¿Por qué Hamlet recita su monólogo con una calavera en la mano?

En realidad, en el texto de Shakespeare, cuando recita el famoso pasaje "Ser o no ser, he ahí la cuestión" -escena primera del tercer acto, que transcurre en una estancia del castillo de Dinamarca-, Hamlet no lleva nada en la mano.

Hamlet
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En realidad, en el texto de Shakespeare, cuando recita el famoso pasaje "Ser o no ser, he ahí la cuestión" -escena primera del tercer acto, que transcurre en una estancia del castillo de Dinamarca-, Hamlet no lleva nada en la mano. El pasaje del cráneo sucede en la escena primera del quinto acto, en la que el príncipe danés regresa del destierro en Inglaterra y pasa por un cementerio. Ahí habla con un sepulturero que le informa de la muerte de Yorick, bufón de la corte y amigo de la infancia de Hamlet. Entonces este sujeta su calavera en la mano mientras recuerda sus virtudes y reflexiona sobre la muerte y el paso del tiempo: "¡Ay! ¡Pobre Yorick! ¿Qué se hicieron de tus burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes que animaban la mesa con alegre estrépito? Ahora, falto ya de músculos, ni puedes reírte de tu propia deformidad...".

Lo que sucede es que la fuerza de la imagen -Hamlet con el cráneo de Yorick- hace que siempre sea representado así en cuadros y carteles, y lo asociemos al "Ser o no ser", que es la parte más célebre del texto.


Esta historia tenía siglos de antigüedad cuando Shakespeare escribió Hamlet, alrededor de 1599-1601. Hamlet corresponde a la figura de Amleth, cuya historia está narrada en la Gesta Danorum, la historia de Dinamarca de finales del siglo XII de Saxo Grammaticus. Pero la famosa vacilación del personaje (su renuencia o falta de preparación para vengar el asesinato de su padre) es central y peculiar en la concepción de Hamlet de Shakespeare.

Esta vacilación ha fascinado a los críticos, pero ninguna de las explicaciones ofrecidas, como la culpa edípica inconsciente (sugerida por los freudianos) o la incapacidad de una naturaleza demasiado refinada y reflexiva para traducir sentimientos complejos en acciones simples, ha encontrado una aceptación completa. Cuando atrapa a Claudio desarmado y solo en sus oraciones, Hamlet considera matarlo, pero piensa mejor en este plan. Incluso mientras mira la obra que ha manipulado para atrapar al rey culpable, Hamlet no actúa sino que simplemente reflexiona.

Enfrentado a su hipócrita y asesino tío Claudio, no obstante eficaz, Hamlet muestra sus ingeniosas cualidades intelectuales. Comparte su ingenio con el público (y algunos personajes favoritos, como Horatio), que son conscientes de su superioridad sobre la mayoría de los otros personajes de la obra. Sus primeras palabras son un juego de palabras para el público, y su primera respuesta al rey es una réplica críptica. Sus ingenios sardónicos son inolvidables.

Hamlet es un actor en muchas partes de la obra. El rango de lenguaje en los roles que afecta muestra que sus poderes miméticos son considerables. Él es hábil en ponerse "una disposición antic" y ofrece una actuación muy divertida al hablar con Polonio. Él condesciende a hablar sobre la tonta obscenidad de Rosencrantz y Guildenstern. Pelea con Laertes junto a la tumba de Ofelia en una exhibición del verbo que excede la modestia de la naturaleza de la misma manera que la de Laertes.

Al final, es la caracterización enigmática del personaje principal lo que le da a Hamlet su continua fascinación por los admiradores de Shakespeare en todo el mundo.

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