¿Cuándo se firmó la Constitución de Estados Unidos?

Fue aprobada por la Convención de Filadelfia el 17 de septiembre de 1787 y luego ratificada por el pueblo estadounidense estado por estado.

Convención de Filadelfia

La Constitución de 1787 –junto a la posterior Carta de Derechos (Bill of Rights), las famosas enmiendas constitucionales americanas– es la ley suprema de Estados Unidos. Fue elaborada en su forma original por los miembros de la Convención Constitucional de Filadelfia (Pensilvania) y refrendada con su firma el 17 de septiembre de 1787, casi dos años antes de la Revolución Francesa, lo que la convierte en el texto constitucional aún en vigor más antiguo del mundo. La Convención de Filadelfia es uno de los episodios centrales en la Historia de EE UU y en ella participaron figuras tan destacadas como James Madison –cuarto presidente de la nación–, Alexander Hamilton –primer secretario del Tesoro–, el gran inventor, político y científico Benjamin Franklin o el primer mandatario del recién nacido país, George Washington, que fue elegido por los 55 delegados presentes para que presidiera asimismo las reuniones.

El objetivo inicial de la Convención era únicamente reformar los llamados Artículos de la Confederación, el primer documento de gobierno de Estados Unidos, en vigor desde 1781 y que se estaba demostrando claramente insuficiente para dar respuesta a todos los problemas surgidos tras la Independencia. Así, en septiembre de 1786 ya se habían reunido comisionados de cinco estados en la Convención de Annapolis para discutir dichas reformas, y poco después invitaron a los representantes de los restantes estados a unirse al plan de mejora del gobierno federal. De este modo se convocó la Convención de Filadelfia el 14 de mayo de 1787 especificándose que su propósito era realizar dichas enmiendas, pero pronto se decidió, en cambio, sustituir los Artículos por una Constitución. Los comisionados optaron por mantener sus deliberaciones en secreto y establecieron, una vez aprobado el texto constitucional, que nueve de los trece estados tendrían que ratificarlo para que entrara en vigor como nueva ley suprema nacional.

La Constitución, en su forma original, contiene únicamente un preámbulo y siete artículos, dedicados al poder legislativo, ejecutivo, judicial –la separación de poderes defendida por Montesquieu fue una influencia directa en el texto–, los poderes del Estado y sus límites, el proceso de enmienda, el poder de cada estado federal y los requisitos para la ratificación de la Carta Magna. Dicho refrendo se alcanzó el 2 de junio de 1788, cuando New Hampshire se convirtió en el noveno estado requerido, y la ley entró en vigor poco después. Sin embargo, algunos grupos antifederalistas que se oponían a ella y ciertos miembros de la propia Convención argumentaron que la Constitución fracasaba en defender explícitamente los principios básicos de la libertad humana y propusieron enmendarla. El resultado de este segundo proceso constituyente fue la antes mencionada Carta de Derechos, aprobada el 15 de diciembre de 1791 y formada por diez enmiendas. Las más famosas, que darían lugar en los siglos XX y XXI a numerosa jurisprudencia del Tribunal Supremo, son la Primera Enmienda, referida a la libertad de expresión, de prensa, religiosa, de asamblea pacífica y de protesta, la Segunda, que protege el derecho a tener y portar armas, y la Sexta, que establece el juicio por jurado popular y otros derechos procesales.

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