¿Quién era Odín, el padre de Tor, en la mitología nórdica?

Odín, el ‘dios cuervo’, es una de las divinidades más importante y complejas de la tradición nórdica. ¿Cuánto sabemos realmente sobre él?


No todos los dioses son iguales. Algunos tienen reservados lugares de honor en el panteón mitológico de cada pueblo. Los nórdicos antiguos, entre los cuales se encuentran los vikingos, atribuyeron a Odín el papel de dios de la guerra, aunque no fue su único cometido.  

Odín, del nórdico antiguo Óðinn, recibe también el nombre de Woden, en la tradición anglosajona, o Wutan en alto alemán antiguo. Es uno de los dioses más populares de las antiguas sociedades escandinavas y germánicas, muy vinculado popularmente a la Edad Vikinga

Pero, a pesar de su fama, no es mucho lo que sabemos de él. Según los relatos populares, recogidos después en diversos poemas, Odín es hijo de Börr, “el Engendrado” (a su vez hijo de Búri, el primer dios), y la gigante Bestla, hija de Bölthorn. Tiene dos hermanos, Vili y .

Si atendemos a las primeras fuentes, Odín tuvo tres hijos: Balder, Tor y Vali. Los tres hermanos crearon el mundo con las partes del cuerpo del gigante primordial Ymir, a quien mataron para engendrar a los primeros hombres. De su carne compusieron la tierra, con su cráneo crearon el cielo y la sangre fue la materia prima para concebir el mar.

Más tarde, gracias a la influencia de autores como el escritor islandés Snorri Sturluson, autor de la Edda prosaica (siglo XIII), a Odín se le atribuyen más descendientes directos: Bragi, Vidarr, Heimdall, Týr y Hodr.

Odín es representado, por lo común, como un anciano de gran estatura, cabello canoso, barba larga y sombrero de ala ancha, cubierto por una larga túnica y pertrechado de su lanza Gungnir, rasgos que nos recuerdan a personajes tan conocidos como el mago Gandalf, de la célebre saga literaria El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien.

Suele estar acompañado de varios animales. Los más típicos son sus dos cuervos: Huginn (“pensamiento”) y Muninn (“sabiduría” o “memoria”), razón por la que algunos relatos se refieren a Odín como “el dios cuervo”. Estas aves tienen la función de sobrevolar el mundo y traer las noticias hasta oídos de Odín. Lo córvidos, como aves carroñeras que son, asocian a su dios y amo con dos elementos característicos: la guerra y la muerte.

Su caballo mágico se llamaba Sleipnir; tenía ocho patas en vez de cuatro, sus dientes estaban tallados con runas y podía galopar sobre las aguas del mar y por el cielo. Otros dos animales, los lobos Geri y Freki, merodean en torno a la presencia de Odín.

 

Un dios tuerto con muchos roles

Odín pertenece al grupo de dioses llamados Æsir, y vive en Asgard, junto con los otros dioses superiores.

Está vinculado a la guerra, como su hijo Tor pero, a diferencia de éste, Odín no es guerrero, sino más bien un consejero o sabio que protegía a los luchadores, les indicaba el camino hacia la victoria o la derrota y hasta podía decidir, si atendemos a la tradición germánica, el destino de las batallas.

Como protector de los dioses y del mundo, tenía la misión de acoger a los más valientes guerreros en su gran salón, Valhalla, su reino divino dentro de Asgard, donde los afortunados elegidos defendían a los dioses y disfrutaban de grandes banquetes nocturnos.

Las valkirias eran las diosas guerreras encargadas de escoger y trasladar a los muertos honorables hasta su destino final, su paraíso junto a Odín.

El ejército formado por los einherjar, los mejores guerreros fallecidos con honor, se entrenaba perpetuamente en Valhalla, preparándose para el día en el que llegara el Ragnarök, el fin de los tiempos, donde se libraría la gran batalla final.

Además de un dios consejero de la guerra y sabio, Odín fue también el dios de los poetas y la magia. Sus poderes sanadores aparecen vinculados a su capacidad para la adivinación, una clarividencia que responde a la voluntad del dios de desentrañar todos los misterios del mundo.

Fue precisamente su deseo de conocimiento, su insaciable necesidad de sabiduría, la que lo llevó a perder su ojo, según cuentan las narraciones míticas.

 

El camino de Odín hacia la sabiduría

Odín
Fuente: Wikimedia Commons

El dios ansiaba adquirir la más perfecta sabiduría mística. En busca de tal conocimiento perfecto, se dirigió camino del pozo cuya agua ofrece tales profundos saberes. Sin embargo, el pozo estaba custodiado por la cabeza del gigante primordial Mímir, quien accedió a dejarle beber agua con una importante condición: que Odín accediera a sacrificar uno de sus dos ojos. Odín se arrancó el ojo izquierdo, lo arrojó al pozo y accedió a la sabiduría oculta del mundo.

Insatisfecho con eso, y sabiendo que el conocimiento es tan vasto que ni el mismo Mímir era poseedor de la más perfecta sabiduría mística, se sacrificó a sí mismo en un ritual de gran sufrimiento. Un ritual que solo un Dios verdadero puede realizar, que consistió en atravesarse con su propia lanza Gungnir y colgarse, durante nueve días y nueve noches, de Yggdrasill, el árbol del mundo. Tras el sacrificio, las runas y sus mágicos secretos le fueron reveladas.

 

¿Siempre fue el dios padre, el dios de dioses?

Distintas rocas talladas, cuya datación apunta a más de 1500 años de antigüedad, cuentan con detalles de figuras con lanzas y algunos animales a su alrededor. Estas representaciones podrían ser uno de los orígenes de la creencia en un dios que luego recibió el nombre de Odín.

No cabe duda de que Odín tuvo una gran presencia en las creencias antiguas de los pueblos nórdicos, como evidencian los topónimos (nombres de lugares) relacionados con el dios Odín que podemos observar en Dinamarca, Suecia y Alemania, sobre todo. Sin embargo, las evidencias sobre un culto omnipresente a Odín son muy escasas.

La predominancia de Odín como el dios padre, el dios de dioses, podría formar parte de las interpretaciones posteriores que, añadiendo relatos y capas de leyendas, condujeron a Odín hasta lo más elevado del altar dentro del panteón mitológico nórdico.

Los expertos barajan distintas interpretaciones, pero coinciden, en la actualidad, en que es muy probable que Odín tuviese asociados cultos específicos, vinculados a la poesía y los sacrificios, pero que no fuera un dios tan importante ni omnipresente en la Edad Vikinga. No tanto, al menos, como han querido mostrar las obras literarias y cinematográficas en tiempos modernos.  

 

Referencias:

Brink, S. et al. (eds.). 2012. The Viking World. Routledge.

Gaiman, N. 2020. Norse mythology. Bloomsbury Publishing.

Knutson, S. A. 2019. The Materiality of Myth: Divine Objects in Norse Mythology. Temenos-Nordic Journal of Comparative Religion, 55(1), 29-53.

Nordberg, A. 2019. Configurations of Religion in Late Iron Age and Viking Age Scandinavia. Myth, Materiality, and Lived Religion, 339.

 

Para saber más:

Losquiño, I. G. 2020. Eso no estaba en mi libro de historia de los vikingos. Editorial Almuzara.

Luis Cortés Briñol

Luis Cortés Briñol

Formado en filosofía y antropología, con un barniz en biología, neuropsicología y bioestadística. Soy escritor, guionista y documentalista. Intento introducir la filosofía allá donde voy, aunque no hace falta (pues está en todas partes). Vivo en una biblioteca.

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