¿Cuántos edificios se derrumbaron el 11-S?

Además del colapso de las Torres Gemelas, el 11-S se derrumbó un tercer edificio: el World Trade Center 7 (WTC 7). El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de Estados Unidos estudió durante años lo ocurrido para averiguar qué causó el colapso.

El 11-S (11 de septiembre de 2001) ha quedado en la memoria colectiva por ser el día en que tuvo lugar uno de los atentados terroristas más conocidos y brutales del siglo XXI. Ese día, varios comandos de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones procedentes de Boston, Washington y Nueva Jersey con el único objetivo de estrellarlos contra importantes edificios de la costa este estadounidense. El momento del impacto contra las torres del World Trade Center es, sin duda, una de las imágenes más recordadas del atentado. Pero las llamadas Torres Gemelas no fueron los únicos edificios que cayeron aquel día.

Uno de los cuatro aviones chocó contra el edificio del Pentágono y provocó daños considerables y cientos de muertos y el último avión se estrelló en un campo de Shanksville debido a la acción de un grupo de pasajeros que se enfrentaron a los terroristas. Pero el tercer edificio que se derrumbó por completo aquel día fue el World Trade Center 7 (WTC7), no fue debido al impacto de un avión sino por las consecuencias de este. Ocurrió alrededor de las 5:20 de la tarde de aquel aciago día, cuando las Torres Gemelas ya habían caído y se seguía intentando controlar la situación y los destrozos provocados.

El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de los Estados Unidos dedicó los años posteriores al atentado a estudiar el colapso sufrido por el WTC 7 para poder averiguar los motivos que provocaron su derrumbe. Al mismo tiempo que se producían estas investigaciones, las teorías conspiranoicas sobre la participación del gobierno estadounidense en los atentados alimentaron numerosas teorías que también culpaban a la administración Bush o a las agencias de inteligencia como la CIA de la caída del World Trade Center 7. Comenzaron a circular por internet todo tipo de teorías y supuestas pruebas que demostraban la presencia de explosivos o aceleradores químicos.

Sin embargo, en agosto de 2008 se publicó un informe con las conclusiones del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, obtenidas tras años de análisis y simulaciones. El NIST desestimó la presencia de explosivos, la programación del derrumbe y tantas otras explicaciones que nunca llegaban a poder confirmarse y las sustituyeron por otra más probable: fue el propio calor del fuego lo que debilitó las uniones entre columnas, vigas y demás elementos estructurales.

La expansión térmica de las vigas y el suelo hizo que sus uniones fallasen e inició una reacción en cadena que llevaría al colapso del edificio, dándose este primero en el lado este del piso 13. Desde allí se propagó verticalmente en primer lugar y horizontalmente después, haciendo que toda la estructura exterior se viniera abajo y el edificio entero acabara cayendo. En noviembre de 2011, una petición de la Ley de Libertad de Información hizo público un vídeo en el que se veía confirmada la versión de la NIST.

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