Tiempo de recuerdos. Anécdotas de ‘El Ministerio del Tiempo’

Con el estreno de la cuarta temporada, los protagonistas de ‘El Ministerio del Tiempo’ echan la vista atrás para hablarnos de su experiencia en la serie.

Hay quien dice que vivimos en la era dorada de las series. Los viejos formatos y las tramas simplistas que volvían al statu quo en cada capítulo han sufrido un lavado de cara e incorporado nuevos enfoques y técnicas cinematográficas para dar lugar a series más extensas, complejas y profundas que dejan de ser un mero pasatiempo y se atreven a innovar y tratar al espectador como a una persona inteligente que no necesita que se lo den todo masticadito. Creativos, guionistas, directores, productores, actores y equipos de todo el mundo trabajan para traer al mundo real las historias y mundos que surgieron en su imaginación.

En 2015 la televisión española fue testigo de la llegada de una serie un tanto diferente, que apostaba por un enfoque distinto al que otras producciones tenían acostumbrado al público y jugaba con la realidad histórica y la ficción desde el respeto a ambas. El Ministerio del Tiempo, creada por Pablo y Javier Olivares, planteaba la existencia de un organismo gubernamental secreto encargado de preservar la historia del país a través de unas puertas que permiten viajar a otras épocas. Desde este punto de partida se planteaba una serie que tenía tanto de comedia como de drama, que conseguía equilibrar las situaciones más estrafalarias que un viaje temporal puede provocar con los problemas cotidianos de los personajes y llevaba las intrigas policiales a los rincones más memorables de la historia de España. El Ministerio del Tiempo resultó ser un proyecto bastante exitoso y tanto la crítica como la legión de fans (los llamados ministéricos) lo apoyaron.

Si ahora lo planteamos desde la perspectiva de “detrás de las cámaras”, El Ministerio del Tiempo es fruto de un impresionante trabajo multidisciplinar. Desde la documentación que debe asegurar una veracidad histórica esencial en la serie, pasando por los guionistas que idearán situaciones en las que la patrulla pueda intervenir basándose en el material que la propia historia les ha dado o los departamentos de arte y vestuario que se encargan de sostener la credibilidad de la serie a través de una ambientación y un vestuario apropiados para cada momento (y son muchos a lo largo de las cuatro temporadas). Los actores por su parte, tienen la difícil misión de mantener viva el alma de sus personajes mientras van saltando a épocas muy variadas y, en consecuencia, deben de comportarse de forma distinta en cada una.

Sean más o menos exitosas, las series se han convertido en un producto cultural destacado dentro de la sociedad actual y en ellas se puede apreciar el cariño y la dedicación que todas las personas implicadas han puesto en ellas, trabajando como un equipo para sacar adelante un proyecto que va más allá de los límites del propio tiempo.

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