Formoso I: juicio a un papa exhumado

El Concilio Cadavérico se cuenta entre los sucesos más macabros de la historia.

 

La historia está llena de momentos sumamente extraños. Algunos hechos del pasado resultan tan inverosímiles que la frase “la realidad supera a la ficción” tiene un firme y macabro ejemplo en el suceso que nos ocupa en este artículo. Además, si estos acontecimientos están relacionados con la historia de la Iglesia, nuestra mentalidad actual lo clasifica inmediatamente como un hecho de lo más estrafalario y ridículo. Pero la manera de pensar y, por ende, la manera de impartir justicia, durante la Edad Media eran muy distintas a las actuales. Con todo, no deja de resultar sorprendente que meses después de muerto, se exhumara el cadáver de un papa para ser juzgado por sus errores del pasado. ¿Qué se esconde detrás de este tétrico suceso?

Tiempos oscuros

El Concilio Cadavérico, también conocido como Sínodo del Terror, fue un juicio al cadáver del papa Formoso I impulsado por la familia Spoleto en señal de venganza. Según el historiador alemán, Ferdinand Gregorovius:

“Una escena de barbarie como ningún otro período ha conocido”.

Desde finales del siglo IX y durante el siglo X no se dieron buenos tiempos para ocupar el trono de San Pedro en la Iglesia católica. Por entonces, Roma se había convertido en el tablero político y militar en el que las familias nobles luchaban por el control de la ciudad y la península italiana sin importar los medios utilizados. Se adelantaron quinientos años a la máxima que popularizó Maquiavelo. Pero hoy día podemos repasar algunos excesos que difícilmente tuvieron un fin que pueda justificarlos.

Los papas de esta época actuaron como meros títeres utilizados en estas luchas por el poder. Entre el año 872 y el 965 se nombraron hasta 24 papas, nueve en menos de una década. Un porcentaje preocupante de estas sucesiones se dieron por asesinatos o destituciones forzadas de unos pontífices que fueron encarcelados, envenenados y que, en definitiva, formaron parte de la violencia reinante en el ambiente. No en vano, esta época de la historia del papado se conoce como Saeculum obscurum, es decir, el Siglo oscuro. Uno de los papas peor parados fue Formoso.

Enemigos ambiciosos

Formoso I fue elegido papa en el año 891. Las fuentes describen a un hombre austero, de costumbres ejemplares y un hábil político que supo manejar con éxito las riendas diplomáticas de su papado. Pero sus capacidades no le libraron del duro contexto que le tocó vivir. Intentó capear el temporal transigiendo privilegios y beneficios para las familias poderosas, a fin de que le dejaran ejercer su puesto libremente. Una de las familias más destacadas del momento eran los Spoleto, que no llevaban una buena racha de contactos papales. Formoso ratificó a Guido de Spoleto como emperador, confiando en que el gesto fuera suficiente para reconciliar a la familia con el papado. Pero la ambición de los Spoleto no tenía fin y Guido de Spoleto no solo exigió que se reconociera a su hijo como heredero a la corona imperial, sino que estaba dispuesto a conquistar toda Italia y dejar al papa como un súbdito más.

Sabedor del peligro que corría, Formoso pidió ayuda al rey de Francia Oriental, Arnulfo de Carintia, quien no tardó en acudir con su ejército hasta las puertas de Roma. Durante estas maniobras políticas y militares murió Guido de Spoleto, lo que hizo despertar un odio exacerbado de su viuda y su hijo Lamberto hacia el papa Formoso.

La muerte de Guido allanó el camino para que el papa coronase emperador a Arnulfo, un nombramiento que desató importantes revueltas en Roma. Sin embargo, Formoso no pudo vivir la conclusión de aquella rebelión, pues falleció en abril de 891, envenenado según cuentan algunas fuentes. Le sucedió Bonifacio VI en el trono papal, pero solo durante quince días, en lo que fue uno de los pontificados más cortos de la historia. Tras él, tomó el báculo papal Esteban VI, un papa afín a la familia Spoleto, que reclamó venganza contra el papa traidor que nombró emperador a un extranjero.

El papa Formoso y Esteban VI (1870) de Jean-Paul Laurens
El papa Formoso y Esteban VI (1870) de Jean-Paul Laurens

Juicio a un cadáver

A cambio de la protección política y económica de los Spoleto, Esteban VI desacreditó por completo a Formoso I. Decidió realizar un juicio contra su antecesor y, para sorpresa de todos, lo haría con Formoso presente. El cadáver de Formoso fue exhumado, vestido con los atuendos papales y amarrado a una silla en la Basílica de San Juan de Letrán, donde fue juzgado en enero del año 897, nueve meses después de haber fallecido.

El avanzado estado de descomposición y el hedor que habría en la sala no cejaron la voluntad de Esteban VI y sus abogados en acusar a un cadáver que ofrecía las cuencas de los ojos vacías y partes del rostro descarnada. Se cuenta que incluso hubo un diácono obligado a permanecer junto al cuerpo de Formoso para prestar su voz al acusado y que este declarara en un esperpéntico número de ventriloquía.

Lógicamente, la sentencia dictó que Formoso era culpable:

“Indigno servidor de la Iglesia, llegado a la silla papal de forma irregular, siendo por tanto un papa ilegítimo y que todo cuanto había hecho, decretado y ordenado durante su papado era nulo de toda nulidad incluidas las ordenaciones que había llevado a cabo”.

El tecnicismo legal al que se agarró Esteban VI fue alegar que Formoso había abandonado un puesto de obispo para ser nombrado papa, algo que estaba prohibido. Y, efectivamente, así había ocurrido, pero el propio Esteban VI había seguido los mismos pasos, por lo que era culpable de lo mismo que acusaba a un cadáver en descomposición.

Con los ánimos muy caldeados desde el estallido de las revueltas, el cadáver de Formoso fue despojado de las vestimentas y le amputaron los tres dedos de la mano derecha con los que había bendecido durante su vida. Los restos fueron arrojados al Tíber, aunque cuenta una leyenda con varias versiones que un pescador recogió el cuerpo de Formoso entre sus redes y acabó recibiendo sepultura en el Vaticano.

Referencias:

Cervera, C. 2015. El Sínodo del Terror: el juicio que celebró un Papa al cadáver de quien fue su antecesor. abc.es.

Sanz, J. 2010. El papa que fue exhumado para ser juzgado. historiasdelahistoria.com.

Zavala, J. M. 2020. Formoso I, el Papa que fue exhumado y juzgado después de muerto. larazon.es.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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