Así era la higiene de los vikingos

En contra de lo que se suele pensar, los vikingos no eran unos bárbaros que descuidaban por completo su aseo.

 

Los vikingos han despertado mucho interés entre el gran público en los últimos años. Gracias a series, videojuegos y demás contenido enfocado al ocio, un sector amplio de la población está aprendiendo detalles históricos de manera indirecta y por la proliferación de estudios acerca de esta cultura. La visión habitual que tenemos sobre los vikingos suele estar muy distorsionada y alejada de la realidad. Parece que, por fin, hemos dejado de ver vikingos con cuernos en sus cascos. La imagen de bárbaros saqueadores se está suavizando con historias que nos brindan el punto de vista vikingo. Hemos empezado a escuchar la versión del lobo, no solo la de Caperucita. Pero hay una estética que aún se resiste a ser modificada en la ficción: la de hombres sucios, malolientes, con pelos y barbas descuidados, incivilizados sin un ápice de escrúpulos por la falta de higiene. Sin embargo, esta imagen de los vikingos es totalmente falsa.

A ver, individuos con poca preocupación por la higiene los ha habido y habrá siempre y en todas las culturas. Y, por supuesto, hay que entender lo que venimos a contar aquí en el contexto de los siglos VIII a XI: una Edad Media en la que el 80% de la población europea trabajaba en el campo y el concepto de higiene era muy diferente al actual. Por si fuera poco, un viaje de varios días o semanas en los barcos vikingos no dejaba lugar a higiene alguna.

Una vez a la semana

Con todo, para los vikingos el sábado era vatdagr, que podríamos traducir como “día de lavado”. En este día de la semana, los vikingos se lavaban y hacían la colada. “¡¿Solo se lavaban una vez a la semana?!” Pues te diremos que superaban la media en la Europa medieval, a excepción de los musulmanes, que se lavaban cinco veces al día, siempre antes de rezar, según sus creencias. De hecho, tenemos testimonios de aquellos que se las vieron con los vikingos y quedaron sorprendidos por estas prácticas. Es el caso de John of Wallingford, un inglés que dijo:

“Los daneses, gracias a su costumbre de peinarse el cabello todos los días, de bañarse
todos los sábados
y de cambiar su ropa, fueron capaces de minar la virtud de las mujeres casadas
e incluso de seducir a las hijas nobles para convertirlas en sus amantes”.

Así pues, la imagen de vikingos harapientos es cosa de la ficción, si nos basamos en el rigor histórico, los vikingos fueron refinados para su época y mostraron interés en su higiene y apariencia. Este comportamiento hizo que las mujeres inglesas se sintieran interesadas por estos hombres del norte que llegaron a sus tierras. Este testimonio escrito es corroborado por hallazgos arqueológicos y el arte vikingo, que en varias ocasiones ha representado a hombres con bigotes y barbas cuidadas con mimo, así como recogidos y peinados coquetos en el cabello.

¿Qué hay en el neceser de un vikingo?

Cuando los arqueólogos excavan yacimientos vikingos, uno podría pensar, en base al cine, que allí solo encontrarían escudos, hachas, espadas, ropajes y demás enseres para la navegación y la guerra. La realidad es que los vikingos pasaban la mayor parte del año en sus granjas. Lo más habitual de la cultura vikinga no eran los saqueos y las batallas épicas, sino el cuidado de los cultivos y el ganado. Pero estos elementos han despertado menos interés.

Sin embargo, el utensilio más común en los yacimientos arqueológicos vikingos es el peine. Se usaban para peinar, desenredar y desparasitar cabellos y barbas. Aparecen incluso como ajuar funerario en tumbas de hombres y mujeres, guardados en recipientes que pudieron servir para llevarlos colgados y hace uso de ellos en cualquier parte.

Cepillos de dientes, pinzas para depilar, limpiadores de uñas, bastoncillos y, como no todos los vikingos llevaban barba, navajas para el afeitado se han encontrado también entre los objetos cotidianos de la cultura vikinga.

Un último ejemplo del interés por la higiene de los vikingos lo encontramos en otro documento. En 907, los vikingos firmaron un tratado de paz con el imperio bizantino. Entre los acuerdos se incluía el acceso a los baños bizantinos. Y es que los hombres del norte estaban acostumbrados a disponer de letrinas y saunas junto a sus granjas y, tras un duro viaje marítimo, nada mejor que un reconfortante baño para soltar la mugre y salir tal y como deberíamos empezar a ver a los vikingos: aseados.

Referencias:

Price, N. 2021. Vikingos. Ático de los Libros.

San José Beltrán, L. 2013. Aspecto de un Vikingo (I): la higiene de los vikingos, ¿paganamente limpios o paganamente marranos? thevalkyriesvigil.com.

Velasco, M. 2012. Breve historia de los vikingos. Nowtilus.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

Continúa leyendo