¿Puede dimitir un Papa?

Según el Código de Derecho Canónica, los papas no pueden dimitir ni abdicar, sino renunciar a su cargo.

El Papa, o Sumo Pontífice, es la máxima autoridad de la Iglesia Católica desde su surgimiento. Según las sagradas escrituras, fue el propio Jesús quien encargó a Pedro la fundación y expansión de su Iglesia antes de ser arrestado y crucificado. Simón Pedro, considerado el primer Papa, moriría también en una cruz donde ahora se alza la Ciudad del Vaticano y la Basílica que lleva su nombre.

Desde entonces, la institución papal se formalizó y comenzó a estructurarse en torno a un conjunto de leyes, normas y códigos que irían desarrollándose con el paso de los siglos. Por ejemplo, fue en el año 1274 cuando se creó el cónclave, órgano compuesto por los cardenales de la Iglesia responsable de realizar la elección democrática de los papas. Se establece que, a los once días de la muerte de un pontífice, los cardenales se aíslan en la Capilla Sixtina para elegir a un sucesor a través de un sufragio secreto y cuyo rasgo más característico es la quema de las papeletas para genera una fumataSi no ha habido acuerdo, se añade un compuesto que hace que el humo sea negro y, si por el contrario lo ha habido, el humo será blanco y anunciará la elección del nuevo Papa.

Pero ¿y si en vez de ser elegido el Papa desea dejar su cargo? Pues también está previsto. Aunque técnicamente los papas no pueden dimitir ni abdicar, sí que existe la posibilidad de que dejen su cargo. El Código de Derecho Canónico, que establece las principales normas por las que se rige la Santa Sede, recoge en el Canon 332 el derecho de un Papa a renunciar a su cargo: “Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie”.

Según el código, un Papa puede decidir dejar el cargo sin necesitar que ninguna otra persona apruebe dicha renuncia. Esto queda establecido en el Canon 331 del mismo Código de Derecho Canónico, ya que el Pontífice “tiene potestad suprema plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente”.

El 11 de febrero de 2013, el Papa Benedicto XVI dejó de ejercer como máxima autoridad de la Iglesia debido, según sus propias palabras, a la “falta de fuerzas” para llevar a cabo sus responsabilidades como Pontífice. Pero aunque la renuncia de Benedicto XVI es la más reciente, no es la primera vez que un Papa deja su cargo en la historia. Uno de los casos más famosos fue el de Celestino V, un eremita que llevaba una vida de oración y aislamiento en las montañas. Su pontificado duró apenas cinco meses, tras los cuales decidió renunciar y volver a su vida retirada, pues no se sentía preparado para llevar a cabo la tarea que le había sido encomendada.

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