¿Por qué la bandera vaticana es blanca y amarilla?

La actual bandera pontificia está formada por dos campos verticales de color amarillo y blanco y cuenta con el escudo papal (con las llaves de san Pedro cruzadas) en su lado derecho.

Bandera pontificia
Imagen: iStock Photo.

Las banderas son símbolos muy potentes. Enseñas de países, organizaciones e incluso ideologías que ondean al viento y que cualquiera un poco familiarizado podrá reconocer al instante por los iconos o colores que emplea. Cada país tiene la suya (generalmente varias) y en muchos casos resulta curioso saber por qué se eligieron estos colores o aquellas imágenes. En este artículo repasaremos el origen y significado de la bandera del estado más pequeño que existe en el mundo, Ciudad del Vaticano.

La bandera pontificia o bandera de la Ciudad del Vaticano está dividida en dos mitades exactas, una amarilla a la izquierda y una blanca a la derecha, y cuenta con el símbolo papal en el lado más claro, con las dos llaves de san Pedro cruzadas unidas por un cordón rojo y con la tiara del pontífice sobre ellas. Así lo es, al menos, desde principios del siglo XIX ya que antes la bandera del estado pontificio era roja (o granate) y amarilla, también dividida verticalmente por la mitad. El amarillo y el rojo eran los colores del Senado y el Pueblo de Roma desde hacía siglos y el uso de sus colores tradicionales se mantenía en la ciudad eterna. La situación cambió con la llegada de las tropas napoleónicas a la Santa Sede.

En 1808, el ejército francés comandado por el general Miollis toma la Ciudad del Vaticano y obliga al papa a que incorpore a sus tropas a las fuerzas de Napoleón. Como una especie de gesto de buena fe, los franceses permitieron a los recién llegados conservar los distintivos rojo y amarillo de la entonces bandera vaticana en sus uniformes. Pero Pío VII, por entonces papa y persona poco amiga de Napoleón, sospechaba que el siguiente paso del ambicioso corso no sería otro que hacerse con Roma para sumarse también a sus tropas. Como la Santa Sede y Roma compartían colores, Pío VII ordenó que todos aquellos que le fueran fieles vistieran en sus insignias el blanco y el amarillo, para poder distinguirlos en el futuro y diferenciarlos del resto de romanos. Así, en 1808 fue la primera vez que se utilizaron el blanco y el amarillo como los colores del Vaticano, simbolizando el oro y la plata con los que tradicionalmente se han representado las llaves de san Pedro.

La bandera blanca y amarilla pasó así a convertirse en la enseña de los Estados pontificios. La primera vez que se enarboló fue en 1824 por un barco de la Marina mercante y tenía los campos dispuestos de forma diagonal en vez de horizontal. Fue Pío IX, tras regresar de su exilio en Gaeta, quien dispuso que se representaran las dos bandas verticales e incorporó el escudo papal. Tras la firma del Tratado de Letrán entre la Santa Sede y el estado italiano, el 11 de febrero de 1929, la bandera pontificia adquirió la representación oficial de Ciudad del Vaticano que conserva hasta nuestros días. La bandera suele enarbolarse en la plaza de San Pedro del Vaticano en ocasiones especiales como Navidad, Pascua, el Corpus Christi o aniversarios destacados, ya sean religiosos o civiles.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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