Sadam Husein, el verdugo en la horca

El ex-dictador iraquí fue juzgado por la masacre de 148 chiíes y condenado a muerte en noviembre de 2006.

En 1982, cuando el conflicto entre Irán e Irak estaba en pleno auge y la violencia se acrecentaba cada día, el dictador Sadam Husein decidió visitar el pequeño pueblo de Duyail, a 60 kilómetros de Bagdad. Esta localidad de unos 10.000 habitantes estaba compuesta por sunníes y chiíes por igual, muchos de los cuales estaban luchando en el frente, y parecía el lugar perfecto para una acción propagandística rápida en la que el "noble líder iraquí" animaría a las tropas para subir su moral y ganar la guerra.

La cosa se torció cuando, a la salida del pueblo, el convoy de Husein fue emboscado por un pequeño grupo armado que consiguió provocar algunos heridos pero no logró ni acercarse al dictador, quien estaba bien protegido tras el blindaje de su vehículo. Sadam Husein decidió volver a Duyail y, como respuesta al fallido intento de acabar con su vida, convocó a las fuerzas de seguridad iraquíes y asesinó a un total de 148 personas, muchas de ellas sin juicio previo. La venganza del dirigente iraquí se prolongó en forma de  torturas, violaciones y la destrucción de los campos de cultivo de Duyail, principal sustento de la localidad.

No pensaba Sadam que 24 años después, cuando la invasión estadounidense de 2003 le había arrebatado el poder, esa lejana matanza en un pequeño pueblo supondría una condena a morir en la horca. En 2005 se abrió un proceso judicial en que se acusaba a Husein de la muerte de esas 148 personas, junto a su hermanastro y al entonces presidente del Tribunal Revolucionario. El proceso duró algo más de un año y el acusado se mostró orgulloso y sin un ápice de remordimientos hasta el último momento.

Aunque la defensa del acusado comenzó negando su responsabilidad en el asesinato de esas personas, conforme las pruebas se volvían más irrefutables y los testigos relataban los horrores que vieron y vivieron tuvieron que reconocer lo que nadie podía negar: Sadam Husein había ordenado y planeado los asesinatos como venganza al intento fallido de matarle, pero todo se había hecho de forma legal. Este nuevo enfoque tampoco funcionó y el jurado decidió que Sadam Husein moriría en la horca.

La condena se anunció el 5 de noviembre de 2006 y se hizo efectiva el 30 de diciembre de 2006. Mientras que países como España, Francia o Reino Unido se mostraban en contra de la pena de muerte, los Estados Unidos y su entonces presidente George Bush no ocultaron su alegría por la decisión del jurado y la muerte del que, durante un tiempo, fue su aliado.