¿Ha habido mujeres samuráis?

En la Edad Media surgió una élite de mujeres guerreras que eran entrenadas para ocuparse de la defensa del honor y el hogar cuando los hombres no estuvieran.

Imagen: Wikimedia Commons.

En el primer Japón medieval existía una élite de mujeres entrenadas en las artes marciales y el uso de las armas cuya misión era estar preparadas para defender su honor y su hogar en tiempos de guerra, cuando los hombres hubieran muerto o marchado al frente. Se trataba de las onna bugeisha (traducido literalmente como “mujeres guerreras”), las mujeres samuráis del antiguo Japón.

A pesar del sometimiento al padre y al marido que la sociedad japonesa imponía a las mujeres, convertidas en cultas esposas y devotas madres por la mentalidad del periodo Heian, se tiene constancia de mujeres pertenecientes a las clases nobles y guerreras a las que se preparaba para entrar en combate en caso de ser necesario. Estas mujeres eran entrenadas en el uso de la naginata, una lanza de asta larga y hoja curva que les permitía mantener las distancias con el enemigo, el kaiken (una daga de hoja recta) y el tanto (una katana corta). Si bien se las preparaba para situaciones defensivas en las que poder repeler a enemigos que llegaran a su hogar cuando no había hombres para luchar, hubo casos en los que las mujeres participaron en acciones ofensivas.

El antecedente directo más conocido es el de la emperatriz Jingu, un personaje semimítico que ocupó el lugar de su marido y asumió el gobierno de las islas y el mando del ejército en un intento de conquistar Corea. Si bien los historiadores ponen en duda la veracidad de los hechos, Jinpu es representada como una fiera guerrera que impuso su voluntad a una sociedad que la rechazaba y acabó por superar los obstáculos que le hubieran impedido gobernar.

 

La letal katana de Tomoe Gozen

Pero sin lugar a dudas, la mujer samurái más conocida de la historia japonesa es Tomoe Gozen, a la que se hace mención en los Cuentos del Heike y de la que se destaca tanto su belleza como su valor en combate. Tomoe iba un paso más allá y superaba los estándares de las onna bugeisha tanto por sus habilidades como por las situaciones en las que se vio involucrada. Además de armas como la naginata o el tanto, Tomoe Gozen era una experta en el manejo de la katana, el tiro con arco y la equitación.

Es uno de los pocos casos en los que una mujer participó activamente en una acción bélica ofensiva, concretamente en la batalla de Awazu (1184) donde dirigió a un reducido número de tropas en la carga contra las tropas de Minamoto Yoritomo. Se dice que Tomoe Gozen combatía junto a su marido (o amante) Kiso Yoshinaka y su final no es claro ya que, dependiendo la fuente, algunos afirman que murió o se suicidó en combate y otros que fue una de las pocas supervivientes de aquella batalla.

 

Otras mujeres samuráis famosas

Aunque la historia las olvidara (o se intentara que así fuera), los casos de mujeres guerreras en Japón son mucho más comunes de lo que uno podría pensar y se extienden en el tiempo hasta el mismísimo final de los samuráis. Un caso llamativo es el de Hojo Masako, contemporánea de Tomoe Gozen pero con una vida mejor documentada y menos mitificada. Esta mujer era esposa de un shogun y como tal decidió acompañarle en sus escaramuzas como lugarteniente. Se dice que cuando su esposo murió ella abandonó la vida guerrera y se hizo monja, pero más tarde retomó las armas y siguió ejerciendo como onna bugeisha.

El caso más reciente, y tal vez por ello uno de los más conocidos, es el de Nakano Takeko. Vivió entre 1847 y 1868, era hija de un oficial que la educó tanto en la literatura como en el combate. Durante la Guerra Boshin, que enfrentó al desgastado shogunato Tokugawa contra un grupo de nobles que buscaban devolver el poder al emperador, Nakano Takeko volcó su lealtad en el shogun y encabezó a un pequeño ejército formado íntegramente por mujeres. Murió durante la batalla de Aizu cuando, herida de gravedad, decidió hacerse el seppuku (ritual de suicidio) para evitar ser atrapada con vida.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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