¿Cómo murió Felipe el Hermoso?

Dos meses después de ser coronado rey, unas fiebres terminaron con la vida de Felipe I de Castilla, marido de Juana la Loca, según la versión oficial. Aunque tenía tantos enemigos, que se cree que alguno pudo haberlo envenenado.

El reinado de Felipe el Hermoso fue breve, apenas duró el verano de 1506. El soberano había instalado su Corte en la Capa Castellae, la ciudad de Burgos, en la Casa del Cordón el 16 de septiembre de 1506.

Al día siguiente de su llegada, dedicó la tarde a jugar un partido a la pelota y bebió un vaso de agua muy fría, horas después se sintió indispuesto. Se le achacó el mal de la fiebre que agarró a aquella jornada de deporte.

Con el paso de los días el estado del monarca fue agravándose hasta presentar un cuadro que se supone que podría corresponder con neumonía. Al octavo día de estar sufriendo fiebres altas, Felipe pereció.

Una vez quedó certificada la muerte del primer rey de Castilla, perteneciente a la familia Habsburgo, sus sirvientes flamencos le vistieron bajo las instrucciones de su esposa, Juana de Castilla, con sus mejores galas.

Embalsamaron el cuerpo y el corazón fue enviado inmediatamente a Bruselas; a la corte de Flandes, de donde procedía el difunto rey.

Foto: La casa del Cordón en Burgos

 

La muerte de Felipe el Hermoso, sobrevenida en plena juventud, a los 28 años de edad, a raíz de una enfermedad fulminante, dio que hablar y muchos se preguntaron: ¿Habrá muerto envenenado? Por las ciudades castellanas se extendió la sospecha de que la prematura muerte de Felipe el Hermoso había sido consecuencia de un envenenamiento.

Sin duda, esos rumores que aludían a un supuesto envenenamiento de Felipe apuntaban a que unos culpables concretos: los partidarios de su suegro, Fernando el Católico, quien era el más beneficiado con la muerte de Felipe.

Ante la trágica muerte de Felipe el Hermoso y el estado mental de Juana, el cardenal Cisneros fue designado regente durante los primeros meses de 1507 hasta el regreso del padre de Juana, que se había recluido en Aragón.

Macabra caminata por los campos de Castilla

En un primer momento, Felipe el Hermoso fue enterrado en la Cartuja de Miraflores, en Burgos.

Pero al inicio de las navidades de 1506 doña Juana hizo desenterrar a su esposo y obligó a los cortesanos a pasar una ronda de reconocimiento, aunque casi no se podía ver el rostro del rey difunto.

Felipe el Hermoso, convertido en Felipe I de Castilla por su matrimonio con la heredera de los Reyes Católicos, había muerto de forma repentina y ello transtornó definitivamente a la reina, quien sufría depresiones desde hacia cinco años.

A punto de terminar el año 1506, comenzó el viaje de Juana la Loca con el cuerpo embalsamado de su esposo por Castilla.

El cadáver errante en el que se convirtió Felipe el Hermoso iba en un carruaje tirado por cuatro caballos, sin destino. Deambulaban hasta llegar a algún lugar donde doña Juana obligaba a que hubiese siempre una guardia de nobles velando el cadáver.

También era permanente la música de la capilla palaciega y se celebraban solemnes funerales como si acabara de morir, con todos los fastos, incluida gran iluminación de velas.

En Torquemada, doña Juana dio a luz el 14 de enero de 1507 a la infanta Catalina, futura reina de Portugal, y fruto de su ya difunto esposo.

Tres meses después volvió a los caminos que no abandonó hasta 1509, cuando su padre la obligó a recluirse en Tordesillas.

Felipe el Hermoso todavía tuvo que esperar más de 15 años para ser enterrado en Granada, como había dispuesto en su testamento.

En 1525, el primogénito de Juana, Carlos V, fue quien ordenó el último viaje del cadáver, hasta la Capilla Real granadina, donde su esposa se le uniría 30 años después, tras medio siglo de encierro en Tordesillas.

María

María Fernández Rei

Soy filóloga de formación y editora de profesión. Mi vocación es estar rodeada de textos y libros, así me encuentro sumergida en Muy Historia. Cuando me despego de la palabra escrita, disfruto dando buenos paseos en nuevos paisajes. Puedes escribirme a mfernandez@zinetmedia.es

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