Trafalgar, la mayor batalla naval de la historia moderna

EL 21 de octubre de 1805, la flota franco-española y la flota inglesa se enfrentaron en uno de los mayores combates marítimos de la historia moderna.

Navas de Tolosa, Waterloo, Stalingrado, Hastings, Little Big Rock… Hay batallas que por su importancia o por su relevancia son conocidas en todo el mundo y marcan un antes y un después en la historia de las naciones que combatieron en ellas. Este es el caso de Trafalgar, una batalla naval que enfrentó a españoles y franceses contra ingleses a principios del siglo XIX y que es considerada el combate marítimo más importante de la historia moderna tanto por su volumen como por sus consecuencias.

El siglo XIX es, sin duda, el siglo del colonialismo. Las potencias europeas demostraron tener una malsana obsesión por defender sus territorios en el mundo y ampliarlos en la medida de lo posible. Aunque más tarde surgirían nuevos contendientes, los primeros y más destacados en la carrera por la dominación mundial eran Inglaterra, Francia y España. Mientras que la primera destacaba por su dominio en el mar, las dos restantes se disputaban el territorio continental en un delicado intento de no perjudicarse y beneficiar a Inglaterra en el camino. Francia, que tras la revolución de 1789 había acabado en manos de Napoleón, estaba dispuesta a ir a por todas y sus intereses acabaron entrando en conflicto con los de Inglaterra, declarándose la guerra la una a la otra en 1803. España, que en un principio intentó conservar su neutralidad, se vio atrapada entre dos fuegos y acabó por ceder a los ataques y provocaciones de Inglaterra y uniéndose a Francia.

El plan de Napoleón para llevar a cabo un desembarco en las islas británicas pasaba por un ataque conjunto de la armada francesa y española que sirviera como cebo para los barcos que protegían el Canal de la Mancha pero la descoordinación de las partes y la ineptitud del oficial al mando, Pierre Charles Silvestre de Villeneuve, provocaron el fracaso de la estrategia. Villeneuve debía esperar nuevas órdenes en Finisterre pero allí se encontró con una escuadra inglesa a la que no pudo vencer (el enfrentamiento quedó en tablas) y decidió retirarse y buscar refugio en Cádiz, cosa que no gustó nada a Napoleón ya que sin la asistencia de la escuadra combinada su plan no podía llevarse a cabo.

Una escuadra británica comandada por el legendario Horatio Nelson, uno de los mejores oficiales de la Marina británica, había bloqueado la bahía de Cádiz para que la flota franco-española no se adentrara en el Mediterráneo y Villeneuve y su mando habían decidido no salir de la bahía a la espera de refuerzos o de que los ingleses atacasen en sus posiciones, más fáciles de defender. Sin embargo, el 18 de octubre corrió la noticia de que Napoleón había enviado a Fraçois Étienne de Rosily para sustituir a Villeneuve y el oficial decidió salir y combatir contra los ingleses en un absurdo intento por restaurar su honor.

Batalla de Trafalgar
'La Batalla de Trafalgar', de William Clark. Imagen: Wikimedia Commons.

 

En la mañana del 21 de octubre de 1805, 33 navíos de línea (18 franceses y 15 españoles) salidos del puerto de Cádiz se prepararon para combatir a las 27 naves inglesas frente al cabo de Trafalgar. Mientras que Nelson había distribuido sus fuerzas en dos columnas bien organizadas Villeneuve, indeciso, dio la orden de virar en redondo para no perder la vía de escape hacia Cádiz. La maniobra provocó que se formaran apelotonamientos y que la formación franco-española quedase completamente rota, desorganizada y a merced de los cañones ingleses. Los flancos y la retaguardia recibieron la peor parte del ataque, parte de la vanguardia huyó y la batalla se dio por finalizada apenas seis horas después del primer cañonazo con una aplastante victoria para los ingleses.

La escuadra franco-española perdió 23 de los 33 barcos de los que disponía antes de entrar en combate y hubo más de 5 000 muertos (entre ellos el almirante Horatio Nelson). El brigadier español Cosme Damián Churruca, que perdió una pierna de un cañonazo y pidió que le pusieran en un barril lleno de arena para cortar la hemorragia y poder seguir combatiendo,  también caería. En cuanto a Villeneueve, fue hecho prisionero por los ingleses y obligado a asistir al funeral de honor del almirante Nelson tras lo que fue devuelto a Francia. Allí intentó justificar sus acciones ante Napoleón pero ni siquiera fue recibido y acabó suicidándose.

La Batalla de Trafalgar, que quedó magistralmente representada en los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, supuso el final de las pretensiones napoleónicas por conquistar las islas británicas y consolidó el dominio del mar por parte de los ingleses hasta la Segunda Guerra Mundial (más de un siglo después). También marcó la extraña relación que se dio entre la Francia de Napoleón y la España de Carlos IV, países que una década después se enfrentarían en la Guerra de la Independencia (1808-1814).

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