¿Por qué Bruselas es la capital de Europa?

Con menos de 200.000 habitantes, la capital del reino de Bélgica es el centro neurálgico de la política europea desde que se fundó la Unión Europea Occidental en 1948.

Bruselas es una ciudad centroeuropea con algo más de 175.000 habitantes, una cantidad pequeña en comparación con otras capitales del Viejo Continente y minúscula respecto a los 508 millones de habitantes de la Unión Europea. La elección de Bruselas como capital de esta confederación de países se produjo, al igual que la propia unión, de forma progresiva en un proceso que comenzó en 1949 y que al final tuvo más de conveniencia y normalidad que otra cosa.

En 1947, cuando la Segunda Guerra Mundial aún estaba muy reciente, Winston Churchill habló por primera vez de unos “Estados Unidos de Europa” como proyecto paralelo a la Organización de Naciones Unidas que había surgido dos años antes. La idea, tal vez promovida por la tensión que empezaba a surgir entre los dos grandes bloques de la Guerra Fría, era construir un espacio común en el que los países europeos pudiesen colaborar y crear políticas conjuntas. El proyecto del bulldog británico se materializó al año siguiente a través de un acuerdo entre Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo que daría lugar a la Unión Europea Occidental (UEO), cuyos miembros se comprometían a darse asistencia mutua en caso de agresión armada.

Bélgica, pequeñita y neutral

Durante las negociaciones que precedieron a este acuerdo se barajaron otros nombres además del de la capital belga como sede para la UEO. Por su historia, relevancia y tamaño, París y Berlín eran dos de las candidatas más sonadas pero la compleja división sufrida en el país alemán por la Guerra Fría dificultaba su elección. Finalmente, los países firmantes decidieron que Bélgica debería albergar la sede de la Unión Europea Occidental debido a que se presentaba como una opción más neutral, cercana a todos los países y cuyas posibles ambiciones futuras no llegarían a ser desmedidas ni por antecedentes históricos ni por tamaño o fuerza.

Así, Bruselas pasó a ser la capital de la naciente Europa unida y así seguiría siendo cuando, en 1958, se fundó la Comunidad Económica Europea (CEE). La cada vez mayor concentración de sedes e instituciones internacionales hizo que se trasladase allí la sede de la OTAN en 1966. Cuando la CEE pasó a ser la Unión Europea, el aparato administrativo de Bruselas era tan grande y estaba tan asentado en la ciudad que trasladarlo a otro sitio hubiese supuesto un coste enorme y esto hubiera eclipsado cualquier campaña de promoción, por lo que los países miembros optaron por mantener Bruselas como capital europea y así la declararon oficialmente en 1992.

Un poco de historia

La ciudad de Bruselas se funda oficialmente en el 979 y su posición en plena ruta comercial entre Brujas y Colonia le concedió un status privilegiado que la hizo crecer rápidamente. Esto la convirtió en centro neurálgico de distintas corrientes de toda Europa y concedieron a la ciudad un ambiente liberal y cosmopolita, recibiendo las nuevas teorías religiosas y sociales y asumiéndolas con relativa facilidad. En 1477, pasó a formar parte del Imperio Español.

Desde ese momento, Bruselas y lo que hoy se conoce como Bélgica pasaron por una serie de revueltas contra las distintas metrópolis que las controlaban (entre ellas Austria, Países Bajos y la Francia de Napoleón). Bélgica conseguiría la independencia en 1830 con Bruselas como capital. La ciudad fue sede de tres exposiciones mundiales (1897, 1910 y 1958) y fue tomada por los alemanes en ambas guerras mundiales.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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