Louvre. Del mismo modo, se retiraron los cuerpos que yacían en las tumbas y solo años después, en 1815, durante el período de la Restauración, Luis XVIII restituyó los restos mortales a la basílica, donde reposan ahora en varias fosas comunes.

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Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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