Cú Chulainn, el Aquiles de la mitología celta

Este semidiós de fuerza sobrehumana se convirtió en el mayor guerrero de la Irlanda celta, pero su grandeza le llevó a una muerte temprana.

Cú Chulainn
Imagen: Wikimedia Commons.

Los griegos tenían a Aquiles, los romanos a los Horacios, los sajones a Beowulf, los cristianos del territorio que algún día sería España al Cid Campeador y los celtas irlandeses a Cú Chulainn. La figura del héroe marcado por el destino que los hados le designaron que muere prematuramente sacrificándose por unos valores o su país es tan universal como atractiva. Si bien la historia de alguna de estas figuras ha llegado con más fuerza hasta nuestros días, todas ellas merecen ser conservadas y cantadas de nuevo.

Aquí ofrecemos la leyenda de Cú Chulainn, probablemente el mayor héroe de la mitología irlandesa cuya vida encuentra elementos muy similares en las de otros grandes guerreros del pasado. Con el tiempo han ido surgiendo versiones distintas del nacimiento, hazañas y muerte de Cú Chulainn, pero aquí recogemos la más extendida y que aparece en el Ciclo del Úlster (Rúraíocht).

 

De Setanta a ‘Sabueso del Úlster’

Antes de convertirse en leyenda, Cú Chulainn era conocido como Setanta, nombre que le puso su madre Dechtire al nacer. Hermana de Conchobar, rey del Úlster, dio a luz durante una cacería en la que una tormenta de nieve les obligó a refugiarse en casa de un extraño. Ese hombre era Lugh, uno de los dioses principales en la mitología celta, que hizo crecer a Setanta en el vientre de Dechtire antes de desaparecer. Se decidió que, al no tener padre, a ese niño lo criarían entre varios nobles y afamados hombres de toda Irlanda para que pudiera aprender de ellos tanto el dominio de la espada y la lanza como el de las ciencias y las artes.

Setanta creció y desde muy temprana edad demostró poseer una fuerza sobrehumana, así como gran arrojo y habilidad con las armas. Siendo todavía un niño partió a la corte de Conchobar, donde debía iniciarse su educación, pero al llegar encuentra a unos jóvenes jugando al hurling y les derrota él solo, impresionando a su padrastro Conchobar y siendo invitado a una cena con los mejores guerreros del lugar en casa de Culann el herrero. Por cosas del destino, Conchobar olvida anunciar la llegada de Setanta y suelta a su animal guardián, un inmenso perro al que Setanta mata en defensa propia. Para compensarlo, promete que sustituirá al animal como protector de su hogar hasta que haya entrenado a un nuevo perro capaz de hacerlo. Desde ese momento pasa a ser conocido como Cú Chulainn (“el sabueso de Culann” en irlandés antiguo).

Así Cú Chulainn creció y se convirtió, gracias al entrenamiento del druida Cathbad, en uno de los guerreros más destacados de todo el Úlster. El día en que tenía que tomar las armas que demostrarían su llegada a la madurez, el druida profetizó que aquel que consiguiera su lanza, espada y escudo ese día se convertiría en el mayor héroe de todos los tiempos pero también tendría una muerte prematura. Cú Chulainn, pensando únicamente en la inmortalidad que otorga la fama eterna, probó una tras otra todas las armas que había allí pero todas acabaron rotas ya que no resistían su fuerza. Finalmente, el propio rey le entregó sus armas para que fueran empuñadas por el más grande de los guerreros que el Úlster conocería.

Así, la juventud de Cú Chulainn fue la de un pendenciero y temible guerrero similar a la que se suele relacionar con otros personajes mitológicos como Hércules. Durante estos años entrenó con la legendaria guerrera Scáthach en Alba (Escocia), aprendió a manejar la legendaria lanza Gae Bolg, se casó con la princesa Emer y tuvo un hijo al que conoció ya de adulto y al que mató por accidente al no reconocerle. Pero, de todas sus hazañas, hay una que destaca por encima de las demás.

Cú Chulainn en Smite
Imagen: Smite.

 

El robo del buey de Cúailnge

Esta historia, llamada originalmente Táin Bó Cúailnge, empieza con una discusión entre la reina Maeve y su esposo para ver quién era más rico. Ambos poseían exactamente la misma cantidad de joyas, posesiones y tierras salvo por un excelente ejemplar de buey blanco que decantaba la balanza a favor de su esposo. Maeve, celosa, decidió buscar por toda Irlanda un animal todavía más hermoso y fuerte y descubrió que existía uno en el Úlster, el cual intentó comprar. Ante la negativa de su propietario, Maeve establece alianzas con otros reinos y decide invadir el Úlster para hacerse con el toro. Para asegurar su victoria, lanza un hechizo sobre sus enemigos para que todos los hombres del Úlster en edad de luchar sientan los dolores de un parte constante.

Confiada, Maeve avanza con los ejércitos del reino de Connacht entra en el Úlster a sangre y fuego y sin demasiadas dificultades. Pero todo cambiará cuando se encuentre con Cú Chulainn, que por entonces tenía 17 años, a quien el hechizo pilló fuera del Úlster y por lo tanto no se ve afectado por él. Con gallarda valentía, el último defensor del reino se enfrentó en combate singular a cada uno de los campeones que envió Maeve y los fue derrotando uno a uno hasta que su ejército se vio diezmado y sus poderes reducidos. En un momento de la batalla Cú Chullain se encuentra con Lugh, quien cura sus heridas y le confiesa que es su padre, y más tarde sufre un riastad, una especie de ataque de ira que lo transforma en una monstruosa criatura de horrible aspecto y temible fuerza.

Al final, los hombres del Úlster se unen a la batalla y el propio Cú Chulainn derrota a Maeve, a quien perdona la vida y escolta fuera del reino. El buey de Cúailnge es capturado por las fuerzas de Connacht pero escapa y se enfrenta al buey blanco hasta que ambos mueren por las heridas y el agotamiento.

Mural de Cú Chulainn
Mural de Cú Chulainn en Dublín. Imagen: William Murphy (Flickr).

 

Muerte y reconversión en símbolo nacional

La muerte de Cú Chulainn es incierta en muchos detalles pero todas las versiones coinciden en algunos puntos. El Sabueso del Úlster tenía 27 años cuando fue desafiado por Maeve y otros reyes que buscaban venganza a un nuevo combate. Tras un largo enfrentamiento en el que Cú Chulainn volvió a demostrar su fuerza, fue mortalmente herido durante una pelea injusta. Cú Chulainn, sabiendo que había llegado su hora, ató su cuerpo a una roca para que permaneciera en pie y con la espada en la mano. La leyenda dice que el temor que sus enemigos sentían por él era tal que solo cuando un cuervo se posó sobre el cuerpo sin vida del héroe se atrevieron a acercarse. Su muerte fue vengada por Conall Cernach, otro héroe del Ciclo del Úlster con quien Cú Chulainn había prometido que el que sobreviviera al otro debería matar a los responsables ese mismo día.

Y así concluía la leyenda de Cú Chulainn, considerada por muchos un ejemplo de sacrificio y honor. La historia se conservó durante los siglos con distintas traducciones y adaptaciones pero retomaría su fuerza original en el siglo XIX, pasando a ser un símbolo del nacionalismo irlandés, y especialmente a partir de 1916. Ese año tuvo lugar en Dublín una insurrección armada contra el gobierno británico conocida como el Alzamiento de Pascua que, si bien no propició la independencia de Irlanda inmediatamente, asentó las bases que si lo harían en 1921.

En el año 1935 Éamon de Valera, uno de los cabecillas del alzamiento de 1916, encargó al escultor Oliver Shepard una estauta que representara la muerte de Cú Chulainn, atado a la roca con la espada todavía en la mano y un cuervo posado en su hombro. El político revivió la leyenda de Cú Chulainn y la convirtió en un icono de la lucha por la independencia irlandesa, popularizando todavía más su figura y acercándola a las nuevas generaciones de irlandeses. La estatua todavía puede encontrarse en el edificio de la General Post Office (GPO) de Dublín, que fue la sede de los sublevados durante el Alzamiento de Pascua.

Estatua de Cú Chulainn
Estatua de Cú Chulainn en la GPO de Dublín. Imagen: Wikimedia Commons.
Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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