Las películas más siniestras y espeluznantes de Disney

Además de princesas encantadas y huérfanos, Walt Disney cuenta con una serie de películas enmarcadas en el género del terror menos conocidas pero igual de interesantes.

No, no todo en Disney son princesas, pajaritos que cantan en el bosque y finales felices. La compañía que básicamente dio forma al cine de animación lleva muchos años en el negocio y ha tenido la oportunidad de tocar todos los palos y probar todos los estilos y géneros a través de sus obras. Además de esa cruda realidad que muchos de sus títulos ocultan a plena vista (de la que nos hacemos conscientes al crecer) y su manía por quitarse de en medio a los progenitores de los protagonistas, Walt Disney Studios tiene títulos que tanto por su temática como por su realización, producen escalofríos.

Hay dos momentos principales en los que se pueden encontrar estas películas Disney ideales para ver una noche de Halloween: entre los años 30 y los 50 y entre la década de los 70 y los 80. En el primero, Disney estaba buscando su propia identidad y el mundo de los dibujos animados era un lienzo en blanco, por lo que la compañía del ratón Mickey fue probando con cortos y películas que cambiaban drásticamente de unas a otras y dejaron ejemplos realmente terroríficos. El segundo periodo, por desgracia, está marcado por claros signos de decadencia y falta de dirección. Disney pasaba por un mal momento económico y quería ampliar su público objetivo pero no terminaba de decidirse, por lo que en estos años se estrenaron varias películas que no terminan de ser ni para niños ni para adultos.

Estas son las diez películas más siniestras que nos ha dejado Walt Disney Studios.

Fantasía Disney
Imagen: IMDB

 

El retorno de las brujas (1993)

Una comedia con mucho humor de golpes, actuaciones extravagantes y un gran número musical que no deja de ser, como poco, inquietante. Durante la noche de Halloween, unos niños resucitan por accidente a tres brujas que fueron condenadas a muerte durante los juicios de Salem (1693). Su malvado plan para conseguir la inmortalidad pasa por hechizar a todo el pueblo y arrebatarles su energía, pero deberán hacerlo antes de que salga el sol o desaparecerán para siempre.

 

Fantasía (1940)

Fantasía no solo supuso un título revolucionario debido al uso del sonido estereofónico, sino que es una maravilla del séptimo arte en el que se combina todo el potencial del cine de animación del que ha hecho gala Disney con grandes obras de la música clásica. Todo eso lo sabemos ahora, cuando se tiene cierta edad, pero es muy probable que cuando éramos niños Fantasía nos desconcertara y no llegáramos a comprender la profundidad de la cinta que estábamos viendo. Además, ¿a quién no se le han puesto los pelos de punta al ver al temible Chernabog desplegar sus alas?

 

Pinocho (1940)

Pinocho es considerado otro de esos clásicos imperecederos de la Casa del Ratón, pero si la repasamos comprobaremos que guardaba algunos momentos realmente oscuros. Después de los silbiditos y demás, la historia de Pinocho descarrilaba y se convertía en una sucesión de maltratadores, secuestradores y monstruos ballenatos. Disney siempre tiende a dulcificar las historias en las que se basan sus películas, pero puede que con Pinocho les quedara demasiado material original.

 

Taron y el caldero mágico (1985)

Taron y el caldero mágico no solo fue uno de los grandes fiascos en taquilla de la Disney, sino que también fue la primera película animada en ser catalogada como PG debido a su tono sombrío y determinadas escenas que podían impresionar a los más pequeños. La película, que nos lleva a un mundo mágico en el que no llegamos a sentirnos inmersos, quedaba en un punto intermedio en el que era demasiado fuerte para los más pequeños y demasiado suave y simplona para los adultos.

 

La leyenda de Sleepy Hollow y El señor Sapo (1949)

Un largometraje de poco más de una hora de duración que incluye las adaptaciones al mundo de la animación de dos clásicos de la literatura: La leyenda de Sleepy Hollow (de Washington Irving) y El viento en los sauces (de Kenneth Grahame). En este caso la compañía fue bastante fiel al material en el que se basan las historias y esto hizo que La leyenda de Sleepy Hollow resultara una experiencia bastante siniestra. Si bien la primera mitad de la historia transcurre con total normalidad, la aparición del jinete sin cabeza y su persecución con Ichabod Crane cambian radicalmente el tono y la convierten en una secuencia de infarto totalmente espeluznante.

 

La danza del esqueleto (1929)

Estrenado en 1929, este corto es considerado uno de los grandes trabajos de ese primer Disney que no dudaba en experimentar y llevar las convenciones al límite. Todo en él, desde la ambientación en ese maldito cementerio hasta los esqueletos que lo pueblan y que usan sus propios cuerpos como esqueletos, resulta extrañamente terrorífico a la par que brillante. Si hay personas a las que los zombis bailarines de Thriller les ponen los pelos de punta, lo mismo pasa con este huesudo cuarteto.

 

Los ojos del bosque (1980)

Se trata de una de las grandes desconocidas de la compañía y, para muchos, será una sorpresa saber que fue producida por Disney ya que está en las antípodas de su tono y temáticas habituales. Con un argumento relativamente similar al de El retorno de las brujas, jóvenes que juegan con lo que no deben jugar, Los ojos del bosque es una película de terror en toda regla que no duda en meterse en temas de magia negra y espiritismo. Disney no supo muy bien qué hacer con ella y la película llegó a tener hasta 152 finales diferentes.

 

El carnaval de las tinieblas (1983)

Basada en una novela de Ray Bradbury y habiendo contado con el autor para el guion (al menos en un principio), Disney volvió a jugársela en un nuevo intento de crear contenido para adultos pero sin deshacerse de su lado destinado al público infantil. El resultado fue una adaptación decente y una película que pierde fuelle al no decidirse sobre qué tipo de film quiere ser.

En ella se nos cuenta la historia de dos adolescentes que, junto al padre de uno de ellos, descubrirán el oscuro secreto que oculta una compañía de circo ambulante que acaba de llegar a la ciudad y que va por ahí haciendo tratos que parecen obra del… Una pista, el jefe de la compañía se llama Señor Dark (viva el disimulo y la discreción).

 

Mr. Boogedy (1986)

Se planteó originalmente como el piloto para una serie de televisión pero fue estrenada como un medio metraje de algo más de 40 minutos en la pequeña pantalla. Mr Boogedy sigue la trama clásica de tantas y tantas películas de terror: una encantadora familia que se muda a la casa de sus sueños solo para descubrir que está encantada por el espíritu de un hombre que murió en la época colonial. No es que sea una gran película y tampoco da mucho miedo. Puede que la palabra que mejor la describa sea ‘rara’.

 

Oz, un mundo fantástico (1980)

En 1980, Disney se sacó de la manga una continuación de El mago de Oz, basada a medias en dos libros de Frank L. Baum. En la película, Dorothy vuelve al mágico mundo de Oz para encontrarse con que la Ciudad Esmeralda está en ruinas y una malvada bruja y un malicioso rey dominan el lugar. Es como si, después de dejar Kansas, Dorothy hubiese caído en el futuro posapocalíptico de Mad Max o Terminator. La cinta tiene el mismo problema que tantas otras que hemos comentado aquí: no sabe qué quiere contar, cómo quiere contarlo ni a quién quiere contárselo. Oz, un mundo fantástico, intenta apropiarse del estilo de otras películas como La historia interminable sin conseguirlo y dejando como resultado una película tan creepy como vacía.

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