Las Trece Rosas, icono de la represión de posguerra

Acusadas de “adhesión a la rebelión” y de pertenecer a una organización clandestina, este grupo de mujeres fue fusilado por los aparatos de represión del primer franquismo.

En la madrugada del 5 de agosto de 1939, los disparos retumbaron contra la tapia del cementerio de la Almudena, en Madrid. El sonido no era algo nuevo, ya que en ese muro se ejecutaría a más de 2600 personas, pero las vidas que se sesgaron esa noche ganarían con el tiempo una fama especial. Se trataba de las Trece Rosas, jóvenes de entre 18 y 29 años que fueron detenidas, torturadas y fusiladas por su pertenencia a la organización Juventudes Socialistas Unificadas y bajo la acusación de “adhesión a la rebelión”.

Habiendo alcanzado el poder tras vencer en la Guerra Civil, el régimen franquista inició una dura persecución contra todos aquellos que según su criterio pudiesen poner en peligro el nuevo orden. En la desgastada Madrid de posguerra las acusaciones infundadas, revanchas personales y detenciones irregulares estaban a la orden del día. Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brissac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente (que estos eran sus nombres) formaban parte de las miles de mujeres que fueron detenidas por esa época en la cárcel de las Ventas. Ocho de ellas eran menores de edad y casi todas trabajaban como modistas, secretarias o sastres. Solamente tres pertenecían realmente a la por entonces clandestina organización Juventudes Socialistas Unificadas.

Aunque parece que fue el asesinato del comandante de la Guardia Civil Isaac Gabaldón lo que provocó la decisión de realizar los fusilamientos, lo cierto es que las Trece Rosas ya se encontraban en prisión cuando este se produjo y el juicio sumarísimo que el Consejo de Guerra les realizó nunca intentó probar su implicación. Este grupo de mujeres fue torturado con el fin de sacarle información sobre nuevos objetivos y trasladado en un camión al cementerio de la Almudena, donde serían fusiladas.

Su historia se haría especialmente conocida en la década de los 80, cuando el periodista Carlos Fonseca publicó un libro en el que se narraba la historia de estas mujeres a partir de documentos oficiales de la época y lo que los conocidos y familiares de las fallecidas pudieron aportar. Las Trece Rosas se convirtieron entonces en un icono de la dura represión que existió durante los primeros años del franquismo y en la cual fueron muchos los inocentes encarcelados, torturados o ejecutados. Actualmente, la tapia del cementerio de la Almudena donde fueron fusiladas cuenta con una placa conmemorativa y suele estar decorada con rosas rojas.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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