Martin Luther King, icono de la lucha por la paz

Fue asesinado el 4 de abril de 1968. Su activismo por los derechos humanos es hoy un referente.

Martin Luther King (1929 – 1968) fue durante muchos años la voz de los afroamericanos que sufrían del apartheid estadounidense, un sistema de segregación racial en el que la comunidad negra era discriminada y convertida en una segunda división social por detrás de los bancos, llegando incluso a tener asientos asignados en los autobuses o fuentes diferenciadas (además de una infinidad de derechos recortados o inexistentes).

Natural de Alabama, una región del sur en el que estas políticas raciales y otros comportamientos de odio hacia los afroamericanos estaban muy presentes en la propia estructura del estado, conocía la situación a la que la comunidad negra tenía que hacer frente y esto fue introduciéndole poco a poco en la lucha por la igualdad. Su primera gran acción llegó tras la negativa de Rosa Parks a ceder su asiento en un autobús: Martin Luther King promovió una huelga contra la compañía de autobuses en Montgomery que lograría presionar para que el Tribunal Superior de Justicia de los Estados Unidos declarara ilegal la segregación racial en el transporte público.

Nieto e hijo de pastores bautistas, la religión estuvo muy presente en su vida y es probable que sus creencias y convicciones le guiaran a la hora de elegir el camino de la vía pacífica. La Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano le nombró su líder y, convertido en un personaje cada vez más mediático, promovió una serie de acciones y protestas que le llevarían a la cárcel durante un breve periodo de tiempo pero que servirían para acelerar la consecución de sus metas. El 28 de agosto de 1963, poco después de ser puesto en libertad, Martin Luther King se puso a la cabeza de la Marcha a Washington, una manifestación masiva que culminó con su mítico discurso ‘I have a dream’ frente a 250.000 personas. Al año siguiente recibiría el Premio Nobel de la Paz.

La vida de Martin Luther King terminó abruptamente un 4 de abril de 1968 cuando, estando en Memphis (Tennesse), un supremacista blanco llamado James Earl Ray disparóa King cuando saludaba a sus seguidores desde el balcón de su habitación en el motel Lorraine. Dos meses después del asesinato de King, el 8 de junio de 1968, el convicto fugitivo James Earl Ray fue capturado en el Aeropuerto de Londres-Heathrow. Se declaró culpable en Memphis, Tennessee el 4 de marzo de 1969 pero más tarde alegaría en numerosas ocasiones haber formado parte de una conspiración mucho mayor en la que habrían participado grandes poderes del país.

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