¿Cuántos papas han renunciado a lo largo de la historia?

Repasamos las renuncias papales y los motivos que llevaron a cada uno de sus protagonistas a dejar de ser la máxima autoridad de la Iglesia católica.

La historia de los sumos pontífices es larga y antigua, y guarda tantos momentos de luces como de sombras. El cargo más alto de la Iglesia católica se convirtió, según quien lo ostentara, en una herramienta de poder abusiva o en una oportunidad para mejorar la vida de la población y cumplir el verdadero mensaje que personajes como Jesús transmitieron. Entre las sombras del pontificado destacan el archiconocido caso de Alejandro VI (Rodrigo Borgia de nacimiento), con sus corruptelas y asesinatos, hasta el papa Bonifacio VIII y su rivalidad con Dante Alighieri que le valió un merecido lugar en el octavo anillo del infierno. Por otro lado, León XIII o Juan XXIII, conocido como ‘el papa bueno’, son recordados como algunos de los mejores santos padres que ha dado la historia.

Aunque para la mayoría de papas el cargo fue vitalicio y solo lo abandonaron tras su muerte natural, otros muchos fueron asesinados por sus enemigos o incluso depuestos (véase el caso de Benedicto IX). Sin embargo, existen unos pocos casos en los que el sucesor de San Pedro decidió, por diversos motivos, que no deseaba ostentar el cargo nunca más. Según  el Canon 332 del Código de Derecho Canónico, por el cual se rige la Santa Sede, un papa no puede dimitir ni abdicar, sino renunciar al cargo. Se establece que esta decisión debe ser “libre y que se manifieste formalmente, pero que no sea aceptada por nadie”.

El primer papa que renunció a su cargo fue Clemente I, cuarto papa de la historia que fue arrestado y desterrado por el emperador Trajano. Para evitar descabezar a la Iglesia y privar a sus fieles de un líder espiritual, renunció a su cargo y fue sustituido por San Evaristo. El mismo motivo llevó a Ponciano a dejar el cargo en el 235 d.C.

Aunque no se tiene una certeza absoluta, es muy probable que San Silverio renunciara, de forma forzosa, a ser el sumo pontífice para dejar paso a Vigilio I en el 537. El caso de Benedicto IX resulta especialmente curioso por haber sido uno de los periodos más convulsos y controvertidos del Vaticano: fue elegido papa tres veces, siendo depuesto por un levantamiento popular y por una invasión alemana y renunciando para ceder el cargo a Gregorio VI, quien compró el puesto de papa.

Celestino V fue elegido en 1294 tras un cónclave que duró dos años y medio y renunció al cargo tras solo cinco meses para poder volver a sus labores como monje reconociendo que no tenía la preparación necesaria para ejercer como máxima autoridad de la Iglesia. Su caso fue tan sonado que el mismísimo Dante hace referencia a él en ‘La Divina Comedia’, su obra cumbre. Puede que una de las renuncias más recordadas sea la de Gregorio XII, que en el siglo XV fue uno de los grandes protagonistas del Cisma de Occidente, un periodo en el que varios papas se disputaron el poder y acabó por renunciar en el 1415.

El último papa en renunciar

Joseph Ratzinger, que asumió el papel de sumo pontífice como Benedicto XVI, fue el último papa de la historia de la Iglesia que dejó su cargo voluntariamente. Seiscientos años después de la última renuncia, el 28 de febrero de 2013, el papa hacía efectiva su renuncia achacándola a su “falta de fuerzas” para cumplir con sus obligaciones como pontífice.

Si bien la versión oficial achacaba la renuncia al deterioro de las capacidades físicas y mentales del papa, la renuncia se produjo en un momento en el que habían salido a la luz numerosos escándalos de la Iglesia, entre ellos el caso de Vatileaks, filtraciones hechas por Paolo Gabriele (el mayordomo del pontífice) sobre las disputas de poder y la corrupción de los altos cargos dentro del Vaticano.

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