Operación Mincemeat, el mendigo que engañó a Hitler

Los británicos idearon un plan para que Hitler moviera sus tropas de Sicilia que bien podría haber salido de una novela de James Bond.

En 1943, las tropas aliadas se impusieron al ejército de Erwin Rommel (el “zorro del desierto”) e hicieron retroceder al Eje del norte de África. Estados Unidos e Inglaterra parecían tener al alcance de su mano las llaves de una invasión en territorio europeo y su consecuente estrechamiento del cerco sobre el cuello de Hitler, pero esas puertas estaban mejor vigiladas que las del mismísimo Hades. Sabiendo la importancia de una pronta entrada aliada en Europa occidental, el MI5 ideó una estratagema con la que acelerarían el final del conflicto: la Operación Mincemeat.

El lugar idóneo para llevar a cabo el desembarco e iniciar un ataque a gran escala era Sicilia, isla al sur de Italia que permitiría a los aliados neutralizar a Mussolini y encontrarse relativamente cerca de Alemania. El problema era que el Eje había fortificado la isla y la ingente cantidad de tropas y artillería del Eje en Sicilia se lo pondrían muy difícil a los aliados, siendo probable que la incursión terminara en fracaso. La solución vino de la mano de Ian Fleming, creador del agente secreto James Bondque por aquel entonces era miembro del servicio de inteligencia británico MI5; había que engañar a Hitler haciéndole creer que el ataque sería en Grecia y que podía adelantarse a sus enemigos y frustrar sus planes. El MI5 haría llegar “por accidente” una serie de documentos falsos a las autoridades alemanas, que se los transmitirían de inmediato a Hitler y este ordenaría reforzar sus posiciones en Grecia en detrimento de las de Sicilia.

Pero buscando no subestimar a su enemigo, los británicos crearon una cuidadísima treta para que los nazis no tuvieran ni la más mínima duda al encontrar los documentos. Bajo la supervisión de Ewen Montagu, el servicio de inteligencia británico creó a William Martin, oficial británico fallecido en combate que portaría la supuesta información clasificada sobre el desembarco en Grecia. El nombre de Operación Mincemeat (carne picada en inglés) viene precisamente por el uso de un cuerpo (según la versión oficial, el de un mendigo galés llamado Glyndwr Michael) para el engaño y los agentes del MI5 se encargaron de que confeccionar todo tipo de detalles personales para que fuera creíble.

En abril de 1943, un submarino británico arrojó el cuerpo del supuesto mayor del ejército al mar con el maletín atado a su cintura y esposado en la muñeca a varios kilómetros de la costa de Punta Umbría (Huelva), hasta donde sería arrastrado por la corriente y encontrado por un pescador local el día 30 de abril. Se eligió este punto porque, aunque supuestamente neutral, la España del dictador Francisco Franco era muy cercana a la Alemania de Hitler y sabían que el régimen nazi tenía oficiales y espías allí. Aunque el médico español que practicó la autopsia a William Martin sí señaló algunas peculiaridades del caso que podrían haber levantado sospechas, el jefe de la Abwehr (servicio de inteligencia alemán) en Huelva Adolf Clauss lo ignoró y fotografió los archivos clasificados para hacérselo llegar al Führer cuanto antes.

Operación Mincemeat
Identificación del mayor William Martin, de la Fuerza Naval Británica. Imagen: Wikimedia Commons.

 

Además de la documentación, el cadáver llevaba objetos personales como cartas y una fotografía de su supuesta novia (una secretaria del MI5), recibos, unas llaves, billetes de autobús, las entradas de un teatro londinense y una chapa al cuello en la que se indicaba que era católico. Este detalle aseguraba que, aprovechando la estricta moral religiosa que imperaba en España, el cuerpo de Martin sería enterrado de inmediato para respetar sus creencias y los alemanes no podrían llevárselo y descubrir el engaño. Los restos de Glyndwr Michael siguen enterrados en el Cementerio de la Soledad de Huelva bajo una lápida en la que durante años solo se leyó el nombre de William Martin.

La operación fue un éxito absoluto. Clauss envió los documentos a Alemania y el propio Hitler los revisó, creyéndose la treta orquestada por los británicos y moviendo el grueso de sus tropas de Sicilia a Grecia y Cerdeña, donde se decía que sería el ataque. Con el camino ya despejado, los aliados lanzaron la ofensiva sobre Sicilia (Operación Husky) el 9 de julio de 1943 y para mediados de agosto la isla ya era suya y avanzaban sobre la península itálica en dirección a Berlín. La Operación Mincemeat agrietó el frente occidental de Hitler e hizo que el final de la Segunda Guerra Mundial estuviese mucho más cerca. Y todo gracias al hombre que nunca existió.

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