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¿Los medievales se bañaban?

El hábito del baño estaba bastante extendido en la Edad Media, hasta que el posible contagio de enfermedades acabó con él.

 

A lo largo de numerosos siglos, incluso en la Edad Media, el baño fue una práctica habitual, sobre todo entre gente procedente de las altas clases sociales. Se introducían en grandes tinajas de madera, a menudo dos o tres personas e incluso llegaban a hacerlo hombres y mujeres juntos. También era habitual que comieran o bebieran dentro de las propias tinas, que se tapaban con una sábana para que no escapara el calor.

 

La Iglesia, contra la promiscuidad de esta costumbre

Desde el primer momento, la Iglesia ejerció una constante oposición a esta práctica, ya que consideraba este afán por la higiene algo pecaminoso y un lujo innecesario. Finalmente, tuvieron que llegar las enfermedades y la facilidad de su contagio en este medio (al menos, la Iglesia contribuyó notablemente a propagar esta información, por otro lado poco contrastada) para que decreciera poco a poco el número de baños, abandonándose finalmente esta higiénica costumbre. Y fue la rápida propagación de la sífilis lo que lo consiguió definitivamente en la Baja Edad Media.

A diferencia de la moral de la Iglesia, los hindúes sí recomendaban el baño y la higiene personal. Como resultado de sus estrictas creencias religiosas, las medidas higiénicas eran importantes en el tratamiento de enfermedades de origen desconocido. Se decretaron dos comidas al día, con indicaciones de la naturaleza de la dieta, la cantidad de agua a beber antes y después de la comida, y el uso de condimentos. Se prescribió cuidadosamente el baño y el cuidado de la piel, así como la limpieza de los dientes con ramitas de árboles nombrados, ungimiento del cuerpo con aceite y el uso de colirios. 


El baño como habitación del hogar 

Los baños en las grandes casas particulares comenzaron a verse en el siglo XVIII: en varios palacios y mansiones europeos todavía se conservan baños de mármol espléndidamente equipados. Pero no fue hasta el siglo XIX cuando los baños en las casas privadas se volvieron más comunes. Los accesorios generalmente incluyen un inodoro, bidé (en algunos países), lavabo, bañera o ducha, espejo y estantes o armarios. En el siglo XX, el equipamiento de baños se convirtió en una industria separada con una amplia variedad de formas especiales de muebles y accesorios de baño. Los materiales utilizados son la porcelana, el esmalte, el plástico, la madera y el acero inoxidable. 


El baño como ritual 


A lo largo de la historia, el baño se ha usado de manera religiosa o mágica que implica el uso de agua para sumergir o ungir el cuerpo de un sujeto. Las muchas formas de bautismo, que van desde la inmersión total hasta una aspersión simbólica, indican cómo ciertos baños rituales pueden variar en forma, incluso conservando el mismo significado purificativo.   

Para atraer lluvia, por ejemplo, los Zande de África Central vertían agua sobre una persona acusada de retrasar o evitar la lluvia. En comparación, la mikve hebrea buscaba la purificación ritual mediante el uso de cantidades y tipos de agua determinados. El lavado de pies cristiano (pedilavium), que significa humildad, tuvo lugar tradicionalmente en la Iglesia primitiva el Jueves Santo o Santo con el acompañamiento de cánticos. 

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