¿El negro es el único color del luto?

Aunque, en la actualidad, los colores más extendidos para el luto son el negro y el blanco, existen muchos otros colores que se utilizan en distintos países y costumbres.

Luto

Cada cultura, y prácticamente cada sociedad, tiene una forma distinta de afrontar la muerte. Si miramos por ejemplo el caso de España y México, la celebración que realizan el 31 de octubre (Día de Todos los Santos y Día de Muertos respectivamente) solo tienen en común la fecha en la que tienen lugar, pues cada una plantea una concepción completamente distinta de la vida y la muerte. Y ya no se trata solo de cómo la afrontamos, qué significa o cómo honramos a aquellos que se han ido, sino qué símbolos asociamos con la dama pálida. Y de entre todos los símbolos que podemos encontrar, uno que se utiliza de manera global es el color de luto. El luto es la expresión o muestra externa de los sentimientos hacia la muerte de otra persona y, dependiendo de dónde te encuentres, se asocia con un color u otro.

En algunas de las más grandes civilizaciones del pasado, como eran el Antiguo Egipto o el Imperio Romano, el color que representaba la muerte y el luto era el rojo porque se utilizaba como símbolo de la sangre derramada y, en la antigua Bretaña, se utilizaba el azul como símbolo de duelo. En el mundo, actualmente y desde hace siglos, los colores más difundidos son el negro para los occidentales y el blanco en muchos países orientales. En Europa, durante la Edad Media, también se utilizaba el blanco debido a que representa la palidez de la muerte pero poco a poco se fue adoptando el negro, tal vez debido a las connotaciones negativas con las que se le asocia, hasta ser el color más difundido para esos momentos. Célebre es el ejemplo de la Emperatriz Sissi de Austria, que vistió el luto desde la muerte de su hijo mayor hasta la suya propia.

El blanco, por otro lado, es muy común para los ritos fúnebres y la indumentaria en países asiáticos como China, Japón o India. Suele utilizarse entre las poblaciones budistas y, como comentábamos, se asocia con la palidez de la muerte aunque también se le podría relacionar con la pureza del alma una vez abandona el cuerpo terrenal. Otros países, también budistas, prefieren utilizar el amarillo o el violeta en el caso de algunas regiones tailandesas. Siria y alrededores emplean un tono azul pálido.

Parece obvio que, para comprender los ritos y la perspectiva hacia un tema como la muerte de una sociedad, hay que conocerla desde dentro. Todo tiene un significado en las tradiciones que, al fin y al cabo, es un reflejo de la propia cultura en la que ha surgido la tradición. La muerte llega a todo el mundo y sin importar dónde se esté, pero no todos los lugares le plantan cara de igual manera.