¿Cuál es el origen del capirote que llevan los nazarenos?

El gorro puntiguado o cucurucho de cartón que estiliza y cubre la figura de los nazarenos en las procesiones de Semana Santa tiene su origen en la época de la Inquisición.

La Semana Santa española es uno de los signos de identidad de este país mediterráneo. Además de porque básicamente se celebra en todo el país, ha ido pasando de tradición a puerta cerrada a auténtico evento de interés turístico internacional que atrae a conocidos y extraños a partes iguales. Las particularidades de cada sitio, la pasión con la que se vive y la importancia que se le da a esta celebración religiosa hacen que, durante una semana, se reavive la importancia histórica que la religión católica ha tenido y tiene en España y en otros países.

De esta época, además de las clásicas y deliciosas torrijas, existen una serie de elementos sin los que la Semana Santa no sería lo mismo: los pasos que representan escenas de la vida de Jesús y el atuendo de nazareno. Este último viene dado según la cofradía a la que se pertenece pero suele estar compuesto de una túnica, un cirio que sostiene una vela, un cíngulo a la cintura y un capuz o capucha de tela que mantiene una forma cónica gracias al capirote. Si bien el resto de elementos parecen guardar una relación más directa con el atuendo religioso, ¿de dónde viene el capirote?

Este gorro puntiagudo o cucurucho de cartón sirve para estilizar la figura y mantener la forma deseada del capuz de los nazarenos durante las procesiones de Semana Santa. Curiosamente, su origen está muy relacionado con la penitencia de los pecados en la religión católica. Herencia de la época de la Inquisición, se les colocaba a los condenados por el tribunal de esta institución de la Iglesia Católica durante la Edad Media para señalarlos. Además, este tenía pintadas figuras alusivas al delito cometido o al castigo, como podían ser las llamas del infierno. Este sombrero cónico fue plasmado en la obra de Eugenio Lucas Velázquez o Francisco de Goya.

Precisamente aprovechando ese significado penitencial, las hermandades religiosas de Sevilla decidieron adoptarlo en torno al siglo XVII para sus procesiones (aunque algunos historiadores apuntan a que su uso era incluso anterior). Esta costumbre se extendió rápidamente por el resto de España y acabó por ser parte fundamental de la vestimenta nazarena. La forma cónica del capirote alude al acercamiento del penitente al cielo y la tela que cae sobre cara y pecho, el capuz, sirve para ocultar el rostro y preservar la identidad del penitente. Los colores vienen dados por las hermandades y suelen tener un simbolismo relacionado con la sangre y pasión de Cristo (rojo), el luto (negro) o la pureza (blanco).

Si bien se trata de un elemento común y conocido en los países de tradición católica, ocurre un fenómeno muy peculiar con las personas estadounidenses. A pesar de que no guardan ninguna relación, el grupo supremacista blanco Ku Klux Klan se apropió de túnica, capirote y capuz para su atuendo oficial. Esto hace que algunos estadounidenses, cada vez menos, confundan las vestimentas blancas de algunas hermandades religiosas con la indumentaria del grupo xenófobo violento estadounidense.

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