¿De dónde viene la expresión ‘ser un Adonis’?

Se dice que alguien “es un Adonis” cuando es extraordinariamente atractivo. Esta expresión tiene su origen en un enredo amoroso de la mitología clásica.

Adonis
Imagen: Wikimedia Commons.

Los relatos mitológicos son, además de una fuente inagotable de historias atemporales, el punto de origen de numerosas frases hechas y expresiones curiosas que seguimos utilizando hoy en día. Uno de los ejemplos más claros, hasta el punto de que está aceptado en el Diccionario de la Lengua Española, es el de Adonis. Este nombre propio se utiliza para denominar a aquellos hombres que son especialmente atractivos físicamente y deriva de un personaje mitológico que se vio dividido entre el amor de dos diosas.

El origen de Adonis cuenta con varias versiones pero la más popular es aquella en la que se afirma que el joven nació fruto de una relación incestuosa entre Mirra y su padre Tías, rey de Siria. La diosa Afrodita hechizó a Mirra para que se enamorara locamente de su padre y se hizo pasar por una de las sirvientas de palacio para mantener relaciones con él. Tías descubrió el engaño al encender una lámpara de aceite y, encolerizado, persiguió a su hija espada en mano para matarla. Mirra huyó durante nueve meses hasta que, agotada por la persecución, rogó a los dioses que la salvaran. Afrodita se apiadó de ella y la convirtió en un árbol de mirra (cuya sabia, según la Biblia, fue uno de los presentes para Jesucristo). Cuando su padre vio que había perdido la oportunidad de vengarse no pudo controlar su frustración y disparó una flecha contra el árbol en que se había convertido su hija antes de irse. Esta flecha rompió la corteza y de ella salió un hermoso bebé, Adonis.

Fue Afrodita, la verdadera causante de todo ese entuerto, quien encontró al niño y quedó tan prendada de su belleza que decidió ocultar su existencia a las demás diosas y ninfas. Temiendo que alguna otra moradora del Olimpo o de la tierra quisiera arrebatárselo, Afrodita metió al pequeño Adonis en una caja y se la entregó a Perséfone, reina del Inframundo, avisándola de que no debía abrirla bajo ningún concepto. Pero como suele pasar en los mitos, Perséfone abrió la caja y decidió cuidar al bebé hasta que creció y se convirtió en un hombre de belleza sin igual, hábil para la caza y eternamente joven. Perséfone se enamoró de él y lo hizo su amante y Afrodita, que había estado vigilando, acudió a Zeus para que interviniera.

El señor del Olimpo derivó el asunto en la musa Calíope que estableció que Adonis pasaría un tercio del año con Perséfone, un tercio con Afrodita y otro tercio libre, pudiendo estar con quien quisiera. Al principio ambas diosas respetaron el pacto pero pronto intentaron seducir a Adonis y convencerle de que pasara más tiempo con cada una de ellas, cosa que el joven hizo con Afrodita quien era su favorita.

Naturalmente, Perséfone no estaba conforme con esta situación y se lo contó a Ares, dios de la guerra y amante habitual de Afrodita. La belicosa deidad se convirtió en un monstruoso jabalí y mató a Adonis durante una partida de caza de forma que, al morir, su espíritu iría al Inframundo y estaría permanentemente con Perséfone. La leyenda dice que Afrodita se enganchó en una zarza cuando intentaba salvar a su amado Adonis y que, de la sangre vertida por esas heridas, surgieron las rosas rojas.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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