Encuentran granadas de mano medievales en Jerusalén

Las granadas de mano se remontan a casi 1.000 años. Se trata de unas vasijas de cerámica que datan de los siglos XI y XII.

 

Un nuevo análisis de cuatro fragmentos de cerámica desenterrados en los años sesenta ha mostrado, en un reciente trabajo publicado en la revista PloS One, que uno contenía lo que parece ser material explosivo. Así, las antiguas vasijas de cerámica de Jerusalén de los siglos XI y XII podrían haber sido utilizadas como granadas de mano durante la época de las Cruzadas, hace casi 1 000 años.

“Esta investigación ha demostrado el uso diverso de estos recipientes de cerámica únicos que incluyen artefactos explosivos antiguos”, comentó Carney Matheson de la Universidad de Griffith (Australia) y coautor del trabajo.

 


Los primeros explosivos

Investigaciones previas sobre los contenedores habían indicado que se usaban para una variedad de propósitos, como para beber cerveza, contenedores de mercurio y aceite o tazones para medicamentos. Esta última investigación confirmó todos estos usos, pero también reveló que algunos de los recipientes contenían un material inflamable y probablemente explosivo que indica que podrían haber sido utilizados como granadas de mano antiguas en lo que pueden haber sido los primeros casos de explosivos antiguos desarrollados localmente.


“La diversidad de fabricación, decoración, morfología de las vasijas y su amplia distribución en Oriente Medio, desde Egipto hasta Asia Central, sugiere que el diseño básico de las vasijas se utilizó para una amplia gama de funciones y contenidos. Además de su característico cuello corto, abertura estrecha, bases cónicas y cuerpos esferoidales, el tamaño de estos vasos varía desde unos pocos centímetros hasta más de 20 cm de diámetro, con un espesor de pared que varía desde solo unos pocos milímetros hasta más de 1,5 cm de espesor”, explican los expertos.


Matheson continúa diciendo que estos primeros explosivos de mano se habrían fabricado empleando una amplia gama de temperaturas de cocción, desde la cocción a baja temperatura hasta muy altas temperaturas, que acaban produciendo gres.


Las granadas de mano tienen forma esferocónicas, redondeadas y con una base en forma de cono. No es la primera vez que se encuentran artefactos de este tipo, las hemos hallado en todas partes del mundo y, con el paso de los años, han sido asociadas a múltiples funciones: desde transportar líquidos hasta ser empleadas como pipa para fumar.

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PloS One

La vasija clave

Uno de los cuatro artefactos encontrados, denominado tiesto 737, es sin duda el más importante, ya que contiene una mezcla inflamable que probablemente se usó como explosivo. En lugar de ser una importación de China, donde la pólvora se había utilizado desde al menos el siglo IX, parece que este explosivo fue de fabricación local. Contiene rastros de azufre, mercurio, magnesio y nitratos que sugieren un artefacto explosivo sofisticado.


“Se ha informado que estos barcos durante la época de las Cruzadas eran granadas lanzadas contra las fortalezas de los cruzados que producían ruidos fuertes y destellos de luz brillantes. Algunos investigadores habían propuesto que los recipientes se usaron como granadas y contenían pólvora negra, un explosivo inventado en la antigua China y que se sabe que se introdujo en el Medio Oriente y Europa en el siglo XIII", dicen los investigadores. “Sin embargo, esta investigación ha demostrado que no es pólvora negra y probablemente un material explosivo inventado localmente”.


Lo que sigue sin estar claro es qué había dentro de estas primeras granadas de mano.

Los cuatro fragmentos de vasijas analizados se encontraron en la ubicación del Jardín Armenio en la Ciudad Vieja amurallada de Jerusalén entre 1961 y 1967, y se conservaron en el Museo Real de Ontario, Canadá.


“Más investigación sobre estos buques y su contenido explosivo nos permitirá comprender la tecnología explosiva antigua del período medieval y la historia de las armas explosivas en el Mediterráneo oriental”, concluyen los expertos.

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Referencia: C.D. Matheson et al. 2022. Composition of trace residues from the contents of 11th-12th century sphero-conical vessels from Jerusalem. PLoS ONE 17 (4): e0267350; doi: 10.1371/journal.pone.0267350

Sarah Romero

Sarah Romero

Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías. Soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

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