Monstruos de la historia: momias revividas

Las momias han existido en todas partes y en casi cualquier época, pero su popularización como monstruos sobrenaturales llegó a principios del siglo XX.

Una momia, como su propio nombre indica, es un ser vivo (persona o animal) cuyos restos mortales se han visto sometidos a un proceso de momificación con el fin de que estos se conserven en el tiempo. En la Antigüedad era una práctica muy común y de hecho las momias se han convertido en un símbolo inconfundible de la cultura egipcia, pero resulta curioso saber que también han derivado en un popular monstruo del cine y la literatura que, junto a otros grandes del género como el vampiro, se ha erigido como un clásico del terror.

La gran diferencia entre las momias y otros seres de fantasía siniestra radica en que las momias existieron de verdad. En el Antiguo Egipto, como ya se ha dicho, se creía que estae era el proceso que se debía seguir para que las personas pudiesen disfrutar de la otra vida y estaba formado por numerosos pasos (extraer todos los órganos salvo el corazón, quitar la humedad del cuerpo, embalsamarlo con aceites y ungüentos y envolverlo con tiras de tela) que permitían que los restos se mantuvieran en un excelente estado de conservación durante milenios. Los museos de todo el mundo son la prueba fehaciente de su éxito.

Pero la momificación no es algo exclusivo de Egipto, sino que se practicaba en todo el mundo y a lo largo del tiempo. Un caso muy llamativo es el del sokushinbutsu, un proceso de automomificación utilizado por algunos monjes budistas. Durante años, los monjes van reduciendo su ingesta para perder masa muscular y grasa al tiempo que consumen un veneno que los hace vomitar, los debilita poco a poco y aseguraba que los insectos y parásitos no atacarían el cuerpo una vez muertos. Cuando apenas son un saco de huesos envuelto en pellejo, son enterrados vivos en un enorme recipiente cerrado donde mueren al poco tiempo y en el que permanecen hasta que el proceso de momificación se completa.

La Momia 1931
Fotograma de 'La Momia' (1931). Imagen: Wikimedia Commons

 

Siendo así las cosas, no resulta extraño que las momias acabaran por formar parte del ideario común y se las relacionara con el mundo fantástico. Una de las primeras apariciones que una momia hizo en la literatura fantástica vino de la mano de un viejo conocido del género, Bram Stoker, el autor del inmortal Drácula. En 1903, el escritor irlandés publicó La joya de las siete estrellas, en las que la antagonista principal es presentada como la momia de una antigua reina y maga egipcia que posee poderes sobrenaturales y quiere regresar a la vida. El interés por las momias no hizo sino aumentar cuando, en 1922, Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón. Las extrañas muertes de varios de los miembros que acompañaron a Carter en su aventura hicieron que la prensa de entonces hablara de que la momia estaba maldita.

En 1932, Boris Karloff (el mismo que un año antes había interpretado a la criatura de Frankenstein) protagonizó La Momia, película clásica de terror en la que interpretaba a Imhotep, un personaje histórico real que en la cinta era un brujo del Antiguo Egipto que resucitaba y raptaba a la descendiente de la mujer que amó.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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