¿Por qué cambiamos al horario de verano? | El rincón de Stendhal

Por supuesto, tiene una razón histórica.


¿Cómo y cuándo empezó el cambio de hora?

Según el autor del libro Seize the Daylight ,David Prerau, fue Benjamin Franklin (a quien la frase de "prontito a la cama que hay que madrugar" le identifica bastante bien), la primera persona que sugirió el concepto de ahorro de luz diurna.

Mientras se encontraba como embajador de los Estados Unidos en Francia, Ben afirmó que había sido despertado en numerosas ocasiones a las 6 de la mañana, momento en el que se fijó en que el Sol brillaba con fuerza antes de lo acostumbrado.

Franklin cayó entonces en la cuenta de la cantidad de aceite que se podría ahorrar durante la noche si la gente se despertase antes para hacer sus tareas.

Pero no fue hasta la Primera Guerra Mundial cuando el cambio de horario llegó a gran parte de la población.

Alemania fue el primer estado en atrasar una hora el reloj para reducir las horas de iluminación artificial y así ahorrar el carbón que luego podría utilizarse en la guerra. Pronto muchos otros países siguieron esta iniciativa, siendo 1918 el año en el que se instauró de manera global el Daylight Saving Time o como todos lo conocemos, horario de verano.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos obligó a todos los estados a establecer el horario de verano para ahorrar energía como forma de racionar recursos durante la guerra. Y lo mismo hizo durante el embargo de petróleo árabe en 1973. 

En España, sin embargo, el tema del horario siempre ha funcionado de manera distinta. A comienzos de la Guerra Civil, por ejemplo, la zona republicana y la zona nacional marcaban horas distintas en sus relojes. Al finalizar la guerra, el horario se unificó.

En 1940, el territorio de la península y Baleares entraron a formar parte del horario «GMT+1», compartiendo huso horario con Berlín. Es el horario que se conoce hoy como «Central European Time».

Los últimos hasta la fecha en nuestro país fueron 1981, en el cual se establecieron los cambios de hora el último domingo de marzo y el último domingo de septiembre; siendo este último modificado en 1996, trasladándose el cambio de hora al último domingo de octubre.

 

 


¿Realmente ayuda a ahorrar energía?

Puede que en su origen si, pero en los últimos años, varios estudios sugieren que el horario de verano realmente no ahorra energía y que incluso puede provocar pérdidas.

Matthew Kotchen, un economista de la Universidad de California, comprobó que con el cambio de hora en verano se consigue ahorrar en luz, pero por otro lado el consumo de aire acondicionado aumenta.

Esto se debe a que la gente aunque llegara una hora solar más temprano a sus hogares, durante este tiempo sigue haciendo calor, por lo tanto la gente enciende el aire acondicionado al llegar a casa.

Sin embargo otros estudios sí han detectado un ahorro energético. Y es que esto varía según la zona en la que realicen los estudios, por ejemplo, no es lo mismo un agosto en la provincia de Palencia, donde al caer el sol las temperaturas descienden hasta por debajo de los 10 grados en algunas zonas, que un agosto en Murcia, donde sí es posible que necesiten el aire acondicionado para sobrevivir a las temperaturas.

Por lo tanto el norte podría ser un ganador leve, porque no consumen tanto aire acondicionado, pero el sur es un perdedor en términos de consumo de energía, ya que tiene mayor consumo durante la noche.

 


¿Saludable o perjudicial?

Durante décadas los partidarios del horario de verano no solo lo apoyaron por el ahorro de energía que este supone –en teoría y para algunos, como hemos dicho- , sino también por el estilo de vida saludable que este proporciona.

Se ha llegado a afirmar que incluso el empleo del tiempo durante el horario de verano es más óptimo, ya que la gente reduce sus horas frente a la televisión y realiza actividades al aire libre.

Pero otros advierten sobre los efectos nocivos.

Till Roenneberg , un cronobiólogo de  la Universidad Ludwig-Maximilians de Munich, dijo que sus estudios muestran que nuestros relojes biológicos circadianos, regidos por la luz y la oscuridad,  nunca se ajustarán para obtener una hora "extra" de luz al final del día durante el horario de verano.

Según él, la consecuencia de ello es que la mayoría de la población disminuirá drásticamente su productividad, disminuyendo también la calidad de vida, y aumentando la susceptibilidad a contraer alguna enfermedad o a encontrarse siempre cansado

Lo cierto es que si no existiesen esos cambios horarios, nos ahorraríamos los problemas de sueño que derivan de cambios de hora, y simplemente nos iríamos adaptando a las horas de luz que va proporcionando el día.

Y en función de esto, programaríamos nuestras actividades, ya que la luz no produce el mismo efecto durante la mañana que durante la tarde. La luz por la mañana activa el ritmo, pero la luz durante la tarde demora el ritmo.

 


¿Qué pasará ahora?

La normativa del cambio de horario actualmente en la UE es obligatoria y el motivo que se aduce es el ahorro energético. 

A mediados de 2018 desde la Comisión Europea se puso en duda la eficacia de estos cambios horarios. El propio presidente Juncker afirmó que estaba de acuerdo con la implantación del horario de verano como único para el resto del año en la Unión Europea, pero esta decisión no era suya, sino de los diferentes gobiernos de los países que conforman la Unión.

Entre julio y agosto de 2018 se hizo un sondeo en el que votaron más de 4,6 millones de personas de los 28 países miembros de la Unión, y un 84% de los votos estaban a favor de suprimir estos cambios horarios.

En el caso de nuestro país la decisión de un 94% de los votantes de terminar con estos cambios dejó más que clara la opinión de los españoles. Veremos que es lo que sucede finalmente. 

Y tú, qué opinas sobre los cambios de hora? Los mantendrías o preferirías siempre el mismo?

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