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¿Desde cuándo mujeres y niños abandonan los primeros el barco?

Esta costumbre pertenece al código no escrito de la galantería de los navegantes aunque no siempre se cumple.

En la madrugada del 14 al 15 de abril de 1912 el Titanic, el buque más grande construido hasta entonces, chocó con un iceberg de camino a Nueva York y comenzó a hundirse. Este hecho llenó las portadas de periódicos de todo el mundo y se convirtió en un hito de la historia cuya leyenda perdura hasta nuestros días. Entre los detalles más conocidos de la tragedia se destaca la actuación de la Wallace Hartley Band, que decidió morir tocando, y la orden dada por el capitán Edward Smith: dar prioridad a mujeres y niños.

 

La conocida frase “las mujeres y los niños primero” hace referencia a un código no escrito de la galantería de los navegantes por el cual, en caso de naufragio, deben ser estos los que abandonen primero el barco. Si bien es cierto que comenzó a popularizarse a partir del hundimiento del Titanic debido a la repercusión que tuvo a nivel mundial, el caso que suele ser considerado como su origen ocurrió en 1852. El H.M.S. Birkenhead transportaba a más de 600 personas entre soldados del 7º Régimen de Infantería Británica, miembros de la tripulación, dos decenas de mujeres y algunos niños cuando chocó contra unas rocas frente a Ciudad del Cabo (Sudáfrica). El capitán dio orden de priorizar la salida de mujeres y niños en los dos únicos botes salvavidas de los que disponía la nave. El naufragio terminó con 193 supervivientes.

Dos años después del hundimiento del Titanic, la Organización Marítima Internacional intentó crear una normativa sobre naufragios que incluyese y regulara la preferencia de salvamento para esas situaciones, pero sin mucho éxito. De hecho, un estudio de 2012 llevado a cabo por la Universidad de Uppsala (Suecia) analizó 18 grandes naufragios ocurridos a lo largo de tres siglos y concluyó que cuando ocurre una catástrofe de esa índole prima más el “sálvese quien pueda” que cualquier tipo de galantería.

Según el estudio, que incluye casos en los que se vieron involucradas unas 15.000 personas, los hombres tienen un porcentaje de supervivencia significativamente más alto que las mujeres. También señala que los capitanes y el personal de la tripulación también sobrevive en la mayoría de los casos, demostrando que el dicho de que un capitán debe ser el último en abandonar el barco o incluso hundirse con él es más una leyenda que una realidad. Por último, los datos del estudio demuestran que la supervivencia en general y de las mujeres y niños en particular aumenta cuando el capitán mantiene su autoridad y consigue realizar un salvamento organizado.

Aunque en una situación límite como es un naufragio intervienen numerosos factores que dificultan saber cómo reaccionará una persona, aún existen rastros de esta galantería marinera. El equipo de salvamento de la Marina Mercante Española, sin perder de vista su obligación de tratar de salvar la vida a todos los pasajeros sin distinción de raza, sexo o edad, sigue concediendo a los niños y a las mujeres este privilegio.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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