¿Quién lanzó la bomba atómica sobre Nagasaki?

El oficial de las fuerzas aéreas norteamericanas, Charles Sweeney (1919-2004) pilotó el avión que lanzó la bomba atómica detonada en la ciudad japonesa de Nagasaki el 9 de agosto de 1945.

Charles Sweeney

El primer ataque nuclear de la historia se había lanzado el 6 de agosto de 1945 contra otra ciudad japonesa: Hiroshima. Tres días después el ejército estadounidense detonó la segunda bomba atómica en Nagasaki.

Desde entonces lo que hizo la Fat Man –como habían bautizado a la bomba de Nagasaki, en referencia a Winston Churchill, primer ministro británico en ese entonces– ha estado un poco la sombra de lo que hizo su hermana de Hiroshima: la Little Boy. El mundo no se había recuperado del impacto de ver lo ocurrido cuando sucedió la detonación de una segunda bomba nuclear, con un mismo objetivo: instigar la rendición del Imperio japonés.

A los mandos del avión B-29 The Great Artist, Charles Sweeney había sido enviado también a la misión militar cuyo objetivo era Hiroshima. Allí su tarea consistió en permanecer sobrevolando la zona en un puesto de observación.

En esta segunda ocasión, el oficial americano tenía como objetivo primario la ciudad de Kokura.

Las nubes impidieron una ubicación acertada del blanco y, con poco combustible en su avión, Sweeney, que entonces contaba 25 años, se dirigió al objetivo secundario, Nagasaki, un importante centro industrial del Japón en guerra.

Al avión le quedaba combustible suficiente sólo para una pasada y, en un momento en que las nubes se abrieron tanto como para que el oficial bombardero determinara visualmente el objetivo, se lanzó la Fat Man desde un B-29 –llamado Bockscar– a las 11:02 horas en Nagasaki.

Charles Sweeney, todavía aturdido por la onda expansiva y con poco combustible en los depósitos de su avión, voló hacia Okinawa (isla nipona ocupada por el ejército norteamericano), donde aterrizó para repostar su B-29 y retornó a la base militar estadounidense en Tinián (Islas Marianas del Norte, EE UU).

Sweeney siempre fue un franco defensor de los bombardeos en cualquier conflicto bélico que lo requiriese, pero también dijo: "Espero que mis misiones hayan sido las últimas de este tipo y que jamás se realizacen otras".

El oficial estadounidense alcanzó el grado de brigadier general en el año 1956 y se retiró veinte años más tarde, en el año 1976.

El otro protagonista del terrible hongo atómico provocado en Nagasaki: el bombardero Stockcar, fue entregado en septiembre de 1946 al Museo Nacional de la Fuerzas Aéreas de Estados Unidos (Dayton, Ohio), en donde está expuesto a día de hoy junto a una réplica de la bomba Fat Man y un cartel que dice: «El avión que puso fin a la Segunda Guerra Mundial».

Consecuencias del terrible ataque

La detonación de la Fat Man arrasó el 44% de la ciudad de Nagasaki, sede del fuerte conglomerado empresarial Mitsubishi y uno de los principales puertos del país.

El artefacto nuclear mató de forma instantánea a 35.000 personas e hirió a otras 60.000.

Y todo, mientras desde cielo, aviones de las tropas estadounidenses dejaban caer alrededor de tres millones de panfletos por el territorio nipón.

En todos ellos se advertía a la Potencia del Eje que era Imperio nipón que las bombas atómicas serían empleadas de forma repetida por los aliados, a menos que dejaran de combatir. Cinco días después, Japón se rindió incondicionalmente y así se puso fin a la Segunda Guerra Mundial.

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