¿Cómo acabó la Segunda Guerra Mundial?

Aunque la rendición de Alemania se firmó el 7 de mayo de 1945, la Segunda Guerra Mundial no terminó hasta septiembre de ese mismo año.

La Segunda Guerra Mundial fue el primer conflicto realmente global de la historia. El 30 de abril de 1945, con los batallones soviéticos a punto de entrar en un Berlín defendido por las juventudes hitlerianas, paranoico, encerrado en su búnker y con la muerte de Benito Mussolini muy reciente, Adolf Hitler se suicidó junto a su amante Eva Braun. Caía uno de los grandes protagonistas de la Segunda Guerra Mundial y líder de la Alemania nazi que había puesto en jaque a medio mundo. Pero, ya con el dictador muerto, ¿por qué la guerra no terminó hasta septiembre de ese mismo año?

Los grandes éxitos de las fuerzas del Eje se vieron abruptamente interrumpidos en 1942, cuando los soviéticos frenaron a los nazis en Stalingrado y les forzaron a retroceder. Un año antes, los estadounidenses se unieron oficialmente a la guerra tras el ataque a Pearl Harbor. Para 1945 Italia había sido derrotada, Alemania estaba sufriendo una acción de pinza al verse atrapada en dos frentes abiertos y Japón resistía como podía en el Pacífico. Con la muerte de Hitler, fue el ministro de propaganda Joseph Goebbels quien asumió el poder pero pronto se vería superado y seguiría el ejemplo de su Führer. El 7 de mayo, Karl Dönitz (último líder de la Alemania nazi) se rindió oficialmente ante los norteamericanos.

 

El asunto de Japón

Con Alemania e Italia sometidas, solo quedaba Japón. Numerosos países asiáticos, como la China de Mao Zedong, estaban ofreciendo una dura resistencia contra los japoneses mientras los estadounidenses combatían isla por isla tanto en mar como en el aire. Al igual que los nazis, Estados Unidos llevaba años trabajando en un arma de destrucción masiva, la bomba atómica, y cuando el proyecto Manhattan consiguió hacerla realidad sus planes de utilizarla como arma de disuasión no cambiaron, tan solo variaron el objetivo.

El presidente Harry S. Truman, viendo que la derrota de Alemania no había afectado a la convicción de los japoneses, decidió cortar por lo sano. El 6 de agosto de 1945, el bombardero Enola Gray lanzó sobre Hiroshima la primera bomba atómica de la historia, la Little Boy. En los minutos que siguieron a la detonación murieron 70.000 personas y casi otras 70.000 resultaron gravemente heridas. Truman pretendía (además de hacer consciente a la URSS de lo que una de esas armas podía hacer de cara a una próxima Guerra Fría) impresionar a Hirohito para que se rindiera y pusiera fin a la guerra, pero esto último no sucedió.

El 9 de agosto, la bomba Fat Man caía sobre Nagasaki y mataba a 80.000 personas. El emperador japonés anunciaba, tras este segundo golpe y temiéndose lo peor, la rendición incondicional de Japón. La capitulación se firmó el 2 de septiembre de 1945 en un acorazado estadounidense. 6 años y un día después de la declaración de guerra de Gran Bretaña y Francia a Alemania, la Segunda Guerra Mundial terminaba siendo el conflicto más brutal y destructivo de la humanidad y dejando sobre él las sombras del Holocausto nazi y de un nuevo tipo de arma cuya capacidad de destrucción superaba cualquier cosa vista con anterioridad. El mundo entraba de lleno en la era atómica.

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