Cómo se convirtieron los vikingos al cristianismo

A lo largo de la historia la mayoría de los pueblos que asolaban o conquistaban ciudades imponían sus costumbres y, entre ellas, la religión. En el caso de los Vikingos fue al revés.

 

Antes de convertirse al cristianismo los vikingos no eran ateos, tenían su propia religión y esta era panteísta. Creían en dioses y diosas, en héroes míticos y seres sobrenaturales. Odín, Thor, Frey, Blader, Höðr, Njörðr, Freya, Frigg, Sif, Hela…Tal y como desvela el libro Los vikingos, de Odín a Cristo de Martyn y Hanna Whittock: “ Odín era a menudo descrito como el «Padre de todos», y era el jefe de los dioses, gobernando desde el Valhalla. La mitología nórdica concebía dos familias o razas de dioses: los Æsir y los Vanir, que en su día lucharon entre sí, pero después hicieron las paces y se casaron entre sí. Vivían en Asgard, que conectaba con otros mundos a través de un puente llamado Bifröst. En lo que constituía una cosmología compleja, los diferentes mundos (incluido el Midgard o Tierra Media, el ámbito de la gente) estaban unidos por el fresno perenne llamado Yggdrasil, el árbol de la vida”

Sabemos de todo esto gracias a dos fuentes medievales tardías, la Edda prosaica y la Edda poética (siglo XIII), que recogen la mayoría de lo que se sabe sobre sus creencias, sobre su mitología. Aunque no fue un pueblo prolífico en dejar por escrito su historia sí contamos con las leyendas nórdicas y se escribieron en Islandia en el siglo XIII.

Es de vital importancia señalar que todos estos manuscritos fueron escritos por cristianos practicantes, es decir, nadie de los que escribió creía en ello. Algunos autores señalan que quizás fueron recogidas dichas leyendas para que fuesen entendidas por la audiencia cristiana.

Tal y como señalan Martyn y Hanna Whittock “tenemos otra fuente escrita sobre las prácticas paganas de los vikingos en Adán de Bremen, un cronista germano y monje que escribió en la segunda mitad del siglo XI. Deja constancia de dioses llamados Thor, Wotan (Odín) y Frikko (Frey), a los que se veneraba en el templo de Uppsala en Suecia, y viene a decir que Thor antes que Odín era el jefe al mando. Odín también es descrito esencialmente como un dios de la guerra, en vez de ese dios de la poesía que recogen las fuentes tardías de Islandia. Esto viene a recordarnos que las creencias paganas vikingas pudieron cambiar con el tiempo y/o variar parcialmente de un lugar a otro. Hemos de cuidarnos de asumir que las fuentes escritas que han sobrevivido representan cómo se sostuvieron estas creencias, siempre y en cualquier parte, entre las comunidades escandinavas en la Era vikinga”.

La arqueología también arroja muchísimos datos (como siempre sucede) sobre las creencias de los vikingos. Por ejemplo, el famoso martillo de Thor se usó como colgante en toda Escandinavia y también en Gran Bretaña.

“Todas estas pruebas parecen corroborar temas y prácticas que se encuentran en los mitos tardíamente recogidos por escrito. Consecuentemente, la arqueología sugiere justamente que se dio una amplia aceptación de las creencias nórdicas (tal y como la literatura las mostraba) en una amplia región durante la Era vikinga. De otra parte, aunque hay indicios de creencias compartidas en lo que podríamos llamar «el área cultural nórdica», no cabe esperar que se diera una uniformidad. Como se ha apuntado, las creencias no fueron codificadas ni fiscalizadas por una autoridad religiosa común”, señalan Martyn y Hanna Whittock.

En los siglos IX y X, los vikingos reintrodujeron estos dioses en la Inglaterra cristiana, antes incluso de ser ellos mismos convertidos lo que fue toda un revolución, un impacto de grandes consecuencias. La Crónica anglosajona también se refiere a los ejércitos vikingos portando estandartes en los que aparecen cuervos (los acompañantes de Odín), que también aparecen en los mitos vikingos tal y como recogen las Eddas

La conversión al cristianismo de Noruega fue distinta a la de Dinamarca y Suecia

Las fuentes escritas que han llegado a nuestros días, y las sagas reales en particular, sostienen la teoría  de que la conversión fue tan solo la obra de reyes-misioneros.

Siempre según la teoría de Los Vikingos. De Odín a Cristo, “Haakon el Bueno trató de convertir a Noruega en el siglo X, pero se rindió ante la resistencia planteada por el paganismo. Los misioneros de Inglaterra y el Imperio germano tuvieron por entonces cierto éxito limitado, y la distribución costera de algunas cruces de gran tamaño indica que brotaron algunas comunidades cristianas. Contaron con el apoyo del reinado de Olaf Tryggvason (995-100). No obstante, fue bajo el reinado de Olaf II Haraldson (san Olaf) cuando la conversión despegó en la década de 1020, asistida por misioneros de Normandía, cuyas raíces nórdicas les permitían acercarse más efectivamente a la población también nórdica. La conversión, como veremos, también vivió muchas escenas violentas.”.

Referencia:

Los vikingos. De Odín a Cristo. Martyn y Hanna Whittock. Rialp, 2019

 

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