¿De dónde viene la palabra 'disfraz'?

La palabra 'disfraz' parece derivar de un verbo latino que hacía referencia al acto de "ocultar o esconder un rastro animal".

La mitología nórdica cuenta que un gigante de hielo, enemigo de los dioses de Asgard, robó Mjölnir, el poderoso martillo de Thor. Para recuperarlo, el dios del trueno y su compañero Loki, dios del engaño, viajaron hasta Jotunheim vestidos con ropajes de doncellas para engañar a los gigantes y poder hacerse con la legendaria arma. Thor y Loki tuvieron que ocultar su identidad y aspecto haciéndose pasar por otros; tuvieron que usar un disfraz.

Desde príncipes vestidos como plebeyos hasta prisioneros con el uniforme enemigo para salvar la vida, los disfraces son un elemento muy común tanto a lo largo de la realidad histórica como en las obras literarias y de ficción. Según el diccionario de la RAE, se define como un “artificio que se usa para desfigurar algo con el fin de que no sea conocido” o como “vestido de máscara que sirve para las fiestas y saraos, especialmente en carnaval”. Parece estar bastante claro que la palabra ‘disfraz’ deriva del verbo ‘disfrazar’, pero ni siquiera las grandes academias de las letras se atreven a asegurar cuál es el origen etimológico de esta.

La teoría más extendida y aceptada es que disfrazar’ es una corrección de su forma antigua, ‘desfrezar. Este término tiene el valor de “encubrir u ocultar algo”, proviene del latín y más concretamente hace referencia a la acción de “quitar las huellas o rastros de animales” (‘freza’). Así, disfrazarse pasa a entenderse como una forma de despistar u ocultar algo, la identidad en este caso. El lexicólogo Joan Corominas afirma que el término se transformó en el actual ‘disfraz’ y ganó la connotación de “desfigurar” y “engañar”. El catalán fue la primera lengua que aplicó este vocablo (‘disfressa’) para designar a los trajes que se utilizaban en las fiestas del siglo XIX.

Por su parte, la palabra ‘máscara’ está fuertemente ligada al hecho de disfrazarse y tiene un origen etimológico igual de interesante y todavía más enrevesado. Parece que el origen de este término viene del árabe, de la palabra ‘máshara’, que significa “bufón” o “payaso” y que se usaba para referirse a un intento de burlarse de la realidad. Sin embargo, el término actual se ha visto fuertemente influenciado por otros vocablos y otras lenguas.

La palabra árabe se vio alterada por el catalán o provenzalmascarar’ y este a su vez está relacionado con el término italiano ‘maschera’, que deriva de ‘masca’ (bruja). La combinación y mezcla de estas lenguas es la que ha dado lugar a la palabra ‘máscara’ tal y como la conocemos actualmente y con el significado de esos adornos hechos con hojas y cortezas de árboles, cuero y tela o madera y cobre que se utilizaban para cubrirse la cara.

Como curiosidad, el término griego para referirse a las máscaras que se utilizaban en los teatros durante la Antigua Grecia es ‘próspon’ que literalmente se traduce como “delante de la cara”, significado que comparte con ‘antifaz’. Este era utilizado para proyectar la voz, manifestar un ánimo concreto a través de la expresión facial y ayudar a identificar al personaje. Precisamente por esta última misión es por lo que la palabra ‘prósponacabó por asociarse con la persona que llevaba la máscara y, por lo tanto, con el propio papel en sí.

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