Mafalda, la primera aparición de una luchadora empedernida

El 29 de septiembre de 1964, el dibujante argentino Quino publicó sus dos primeras tiras cómicas de Mafalda, una niña contracorriente que se ha convertido en icono popular y defensora de un mundo mejor.

Si, en prácticamente cualquier parte del mundo, se menciona el nombre de Mafalda, serán muchos los que automáticamente piensen en esa niña de melena negra, lacito en el pelo y amplia sonrisa. Esa adorable criaturita que, tras la juventud y aspecto inocente que se le ha otorgado, oculta una de las visiones más críticas e incansablemente luchadoras que el siglo XX ha conocido. La niña de ojos alegres, el personaje de cómic, la heroína de las barricadas. Mafalda es mucha Mafalda.

El simpático personaje hizo su primera aparición el 29 de septiembre de 1964 en la revista argentina ‘Primera Plana’ y es esa fecha la que generalmente se considera como su cumpleaños oficial. El dibujante Joaquín Salvador Lavado, conocido internacionalmente como Quino, ideó a este personaje casi por pura casualidad. En 1963 Miguel Brascó, compañero de profesión, le pasó el encargo de diseñar un anuncio para una nueva línea de electrodomésticos en la que debía aparecer la clásica familia de clase media argentina (los padres con dos hijos pequeños, una niña y un niño). La idea de Quino fue rechazada y la campaña nunca salió adelante, pero dejó a la pequeña Mafalda guardada en un cajón esperando su gran momento.

Y ese momento llegó al año siguiente, pero con una personalidad completamente nueva. Mafalda era ahora la voz de los oprimidos, la representación de las clases medias y las juventudes progresistas de Argentina que querían cambiar el mundo a mejor y rechazaban la pasividad, el conformismo, la guerra, la violencia y, sobre todo, la sopa. Esa nueva personalidad la convirtió en un ídolo de las masas y un símbolo para todas las generaciones que disfrutaban con sus tiras cómicas. Con un estilo humorístico ácido y muy sarcástico, el hecho de ver a una niña pequeña siendo más activa políticamente que un adulto o implicándose en causas como los derechos de la mujer hace que Mafalda se convierta en un imán de buenas críticas. De hecho, se ha difundido a países de todo el mundo, traduciendo sus brillantes textos a 26 idiomas y siendo valorada por organizaciones como la ONU o por intelectuales como Umberto Ecco.

Quino decidió dejar de dibujar a Mafalda en 1975 , salvo en ocasiones especiales, para no agotar al personaje ni repetir situaciones o chistes que ya había tratado. Mafalda colgó su lazo del pelo a tiempo, cuando estaba en la cima, y eso ha hecho que su recuerdo solo pueda ser positivo para todas las personas que disfrutaron leyéndola o que siguen descubriéndola. Un mundo con Mafalda es un mundo del que pocos querríamos bajarnos.

Continúa leyendo