Monstruos de la historia: zombis y muertos vivientes

Aunque ha evolucionado a lo largo de los años, la idea de zombi como muerto viviente tiene su origen en los esclavos haitianos y la religión vudú.

Los hemos visto pasear por un cementerio a medianoche en busca de algún cerebro que llevarse a la boca. Los hemos visto infestando mansiones tenebrosas en infinidad de videojuegos. Y también convirtiendo a todo ser humano que pillaban en su camino en lugares como el Springfield de Los Simpson o la ciudad de Nueva York. Desde hace años, los zombis se han convertido en uno de los monstruos de la cultura popular más recurrentes y es que, reconozcámoslo, a muchos se nos sigue erizando el vello de la nuca cuando escuchamos sus gruñidos y sus pasos arrítmicos de muerto viviente. Pero, ¿de dónde vienen los zombis y cómo han llegado a ser lo que son?

La idea de un muerto que vuelve a la vida (aunque solo sea parcialmente) es tan antigua como generalizada. Ya sea a través de fantasmas y espíritus, vampiros o de ese moderno Prometeo que creó Mary Shelley, son muchas las culturas que cuentan con sus propias leyendas sobre seres de ultratumba. Los zombis no son sino una de esas muchas historias que ha ido adaptándose y definiéndose con el paso de los años.

Etimológicamente, la palabra zombi tiene su origen en algún idioma del África Occidental, tal vez del bantú. Existen palabras muy parecidas en muchos idiomas y en todos ellos tiene un significado del tipo ‘espíritu’, ‘cadáver’ o ‘cuerpo sin alma’. Esta región sufrió particularmente el comercio de esclavos con el Nuevo Mundo y muchos de sus habitantes fueron llevados al otro lado del océano para trabajar en las plantaciones de azúcar de Haití. Es precisamente en esta isla donde la palabra zombi empieza a popularizarse y a adquirir el significado que conocemos hoy en día. Se cree que este término se utilizaba para referirse a los propios esclavos, que debido a las malas condiciones a los que eran sometidos parecían muertos en vida, de andares entrecortados y sin voluntad propia.

El otro elemento que completa la visión de los zombis fue la religión vudú, practicada por estos esclavos que adaptaron las creencias ancestrales de sus países de origen con el nuevo contexto que les tocaba vivir en las colonias del Nuevo Mundo. En el vudú existe la teoría de que el boko, una especie de brujo curandero, tiene la capacidad de reclamar el alma de los muertos para convertirlos en sus esclavos o incluso hacerlo con los vivos, despojándolos de su conciencia y voluntad y convirtiéndolos en siervos obedientes y que parecen ser cadáveres que caminan. Una de las explicaciones que se han intentado dar a este fenómeno es el uso de una neurotoxina llamada tetrodotoxina en los rituales vudú, la cual puede provocar problemas motrices o desorientación en pequeñas dosis o inducir un estado de coma que podría confundirse con la muerte si se usa en grandes cantidades.

zombis
Imagen: iStock Photo

 

Curiosamente, los zombis ganaron peso en Europa a principios del siglo XIX, cuando una revuelta de esclavos y una guerra civil llevó a Haití a independizarse de su metrópoli y convertirse en la primera república negra del mundo. Esta derrota no sentó bien en el Viejo Continente y empezaron a circular historias de canibalismo, sacrificios humanos y magia negra. En 1915, Estados Unidos ocupó Haití (supuestamente para “ayudar a modernizar el país”) y no lo abandonaría hasta 1934 con una imagen más normalizada de la isla. Dos años antes de que las últimas tropas estadounidenses zarparan de regreso a casa, el director William Halperin estrenó El Zombi Blanco, la primera película de zombis en la que un malvado hechicero utilizaba magia vudú para revivir a los muertos y utilizarlos como esclavos y siervos.

Un punto de inflexión para la visión que la cultura popular tiene de los zombis fue el estreno de La noche de los Muertos Vivientes (1968), una película de bajo presupuesto creada por George Romero en la que los zombis ya no serían simples muertos resucitados por arte de magia, sino criaturas mucho más parecidas a lo que conocemos hoy en día. Esta película definió rasgos tan característicos de los zombis actuales como que tengan un origen distinto al del vudú (debido a un experimento fallido o a la radiación, por ejemplo), que posean conductas violentas que les llevan a atacar y matar a los seres vivos o que conviertan a esos seres vivos en zombis al morderlos. George Romero, que acabaría por hacer una cuatrilogía, allanaría el camino que más tarde seguirían videojuegos como la saga Resident Evil, películas como Guerra Mundial Z o Tren a Busan y series como The Walking Dead.

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